Supóngase que se trata de elegir un modelo de máquina para un sistema productivo
que ha de funcionar indefinidamente, y que la elección se plantea entre dos modelos (P
y Q) de duración respectiva de 2 y 3 años.
En este caso no se debe calcular el VAN de P con un horizonte de 2 años y el de Q con
3 años, sino calcular ambos VAN para un mismo horizonte (como 6 años (que por ser
múltiplo de 2 y de 3 facilita los cálculos.)
b)
Las variaciones en el nivel de precios
Cuando la variación de precios en los cobros y en los pagos no sea la misma, (cosa que
sucede con cierta frecuencia) conviene hacer las previsiones en unidades monetarias
corrientes para cada concepto por separado y actualizarlas después con la tasa de
interés o de descuento que proceda.
c)
El valor residual
Cuando al final de la vida útil de la inversión exista un valor residual de la misma, que
puede ser positivo o negativo, deberá tenerse en cuenta en cálculos del V.A.N., como
un cobro o un pago, según corresponda.
Por ejemplo, la vida útil estimada de unas instalaciones industriales podría fijarse en un
determinado número de años en función de una política de empresa, pero dichas
instalaciones podrían tener algún valor en el mercado de maquinaria de segunda
mano. Si este valor fuese significativo, debería incluirse en los cálculos del V.A.N.
Por el contrario, desmontar dichas instalaciones podría suponer un coste por las causas
que fueren, en cuyo caso debería de contemplarse dicho coste como un pago.
e) Horizonte y períodos
Desde el punto de vista económico, la vida de un proyecto es el tiempo durante el cual
producirá cobros y pagos; a este tiempo se le denomina horizonte de la inversión y
puede o no coincidir con la vida del proyecto desde el punto de vista técnico. Por
supuesto, generalmente el horizonte no se conoce exactamente a priori, pero es
indispensable una estimación del mismo.
El horizonte se considera dividido en periodos de igual duración (tales como un año, un
mes, etc.) y normalmente se tratan todos los cobros y pagos de un período como si
tuvieran lugar en el instante final del mismo. Evidentemente, al reducir a un solo
instante lo que en realidad ocurre a lo largo de un intervalo, introduce errores.
Conviene tener esto en cuenta para definir períodos suficientemente cortos como para
que estos errores no tengan importancia, pero sin perder de vista que las dificultades
para hacer previsiones aumentan a medida que el intervalo de tiempo disminuye.
Aunque todos los ejemplos de análisis de inversiones que hemos podido consultar,
utilizan periodos de tiempo para fijar el horizonte temporal de la inversión, nosotros
pensamos que también es correcto utilizar el número de unidades a fabricar/vender y su
distribución temporal, e incluso pensamos que puede mejorar la calidad de las
previsiones.
f) Cobros, pagos, ingresos y gastos
Para evaluar económicamente una inversión los datos básicos son los instantes en que
se producen entradas y salidas de dinero y los importes de estos movimientos. Estas
entradas y salidas se denominan respectivamente, cobros y pagos.
Los flujos que se han de prever son los asociados al proyecto de inversión, que se
superponen a una situación anterior a la puesta en marcha del proyecto. En definitiva,
los cobros y los pagos futuros que dependan del proyecto en cuestión.
La base de dichos cobros y pagos será la Cuenta de Resultados previsional asociada
al proyecto de inversión, en la cual como mínimo, figurarán los ingresos previstos en
función de las unidades a vender y el precio previsto de venta, así como los costes
correspondientes a dichas unidades de producto, en función de los correspondientes
costes fijos y variables. (Una vez más, las unidades a producir/vender son importantes a
la hora de hacer los cálculos).
Ni el precio de venta, ni los costes unitarios pueden considerarse necesariamente
lineales, puesto que además de los incrementos lógicos de I.PC., los precios de venta
de los productos pueden verse afectados por la política de precios que deba seguir la
empresa en la comercialización del producto, su ciclo de vida, la reacción de la
competencia, etc. En cuanto a los costes, podrían verse afectados por las llamadas
economías de escala y otras reducciones de precios que la empresa logre obtener
(curva de la experiencia), mayor apalancamiento operativo, etc.
g) Dimensión de un proyecto de inversión
Desde el punto de vista económico se suele considerar como dimensión de un proyecto
la cantidad máxima de fondos que requiere, es decir, el valor más negativo de la curva
acumulada de movimientos de fondos.
No debe ignorarse, que con frecuencia, las inversiones de capital fijo arrastran a su vez,
mayor necesidad de capital circulante, debido fundamentalmente al incremento de la
producción y venta. Incremento del crédito a conceder a los clientes, incremento de
materias primas y auxiliares para alimentar las líneas de producción, incremento de
productos en curso de producción, incremento de productos terminados, etc.
La dimensión financiera de un proyecto de inversión, puede ser un factor de riesgo
importante, junto con la estructura financiera de la empresa y el volumen de recursos
propios de la misma, y dentro de dicha dimensión deben incluirse tanto los importes que
se contabilizan en el Activo, como los que se registran directamente como gasto.
La verdadera inversión que hay que tener en cuenta, para calcular la tasa de
rentabilidad, es la suma de desembolsos originada por el proyecto, con independencia
del tratamiento contable que la empresa le haya dado.
h) Estructura financiera correcta
Aunque los manuales no inciden demasiado en el tema, nosotros lo consideramos de
vital importancia.
Peumans dice que es frecuente observar cómo algunas empresas que no obtienen
resultados altamente satisfactorios superan los periodos de crisis con cierta facilidad,
mientras que otras con rentabilidades muy elevadas, al atravesar períodos críticos se
ven obligadas a cesar en su actividad. La razón de esta diferencia radica
exclusivamente en el equilibrio o desequilibrio de su estructura financiera. De aquí la
importancia de establecer un plan de inversiones racional y la necesidad de
efectuar un estudio detallado de la estructura financiera de la empresa que refleja
el balance.(7)
Por lo tanto, debemos tener en cuenta la estructura financiera del balance, y el impacto
que tendrá en dicha estructura la inversión una vez realizada, y a lo largo de su
horizonte temporal.
7)
Análisis e interpretación de balances. H. Peumans. Ibérico Europea de Ediciones.1972
Páginas 9 y 10
6. El riesgo de la inversión de capital fijo
Dice David B. Hertz (8), que entre todas las decisiones que los directivos de la
empresa han de tomar, la más difícil y la que ha sido objeto de mayor atención, es la
relativa a las inversiones, y añade: La dificultad de este tipo de decisión no reside en el
problema de la previsión del rendimiento de la inversión condicionada a unas
determinadas hipótesis. El verdadero problema está en estas mismas hipótesis y en sus
consecuencias.
Desgraciadamente, hasta ahora, no existe método alguno que permita cuantificar de
una manera exacta el riesgo de la inversión. Por ejemplo, la vida útil de una máquina o
de unas instalaciones es un dato básico para los cálculos, pero al mismo tiempo un dato
generalmente incierto. Puede resultar afectada por un uso o desgaste superior al
previsto, por la obsolescencia tecnológica; las modas pueden hacer que el producto
fabricado con dicha máquina no tenga cabida en el mercado, o que la demanda real, o
la tasa de participación en el mercado sea muy inferior a la prevista en los estudios
previos, etc. etc.
Ante esta situación, las empresas pueden actuar de varias formas, pero ninguna de
ellas elimina por completo el riesgo. Como máximo, decidir dentro de un riesgo
calculado, mediante:
a)
Previsiones bien realizadas y realistas. Pero aún así, en el mejor de los casos, las
estimaciones del futuro siguen siendo estimaciones, y el futuro sigue siendo futuro y
por lo tanto, nunca estaremos seguros de que las previsiones son correctas.
(Cuando hablamos de futuro, la única certeza es la incertidumbre).
b)
Selección de tasas de descuento más altas que incluyan la llamada prima de riesgo.
Esto parece una buena elección, pero el problema sigue siendo que no se sabe
cuál es el riesgo. Por lo tanto, al incrementar la tasa de descuento para incluir el
riesgo, tampoco podemos estar seguros de que la tasa elegida es la correcta. Por
otra parte, el hecho de que se aplique una tasa muy alta, no disminuye el riesgo de
la inversión. Lo único que parece evidente, es que una elevada tasa de rendimiento,
es más atractiva para cualquier inversor a la hora de asumir riesgos, porque cuanto
mayor es el riesgo, mayor es la tasa requerida por los inversores.
La tasa de riesgo ajustada (así se denomina el método) presenta además un
problema adicional: al incluir la penalización por riesgo en el tipo de descuento de
los flujos, los flujos más alejados en el tiempo resultan más penalizados que los más
próximos, dando por supuesto que el riesgo aumenta en la medida que el tiempo
transcurre, exactamente al mismo ritmo al que decrecen los factores de descuento.
8) El análisis del riesgo en la inversión de capital fijo. David B. Hertz. Página 3
Harvard Business Review. 1977. Fascículo 2
c)
Un paso hacia la determinación del riesgo, consiste en el procedimiento de calcular
tasas diferentes de rendimiento basadas en estimaciones pesimistas, normales y
optimistas. Estos cálculos ofrecen una gama de resultados posibles, que permiten
calcular la desviación típica que mide la dispersión de dichos resultados.
d)
Un perfeccionamiento a estas estimaciones consiste en lo que se llama el VAN
esperado, o esperanza matemática del VAN, siendo ésta la expectativa más
razonable en cuanto al VAN de un proyecto, tomando en cuenta la distribución de
probabilidades de eventos y el VAN que corresponde a cada uno de ellos. Es decir,
un promedio ponderado del VAN, utilizando las probabilidades como pesos relativos
de ponderación.
El problema de este método, es asignar esas probabilidades o pesos relativos. (En
general se asignan de forma subjetiva).
6.1 Factores de riesgo
Hertz considera determinantes como factores de riesgo de una inversión, los nueve
factores siguientes, clasificados en tres categorías.
1.Tamaño del mercado
1.1 Valor esperado en unidades físicas de producto
1.2 Precios de venta
1.3 Tasa de crecimiento del mercado
1.4 Participación en el mercado