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Administración de la Producción



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nes  marginales,  que  no  tienen  ni  van  a  tener  posibilidad
alguna
de
conseguir
otro
trabajo porque
han quedado muy por debajo de las exigencias mínimas de capacita-
ción requeridas.
Con
respecto
a
la
estructura
del
sistema
globalizado
de
empresas,
la
tendencia
do-
minante
es
pasar
de
empresa
doméstica
a
empresa
global,
y
a
intervenir
en
proce-
sos  de  fusión,  alianza,  integración,  hasta  configurar  complejos  empresariales  de
enorme tamaño
y
complejidad, con
un poder
económico
muy superior al de
muchos
Estados nacionales. Por otra parte, esos procesos integradores casi inevitablemente
acarrean reducciones de la plantilla de empleados.
Se calcula que armando
una
lista de
las 100 entidades internacionales más podero-
sas,
el
50%
son
Estados
y
el
50%
son
empresas.
A
su
vez,
en
el
interior
de
esas
enormes
corporaciones
se
realizan
procesos
de
descentralización
y
autonomía
re-
gional
y
local,
así
como
de
tercerizaciones
y
asociaciones
con
empresas
pequeñas
locales,
para
hacer
manejable
una
gestión
cuya
coordinación
global
está
asegurada
por complejas redes informáticas
Unidad didáctica nº 2:
EVOLUCION
HISTORICA
DE
LA
INDUSTRIA
Y
LOS
SERVI-
CIOS.
   Los orígenes: la artesanía y los servicios personales.
El
origen
remoto
de
la
empresa
industrial
moderna
está
en
los
talleres
artesanales
de la Antigüedad y la Edad Media. Es curioso notar que en algunos aspectos, el mo-
do artesanal de producción realizaba objetivos que hoy día se consideran propios de
los  más  modernos  enfoques  de  la  Calidad  Total.  En  efecto,  el  artesano  era  un
“maestro”,
conocedor
pleno
de
todos
los
detalles
de
su
oficio
(herrero,
albañil,
orfe-
bre, tejedor, sastre, etc.). Esos conocimientos los
había adquirido en un
largo proce-
so de aprendizaje, que se iniciaba en la infancia y que recorría las fases de aprendiz,
medio oficial, oficial y finalmente, maestro.
Esta artesano
recibía el encargo directamente de quien requería sus servicios, o sea
que  estaba  en  contacto  directo  con  los  requerimientos  del  cliente,  y  realizaba  su
obra aplicando sus conocimientos
técnicos a la satisfacción de esos requerimientos,
con la ayuda de aprendices y oficiales que se iban formando a su lado y aseguraban
así la perduración de los oficios.
En un esquema de muy
lenta innovación
tecnológica y con escasos pedidos (excep-
to
las
urgencias
de
la
guerra
y
de
las
celebraciones),
este
sistema
funcionaba
per-
fectamente, excepto por el problema de
la cantidad de bienes producidos
y
de la efi-
ciencia con que eran producidos, o sea el tiempo de trabajo que demandaban.
De
todos
modos,
la
industria
moderna
conservó de la
tradición artesanal el sentido
de
la
organización
racional
de
los
procesos,
operaciones
y
distribuciones
de
taller,
de  modo  que  tuvo  una  predisposición  favorable  hacia  los  desarrollos  metódicos  y
analíticos de la organización del trabajo.
Los
servicios,
en
cambio,
descienden
de
las
prestaciones
ofrecidas
a
las
poblacio-
nes
antiguas
por
los
médicos,
los
barberos
-
dentistas,
los
escribanos
y
abogados
y
otros profesionales, actividades más individuales en las que las tradiciones y los ritos
tenían
más
peso
que
la
organización
racional  de  los  procesos.  Quizás  por  eso  es
notorio
que
aún
hoy
la
aplicación
de
métodos
sistemáticos
en
los
procesos
de
em-
presas de servicio está mucho menos difundida que en el campo de la industria.
   Breve historia del desarrollo industrial y de los servicios.
La  Revolución  Industrial  del  siglo  XVIII  rompió  el  esquema  que  hemos  intentado
describir y aportó varias novedades: el uso de nuevas fuentes de energía (las caídas
de  agua,  el  vapor,  la  combustión  interna,  la  electricidad),  el  desarrollo  de  nuevas
máquinas
y
herramientas de mucha
mayor complejidad que las sencillas
herramien-
tas manuales de los artesanos;
y
sobre todo
una
nueva organización del
trabajo:
la
fragmentación del
largo ciclo artesanal en pequeñas operaciones
repetitivas, que
no
requerían mayor entrenamiento
ni capacitación
y
que alejaban al operario individual
del producto terminado.
Al parecer, se resolvió así el problema de
la cantidad a producir, pero esto planteó
un
serio
problema
de
calidad:
asegurar
el
correcto
cumplimiento
de
las
especifica-
ciones técnicas y satisfacer los requerimientos de los clientes.
Este segundo aspecto
no fue atendido: más bien eran los clientes quienes se adap-
taban 
a
las características de
los productos.
“Yo le pinto el auto del color que quie-
ra…siempre que lo quiera negro…” solía bromear Henry Ford al respecto.
El
primer
aspecto
-
el
cumplimiento
de
las
especificaciones
técnicas
-
si
fue
atendi-
do,
por
medio
de
dos
figuras
que
hicieron
su
aparición
en
este
nuevo
modo
de
pro-
ducción: el capataz, encargado del encuadramiento disciplinario del grupo de trabajo
y  del  control  cuantitativo  de  su  producción,  y  el  inspector,  encargado  del  control
cualitativo de la misma.
Un capataz 
era
una persona con especiales dones de mando (sobre
todo
una bue-
na capacidad de hacerse temer)
y
el inspector era una persona con cierta formación
técnica, capaz de verificar el cumplimiento de las especificaciones de los productos y
en su caso, indicar que
hacer con
los productos
fuera de
norma:
retrabajarlos, des-
echarlos, etc.
Aquí  se  manifiesta  una  de  las  principales  fuentes  de  ineficiencia  de  este  sistema,
porque  los  productos  rechazados  por  el  inspector  debían  ser  convertidos  en  reza-
gos,
con
lo
que
se
perdía
el
valor
total
de
la
pieza;
o
retrabajados,
o
sea
que
había
que  agregar  costos  extra  para  volverlos  aprovechables;  o  reclasificados  como  de
calidad inferior, con lo que se perdía parte del precio de venta.
Esa
ineficiencia
del
sistema
se
fue
poniendo
cada
vez
más
en
evidencia
a
medida
que
la
industria
fue
encarando
proyectos
de
más
alto
nivel
de
sofisticación
técnica,
como
autos,
relojes,
conmutadores
telefónicos,
etc.;
o
fue
enfrentando
condiciones
más duras de competencia. El costo del control
y
la inspección,
las
horas de
trabajo
perdidas,
los
materiales
desperdiciados,
los
trámites
burocráticos
de
descarte,
etc.,
era
verdaderamente
muy
grande
y,  para
colmo,
tampoco
se
lograba
asegurar
ple-
namente  que  nunca  algo  fallado  llegaría  a  manos  del  cliente  final,  del  comprador,
situación esta en
la que el costo (o sea,
las posibles consecuencias económicas pa-
ra la empresa) se volvía francamente impredecible y ciertamente muy alto.
Fue
justamente
en
uno
de
esos
sectores
de
punto
de
la
industria
-
la
fabricación
de
conmutadores
telefónicos
-
donde
se
planteó
por
primera
vez,
en
los
años
30’,
una
propuesta alternativa al clásico esquema de operarios poco o
nada calificados, reali-
zando tareas repetitivas
y
rutinarias, bajo el
mando de capataces autoritarios, con
la
supervisión
técnica de inspectores “al final de los procesos”, situación que caracteri-
zó a la organización industrial del taylorismo clásico.
  
Evolución y dinámica actual de la industria y de los servicios.
Toda empresa, grande o pequeña, es
un sistema abierto, que mantiene constantes
intercambios
con
su
entorno.
Esos
intercambios
son
su
razón
de
ser:
una
empresa
vive del medio que la rodea y al cual sirve. En la medida en que mejor
lo sirva, mejor
vivirá, es decir, asegurará su consolidación, crecimiento y perduración. Creo que ese
es el sentido de fondo del famoso principio de la Calidad Total: Cumplir los requisi-
tos y expectativas de los clientes. Esa es
una parte
muy importante del contacto
con el entorno: la vinculación con el mercado; pero no es la única: hay otros elemen-
tos con
los cuales se debe interactuar: la competencia, otras empresas con las que
puede haber
relaciones simbióticas,
las políticas y
normativas instrumentadas desde
el Estado y las comunidades internacionales, la opinión pública, etc.
El  entorno  actual  está  signado  por  el  llamado  proceso de globalización,  que  en
términos generales alude al proceso de creciente interdependencia de
las economí-
as nacionales, incremento del comercio internacional
y
endurecimiento de
la compe-
tencia, en el marco de
una
verdadera revolución científico - tecnológica, con profun-
das implicaciones sociales, algunas positivas, como el mejor
uso de los recursos
y
la
expansión
de
los
servicios,
y
otras
negativas,
como
la
distribución
regresiva
del
in-
greso, la marginación de sectores sociales
y
el desempleo estructural. En esas con-
diciones,
en
los
países
con
economía
de
mercado
se
ha
discutido
si
la
lógica
con-
centradora
del
mercado,
el
empuje
creciente
de
empresas
cada
vez
más
grandes,
daba
o
no
lugar
o
posibilidad
a
la
existencia
de
empresas
pequeñas.
Se
han
esgri-
mido razones para pensar que solo empresas grandes pueden existir, razones que,
sin embargo,
han resultado al menos relativas
y
parciales: Por ejemplo, se
habla de
las
economías
de
escala,
diciendo
que,
por
sus
dimensiones,
las
grandes
empre-
sas
resultan
beneficiadas
por
costos
más
bajos
que
pueden
trasladar
a
sus
precios
para
competir
con
ventaja.
Esto
en
principio
es
cierto,
pero
hay
que
hacer
algunas
salvedades:
   Las economías de escala acompañan al crecimiento de las empresas
hasta cierto
punto, y
luego los costos se encarecen por
la misma complejidad de las organiza-
ciones. Esto explica porqué
muchas grandes empresas realizan procesos de des-
centralización
interna,
configurándose
como
un
conjunto
de
pequeñas
empresas
coordinadas  para  mantener  sus  costos  bajos  y  estar  más  cerca  de  los  requeri-
mientos de sus clientes.
   Actualmente no se compite solamente en base a los precios, sino también con
otros
factores,
como
calidad,
prestación,
rapidez
y
flexibilidad
de
entregas,
y
so-
bre todo, servicios adicionados al producto.
Se dice que las grandes empresas disponen de
más recursos de Marketing, sobre
todo de más
habilidades y posibilidades para la publicidad, la promoción de las
ven-
tas, etc., lo que las coloca en
ventaja,
y
ello es cierto, pero también es cierto que
hay
algunos
factores,
como
la
creciente
segmentación
de
los
mercados
que
reducen
mucho esa
ventaja.
También se
ha esgrimido la razón de
la mayor disponibilidad
de recursos financieros,
y
sobre todo de mayor facilidad para acceder al crédito,
y
esto es cierto, pero
también es cierto que la
relativa escasez de esos recursos pue-
de  compensarse  con  una  sólida  cartera  de  clientes  satisfechos  y  fidelizados  a  la
propia empresa, lo que se consigue más fácilmente en una empresa pequeña.
Se mencionan las mayores habilidades de gestión. Las grandes empresas pueden
contratar
los mejores recursos
humanos
y
poner en
marcha sofisticados sistemas de
gestión,  y  esto  es  cierto,  pero  también  es  cierto  que  muchos  modelos  teóricos  de
gestión fracasaron en
la práctica
y
muchos
“ejecutivos” brillantes
no dieron los
resul-
tados esperados. En las actuales condiciones,
más que los grandes sistemas se
va-
loriza  el  pensamiento  estratégico  flexible  y  la  intuición  fundada  en  conocimientos
personalizados,  y  esto  juega  más  en  favor  de  las  pequeñas  empresas  que  de  las
grandes.   Se
ha
planteado
también
el
rol
dinamizador
de
la
investigación
y
desa-
rrollo.
Las
grandes
empresas
disponen
de
más
recursos
para
investigar
y
desarro-
llar
nuevos
productos
y
esto
sería
una
ventaja
competitiva
considerable,
pero
la
ex-
periencia  muestra  que  muchas  grandes  innovaciones  surgieron  de  pequeñas  em-
presas altamente motivadas para conquistar nichos de mercado. Por último se habla
de
la
capacidad
de
distribución,
o
sea
la
capacidad
de
cubrir
mercados
más
am-
plios,
por
parte
de
las
grandes
empresas.
Esto
es
cierto,
especialmente
para
con-
sumos  masivos,  pero  también  es  cierto  que  los  grandes  sistemas  de  distribución
pierden agilidad
y
velocidad,
y
tienen difíciles comunicaciones con
los clientes,
todo
lo cual juega en favor de las pequeñas empresas.
Lo
concreto
es
que,
pese
a
los
pronósticos
sobre
la
pronta
desaparición
de
las
pe-
queñas empresas, absorbidas por la
lógica de concentración del sistema económico
capitalista
globalizado,
estas
no
se
han
extinguido
y
han
sabido
encontrar
oportuni-
dades  de  desarrollarse  y  crecer,  si  bien  (hay  que  reconocerlo)  muchas  veces  en
forma marginal o residual respecto del gran sistema, pero a
veces
también en
forma
simbiótica con
los grandes desarrollos. Las principales razones de esta superviven-
cia y relativa prosperidad de las empresas pequeñas  son al parecer las siguientes:
   La creciente segmentación de los mercados.
   El
endurecimiento
de
la
competencia,
que
convierte
al
cliente
en
árbitro
de
la
situación
y
torna
vital
lograr
su
satisfacción
total,
su
atención
personalizada,
lo
que es más fácil en una empresa pequeña o descentralizada.
   El
fuerte
crecimiento
del
sector
servicios,
que
es
hoy
el
sector
más
dinámico
de la economía
y
que crea muchas
nuevas oportunidades de
negocios para em-
presas pequeñas.
   El comportamiento dinámico y cambiante de los mercados, que requiere es-
tructuras
pequeñas,
ágiles,
flexibles,
capaces
de
adaptarse
rápidamente
a
cam-
bios muchas veces impredecibles.
   Los recientes desarrollos de la informática y las comunicaciones,
y
el abara-
tamiento
de
sus
costos,
que
torna
accesible
el
acceso
a
esos
sistemas
a
las
em-
presas pequeñas.
   El cada vez más fácil acceso de las pequeñas empresas a
innovaciones tecno-
lógicas y servicios tercerizados que facilitan su actuación en el mercado.
Unidad didáctica nº 3:
PRINCIPALES
ENFOQUES
TEORICOS
PARA
LA
ADMINIS-
TRACIÓN DE LA PRODUCCION.
Los estudios sobre Economía de
la Empresa comenzaron en el siglo XV, pero
tuvie-
ron su gran desarrollo a
fines del siglo XIX
y
durante el siglo XX. En
todo tiempo,
las
condiciones
del
contexto
social
han
influido
en
la
problemática
empresarial
y
en
el
surgimiento de enfoques teóricos para intentar comprenderlas y actuar frente a ellas.
El cuadro siguiente resume los principales aportes que tuvieron lugar durante el siglo
XX, según Chase, Aquilano y Jacobs:
DECADA
CONCEPTO
HERRAMIENTA
ORIGEN
1910
Administración científica
Estudio Trabajo y Tiempos
F.W. Taylor
Sicología Industrial
Estudio de Movimientos
F
y L Gilbreth
Línea Ensamble Móvil
Programación de Actividades   H Ford y H L Gantt
1920
Lote económico
Control de inventarios
F W Harris
1930
Control de Calidad
Muestreo y tablas estadísticas  Shewhart, Dodge, etc.
Motivación de empleados
Análisis del trabajo
E Mayo, L Tippett
1940
Equipos multidisciplinarios
Programación lineal
G Dantzing
1950/60
Investigación de operaciones
Simulación, Teoría de las
Muchos investigadores
Colas, Teoría de las Deci-
en Europa y USA
Siones, PERT, CPM
1970
Generalización uso compu-
Programación de Planta
IBM
tadora en empresas
Control de inventarios
G Orlicky, O Wigth
Gestion Proyectos, MRP
Calidad de servicios
Producción masiva servicios
McDonald’s
1980
Estrategia de manufactura
Manufactura competitiva
Harvard
JIT, TQC, automatización
FMS, CAD/CAM, robots
Manufactura sincrónica
Teoría de las Restricciones
E Goldratt
1990
Gerencia Calidad Total
Premio M Baldridge
Inst Nac Std y Tecn
Reingeniería de procesos
Certificación ISO 9000
Soc Am Control de Q
Empresa electrónica
Despliegue Func Calidad
Org ISO
Gerencia Cadena de
Valor e ing concurrente
M Hammer
Suministros
Mejora continua
Gobierno USA
Cambio radical
Netscape Comm
Internet, SAP/R3
Microsoft Corp
SAP, Oracle
   La “administración científica”. El taylorismo y el fordismo.
Frederic W. Taylor (1856 - 1915) fue
un ingeniero
y
economista
norteamericano que
elaboró
un
sistema
de
organización
racional
del
trabajo,
ampliamente
expuesto
en
su obra “Principles of Scientific Management” (1912), en
un planteo integral que lue-
go fue conocido como “taylorismo”.
Se
basa
en
la
aplicación
de
métodos
científicos
de
orientación
positivista
y
mecani-
cista al estudio de
la relación entre el obrero
y
las técnicas modernas de producción
industrial, con el fin de maximizar la eficiencia de la mano de obra y de las máquinas
y
herramientas,
mediante
la división sistemática de las
tareas, la organización racio-
nal del
trabajo en sus secuencias
y
procesos,
y
el cronometraje de
las operaciones,
más  un  sistema  de  motivación  mediante  el  pago  de  primas  al  rendimiento,  supri-
miendo toda improvisación en la actividad industrial.
Henry Ford (1863 - 1943)
fue
un ingeniero e industrial
norteamericano, pionero de
la
industria
del
automóvil,
quien
fundó
en
1903
la
Ford
Motor
Company,
donde
aplicó
muchas
de
sus
ideas,
parcialmente
fundadas
en
la
obra
de
Taylor,
y
que
recibieron
posteriormente el nombre de “fordismo”.
Los elementos más característicos son la línea de montaje, la producción en serie, la
estandarización e intercambiabilidad de las piezas.
Otros aspectos de sus ideas son
la exportación como medio importante de expansión comercial; el principio de la par-
ticipación en los beneficios de todo el personal
y
un sistema de
ventas a
crédito que
permitía a todos sus trabajadores poseer un automóvil. Quizás la frase más recorda-
da de Ford sea aquella de “El obrero es el mercado”.
En
su
momento
fueron
planteos
adecuados,
aunque
a
veces
los
continuadores
de
estas escuelas tergiversaron en parte sus ideas. Las condiciones del actual contexto
plantean
la
necesidad
de
buscar
nuevos
modos
de
gestión,
de
orientación
más
par-
ticipativa.
Cabe mencionar
también los estudios supervisados por el sociólogo Elton Mayo, so-
bre
los
efectos
de
los
cambios
ambientales
en
la
producción
industrial,
que
mostra-
ron  la  importancia  predominante  de  la  motivación  y  de  la  forma  de  presentar  los
cambios a los trabajadores, lo que
tuvo gran impacto en el diseño del
trabajo
y
en
la
creación de departamentos de administración de personal y de relaciones humanas.
La  Segunda  Guerra  Mundial,  con  sus  complejos  problemas  de  diseño,  producción
masiva
y
logística de armas
y
pertrechos, creo
las condiciones para el desarrollo de
un campo interdisciplinario entre Matemáticas, Sicología
y
Economía , para analizar
problemas en términos cuantitativos, para lograr
una solución optima desde el punto
de
vista
matemático:
la
Investigación
de
Operaciones,
que
aun
hoy
proporciona
la
mayor parte de las herramientas cuantitativas que se usan en la Administración de la
Producción y en otras disciplinas de la gestión empresarial.
Las  diferencias  fundamentales  entre  las  empresas  tradicionales  y  las  modernas
pueden
verse
claramente
en
la
siguiente
comparación
de
sus
estilos
de
gestión:
la
llamada  “gestión  científica”  de  la  empresa  tradicional  (basada  en  los  estudios  de
Taylor, fundamentalmente) y la “gestión participativa” de la empresa moderna (basa-
da en diversos enfoques de la Calidad Total).
GESTION CIENTIFICA
GESTION PARTICIPATIVA
IMPERATIVO TECNOLOGICO
IMPERATIVO SOCIO - TECNICO
LAS PERSONAS COMO APENDICES
LAS PERSONAS COMO COMPLE-
DE LAS MAQUINAS Y COMO RE-
MENTO DE LAS MAQUINAS Y
PUESTOS INTERCAMBIABLES
COMO RECURSO A DESARRO-
LLAR
MAXIMA DIVISION DE TAREAS
AGRUPAMIENTO OPTIMO DE
TAREAS
APTITUDES SIMPLES Y ESTRECHAS
APTITUDES MULTIPLES Y AM-
PLIAS
USO DE CONTROLES EXTERNOS
INTERCONTROL Y AUTOCON-
TROL
JERARQUIA VERTICAL
JERARQUIA HORIZONTAL
ORIENTACION CUANTITATIVA
ORIENTACION CUALITATIVA
GESTION AUTOCRATICA
GESTION PARTICIPATIVA
ADAPTADA A UNA ERA DE ESTABI-
ADAPTADA A UNA ERA DE
LIDAD Y CRECIMIENTO SOSTENIDO
COMPETENCIA Y CAMBIO
QUIERE SATISFACER CON CANTIDAD
ACELERADO QUE REQUIERE
DE PRODUCTOS EN SERIE LA DEMAN
CALIDAD DEL PRODUCTO Y DEL
DA MASIVA DE UN MERCADO AVIDO
SERVICIO, PRODUCTIVIDAD Y
ADAPTACION RAPIDA A LOS
CAMBIOS
   De la producción en serie a la producción flexible.
De acuerdo a varios autores (Piore y Sabel, por ejemplo) una fuerte tendencia actual
en
la evolución de los modos de organización
y
gestión empresarial, es
la transición
desde  la  producción en serie a  la  producción flexible,  o  como  dice  Coriat,  del
fordismo
al
posfordismo”.
Dice
al
respecto
Manuel
Castells
en
su
libro
“La
Era
de la Información” lo siguiente:
“El
modelo
de
producción
en
serie
se
sustentaba
en
los
incrementos
de
productivi-
dad obtenidos por las economías de escala en
un proceso de producción mecaniza-
do basado en
una cadena de montaje de
un producto tipificado, en
las condiciones
de
control
de
un
gran
mercado
por
una
forma
organizativa
específica:
la
gran
em-
presa estructurada según los principios de integración vertical y la división del traba-
jo
social
y
técnica institucionalizada.
Estos
principios
se
plasmaron
en
los
métodos
de gestión conocidos como “taylorismo”
y
“organización científica del trabajo”, adop-
tados como líneas maestras tanto por Henry Ford como por Lenin.”
“Cuando
la
demanda
se
volvió
impredecible
en
cantidad
y
calidad,
cuando
los
mer-
cados se diversificaron en
todo el mundo
y, en consecuencia, se dificultó su control,
cuando  el  ritmo  del  cambio  tecnológico  hizo  obsoleto  el  equipo  de  producción  de
cometido único, el sistema de producción en serie se
volvió demasiado rígido
y
cos-
toso  para  las  características  de  la  nueva  economía.  Una  respuesta  tentativa  para
superar esa rigidez fue el sistema de producción flexible, que se ha practicado y teo-
rizado 
de 
dos 
formas 
diferentes: 
en 
primer 
lugar, 
como 
especialización 
flexi-
ble…basándose  en  la  experiencia  de  los  distritos  industriales
del  norte  de  Italia,
donde
la
producción
se
acomoda
al
cambio
constante
sin
pretender
controlarlo,
en
un  modelo  de  artesanía  industrial  o  producción  personalizada.  Los  investigadores
han observado prácticas similares en firmas que realizan servicios avanzados, como
los de la banca”.
“No
obstante,
la
gestión
industrial
ha
introducido
en
los
últimos
años
otra
forma
de
flexibilidad,  la  flexibilidad  dinámica…o  producción  flexible  de  alto  volumen…  que
también
caracteriza
a
la
transformación
de
la
industria
de
seguros.
Los
sistemas
de
producción
flexible
de
alto
volumen,
usualmente
vinculados
a
una
situación
de
de-
manda
creciente
de
un
producto
determinado,
combinan
la
producción
de
alto
volu-
men,  que  permite  economías  de  escala,  y  sistemas  de  producción  personalizada
reprogramable, que captan las economías de diversificación. Las nuevas tecnologías
permiten
la transformación de
las cadenas de montaje características de las grandes
empresas en unidades de producción fáciles de programar que pueden ser sensibles
a
las
variaciones del
mercado (flexibilidad de producto)
y
a
los
cambios de los insu-
mos tecnológicos (flexibilidad del proceso).
El principal cambio durante
los años 70 fue
la generalización del
uso de computado-
ras
en
las
empresas.
En
la
Administración
de
la
Producción,
el
gran
avance
fue
la
aplicación  de  la  Planeacion  de  Requerimientos  de  Materiales  (“Materials  Require-
ments Planning” – MRP) al control de la producción , que permite el ajuste rapido de
los programas de producción
y
de compras, a
fin de cumplir ágilmente con las fluc-
tuaciones de la demanda, aun en productos complejos, con miles de componentes,
lo que en la practica significa una masiva manipulación de datos.
   Del
toyotismo
a
la
empresa
horizontal
y
las
redes
empresariales
globales.
La
expresión
“toyotismo”
alude
a
los
nuevos
métodos
de
gestión,
originados
en
su
mayoría
en
empresas
japonesas,
aunque
también
hubo
aportes
originados
en
otros
contextos,  como  el  complejo  industrial  Kalmar,  de  la  Volvo  sueca,  que  obtuvieron
grandes
éxitos
en
productividad
y
competitividad
mediante
una
audaz
combinación
de
colaboración
entre
la
dirección
y
el
trabajador,
la
mano
de
obra
polifuncional,
el
control de calidad total y la reducción de la incertidumbre.
Algunos  elementos  de  este  modelo  son  bien  conocidos:  el  sistema  de  suministros
“justo - a -
tiempo”, para reducir o eliminar
los inventarios; las ordenes de producción
“kan ban”, traccionadas desde el cliente
y
no empujadas desde el proveedor; el “con-
trol de calidad total” que procura alcanzar el “cero defectos” y optimizar el empleo de
los
recursos;
la
participación
activa
de
los
trabajadores
en
el
proceso
de
producción
mediante el
trabajo en equipo, la iniciativa descentralizada,
una mayor autonomía de
decisión en el taller, las recompensas por
los logros de los equipos,
y
una tendencia
hacia
la
jerarquía
administrativa
plana,
con
escasos
símbolos
de
posiciones
de
po-
der en la vida cotidiana de las empresas.
Es posible que
la cultura japonesa
(especialmente
lo que ellos llaman
“la cultura del
arroz”)
haya
sido
importante
en
la
génesis
del
toyotismo,
y
sobre
todo
en
el
empleo
del
trabajo
en
equipo
basado
en
el
consenso
y
la
colaboración,
pero
el
modelo
fun-
ciona igualmente bien bajo otros contextos culturales.
Los principales factores de los logros del toyotismo son, al parecer:
   La relación de colaboración creativa entre la dirección y los trabajadores, inclu-
yendo el carácter polifuncional que alcanzan
los operadores mediante una capaci-
tación
orientada
a
tal
fin,  que
abandona
la
hiper
-
especialización
típica
del
for-
dismo y busca una especie de “especialización multifuncional”..
   La
nueva
relación
entre
el
núcleo
de
la
empresa
y
la
red
de
sus
proveedores,
en
una
asociación
de
mutuo
beneficio,
dentro
de
la
firma
matriz
o
del
keiretsu
más
amplio,  con  desintegración  vertical  de  la  producción  en  una  red  de  firmas,  que
sustituye  a  la  integración  vertical  de  los  departamentos  de  la  antigua  estructura
empresarial.  Esta  red  permite  una  mayor  diferenciación  de  los  componentes  de
mano
de
obra
y
capital,
e
incorpora
mayores
incentivos
y
responsabilidades,
sin
alterar
substancialmente
el
modelo
de
concentración
de
poder
industrial
y
tecno-
lógico.
   La ausencia de trastornos importantes en el proceso general de la producción
y
la
distribución mediante
la práctica intensiva de los cinco ceros: cero defectos en
los
productos,
cero
daños
en
las
máquinas,
cero
inventario,
cero
retrasos
y
cero
pa-
peleo. En este sentido, el
toyotismo está más orientado a reducir la incertidumbre
que
a
fomentar
la
adaptabilidad:
la
flexibilidad
está
más
en
el
proceso
que
en
el
producto.
Estas
condiciones
ideales
en
condiciones
de
baja
y
nula
conflictualidad
laboral, proveedores confiables y adecuada predicción de los mercados.
Para  adaptarse  a  las  condiciones  impredecibles  de  los  mercados  y  a  los  rápidos
cambios económicos y tecnológicos, las empresas han cambiado también su modelo
de  organización  interna,  evolucionando  de  diversos  modos  desde  las  burocracias
verticales  hacia  la  gran  empresa
horizontal,
caracterizada
por
siete
rasgos  distinti-
vos:
   Organización en torno a procesos, no a tipos de tareas.
   Jerarquía plana, con “empowerment” y pocos símbolos de poder.
   Gestión en equipo.
   Medición de los resultados por la satisfacción del cliente.
   Recompensas basadas en los resultados del equipo.
   Maximización de contactos con proveedores y clientes.
   Información, formación y retención de los empleados en todos los niveles.
Las  redes  empresariales  globales  son  un  caso  extremo  de  un  método  de  gestión,
inseparable de la Calidad Total, que es relativamente
nuevo en el arsenal de los mé-
todos
de
gerenciamiento:
la
constitución
de
mallas
de
interacción,
que
consiste
en
unir a las empresas en
una
vasta red de cooperación para
hacer
“más
y
de otro mo-
do entre muchos”, como dice G. Archier, en el cap. XX del Tratado de la Calidad To-
tal, tomo I.
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