Portal para Investigadores y Profesionales

Encuentra más Cursos o Publica tu Contenido en ElPrisma.com





Administración de la Producción



Enlaces Patrocinados






Navigation bar
  Start Previous page
 3 of 15 
Next page End 1 2 3 4 5 6 7 8  

Hay tres tipos principales de mallas, en función de su finalidad:
   La malla en cadena, orientada a la optimización de
la calidad/precio del producto
final, mediante
nuevos modos de relación y asistencia a lo largo de toda la cadena
cliente/proveedor  “intra  e  inter  empresa”,  como  sería  el  caso  de  las  franquicias,
por ejemplo.
   La malla de promoción, que procura reunir participantes y medios para lograr
objetivos  definidos  dentro  de  un  proyecto  global  común,  como  serían  las  joint-
ventures, el enjambre de empresas, etc.
   La malla de desarrollo, o
malla abierta, como sería el caso de
uniones para pro-
mover el desarrollo regional, con
una ambición pero sin un objetivo definido de an-
temano en forma precisa.
Las mallas
generalmente
no tienen
una estructura
jerárquica: son polimorfas
y
origi-
nales, en función del proyecto común de sus miembros, de su contrato de adhesión,
jurídico o
no, su motor animador
y
su órgano prestador de servicios,
los cuales
tam-
bién
son
muy
variados:
asistencia
técnica,
banco
de
datos,
información
sobre
mer-
cados, oportunidades de negocios, reunión de medios técnicos y financieros, etc.
La
constitución
de
mallas
propone
una
nueva
estrategia
de
crecimiento,
no
unifica-
dora,  no  cuantitativa  en  principio,  centrada  en  la  penetración  de  la  calidad  en  los
miembros,  como  vector  de  expansión  industrial,  financiera  e  incluso  política,  en  el
caso  de  las  mallas  de  desarrollo  regional.  También  entraña  una  evolución  cultural
hacia valores cooperativos.
A
fines
de
los
años
70
y
principios
de
los
80
se
desarrollo,
por
obra
de
investigado-
res de la Escuela de Negocios de
Harvard, como Abernathy, Clark,
Hayes
y
Weelw-
rigth, el llamado “Paradigma de la Estrategia de Manufactura” que toma
las “cinco P”
(Personas,
Plantas,
Partes,
Procesos
y
Planeación)
de
la
Administración
de
la
Pro-
ducción
como
variables
de
las
decisiones
estratégicas
y
tácticas,
con
el
criterio
de
elegir
y
realizar
extremadamente
bien
algunas
tareas
(no
todas)
en
base
a
transac-
ciones entre valores tales como costo reducido, alta calidad y flexibilidad de diseño y
de gestión.
   La “manufactura de clase mundial”.
La  creciente  internacionalización  de  la  economía  hace  pensar  que,  aunque  quede
sitio
para
empresas
locales
o
nacionales,
la
mayor
parte
del
mercado
mundial
que-
dará en manos de las llamadas “empresas globales”. En ese selecto grupo solamen-
te
podrán
sobrevivir
aquellas
empresas
que
sean
competidores
de
clase
mundial,
y
para
ello
la
Administración
de
la
Producción
debe
convertirse
en
una
formidable
ar-
ma
competitiva,
en
el
principal
instrumento
de
marketing,
ya
que
como
dice
T.
Pe-
ters,
“la calidad, el mantenimiento, el tiempo de respuesta, la
flexibilidad, la duración
del ciclo de innovación…son controlados por la fábrica”.
Según Hayes y Wheelwriht, hay cuatro fases en la competitividad de la producción:
   Etapa
1:
Internamente
neutral:
El
papel
de
la
Producción
es
resolver
el
tema,
haciendo que el producto pueda ser entregado a los clientes de acuerdo a
lo pre-
visto, ya que el éxito depende más bien del marketing o del diseño.
   Etapa 2: Externamente neutral: No basta “resolver el tema” de
la fabricación,
ya
que también deben alcanzarse los estándares de coste, calidad
y
plazo de entre-
ga de la competencia, imitando sus procesos y técnicas de gestión, etc.
   Etapa 3: Apoyo interno: En este
nivel,
ya
no se
trata de imitar a la competencia,
sino  de  hacer  que  la  Administración  de  la  Producción  se  ajuste  a  la  estrategia
competitiva elegida por la empresa y ayude a concretarla.
   Etapa