2. Coste de la inversión
2.1 Inversión total
2.2 Vida útil (horizonte temporal)
2.3 Valor residual
3. Costes de explotación
3.1 Coste variable unitario
3.2 Costes fijos
Obviamente, diferentes combinaciones de estos factores nos ofrecerán diferentes
rendimientos. Su análisis se conoce con el nombre de análisis de sensibilidad.
Para realizar un análisis de sensibilidad de un proyecto de inversión, se procede de la
forma siguiente:
a)
Se determinan la lista de variables básicas a incluir en el modelo. Esto conlleva a
una cierta descomposición de las variables principales. Así por ejemplo, la cifra de
cobros estará relacionada con las unidades vendidas y el precio de venta (análisis
del mercado); los pagos con el montante de la inversión (análisis del costo de
inversión) y los costes fijos y variables del proyecto. (Análisis de costes).
b)
Para cada una de estas variables, debe estimarse un intervalo (intervalo de
variación), estableciendo unos valores máximos y mínimos.
c)
Para cada una de las posibles combinaciones de valores, deberán asignarse las
diferentes probabilidades, o ponderaciones.
Otros factores de riesgo
Algunos autores dividen el riesgo en riesgo económico y riesgo financiero.
Riesgo económico
El riesgo económico depende de la naturaleza de las operaciones que la empresa
desarrolla y el mercado donde opera. Se expresa en función de la variabilidad de los
beneficios que se obtienen o se espera obtener de la actividad empresarial o de la
inversión concreta. Se consideran factores directamente relacionados con el riesgo
económico los siguientes:
Producto que se comercializa. El riesgo se considera más o menos alto en función de la
sensibilidad de la demanda. Cuando la demanda de dicho producto es muy sensible a
la situación económica, el riesgo será mayor que en caso contrario. Dentro de este
apartado debe contemplarse, la diferenciación del producto y las barreras de entrada de
los posibles competidores. Por ejemplo productos protegidos por patentes, exclusividad,
grado de competencia en el momento de entrada al mercado, etc.
Estructura de costes. Cuanto mayor sea la proporción de los costes fijos mayor será el
riesgo económico, puesto que a corto plazo sólo los costes variables son adaptables al
nivel de producción o venta y por lo tanto, las empresas con costes fijos altos tienen
poca flexibilidad de adaptación a la demanda a la baja y por lo tanto, mayor riesgo.
Número de clientes y proveedores. Si la empresa depende de pocos proveedores y
tiene pocos clientes, se considera que tiene un riesgo mayor que aquellas otras que
tienen una clientela amplia y unas fuentes de suministros más diversificadas. La
incertidumbre en los suministros de materias primas, elementos básicos, o producto
elaborado necesarios para la marcha normal del negocio constituyen un elemento de
riesgo.
Distribución del producto. Facilidades y medios para vender el producto, y ponerlo a
disposición de los usuarios finales. Coste de comercialización y distribución.
Condiciones comerciales. Estabilidad o inestabilidad de los precios de venta, plazos de
créditos a clientes, nivel de impagados, plazo de crédito a obtener de los proveedores,
etc.
El riesgo financiero
El riesgo financiero se debe a la forma en que la empresa financia sus inversiones y en
concreto a la cantidad de recursos ajenos que utiliza para financiar la inversión, coste y
plazo de devolución de los mismos.
Ante dos empresas iguales (menos en la estructura financiera) se admite que incorpora
un mayor riesgo aquella que tiene más deuda (en proporción a los recursos propios), o
a igualdad de endeudamiento, aquella que tiene un vencimiento a más a corto plazo.
(Calidad del endeudamiento).
Un proyecto de inversión mal financiado, lleva desde su nacimiento una causa de crisis,
que puede aflorar en el momento menos oportuno.
6.2 La dimensión de la inversión
Una inversión (especialmente las calificadas como estratégicas) suele ser una apuesta
fuerte por el futuro. El futuro nunca está totalmente garantizado de antemano: las cosas
pueden salir como estaban previstas o de forma muy diferente. Causas endógenas y
exógenas de muy distinta naturaleza pueden incidir en uno u otro sentido y el fracaso
nunca debe ser totalmente descartado. El entusiasmo y el arrojo empresarial, no debe
nublar el sentido de la prudencia.
Pues bien, la dimensión de la inversión es un factor de riesgo muy importante. Si la
inversión que afrontamos está por encima de las posibilidades reales de la empresa;
muy por encima de sus recursos propios; el recurso ajeno utilizado mal planteado, con
un coste excesivo, a un plazo de amortización inadecuado. Por encima de la capacidad
de la empresa para generar cash-flow, y por lo tanto, con poca autofinanciación (9), y
poco colchón para absorber las posibles pérdidas que genere la nueva inversión, etc.
etc.
Las causas de muchas quiebras empresariales (10) han sido inversiones que nunca
debieron hacerse. Inversiones demasiado importantes para la capacidad real de
inversión de la empresa; mal planteadas; envueltas en un exceso de confianza en el
futuro, aprobadas en base a unas cifras excesivamente optimistas, cuando no
descaradamente maquilladas.
Apuestas demasiado fuertes, cuyos resultados no fueron los previstos ni de lejos, pero
además, cuya dimensión, no fue debidamente evaluada, ( y quizás ni percibida) como
factor importante de riesgo.
9) Para el economista británico de origen polaco Kalecki las decisiones de invertir están estrechamente
relacionadas con la acumulación interna de capital, es decir con el ahorro bruto de las empresas. M.
Kalecki. Theory of economic dinamycs. Citado en la obra El beneficio. André Babeau. Redondo Editor.
1970 Páginas 92 y 93.
10) Entre los motivos de quiebra más claros, aparece con frecuencia, proyectos de inversión
demasiados grandes y ambiciosos. La Tesorería manda. Keith Checkley. Editorial Folio.1994 Páginas
143 y 144.
6.3 Riesgo y clases de inversión: la motivación de las inversiones
Los economistas distinguen varias clases de inversión. Ejemplo, si una máquina nueva
sustituye a otra vieja se habla de inversión de renovación. Si la nueva máquina no
sustituye a ninguna vieja, sino que se suma a otras ya existentes, se habla de inversión
de ampliación. Si la máquina nueva sustituye o disminuye la utilización de mano de obra
más cara, se llama inversión de racionalización o de productividad, etc.
Algunos autores han establecido una clasificación más detallada, que nos permite
analizar el riesgo de la inversión según la motivación de la misma.
Renovación de equipos antiguos. Sustituciones o reemplazos, bien por agotamiento de
los viejos, bien porque existan otros más modernos que interesen más por
requerimientos de calidad, disminución de costes, etc.
Aumento de capacidad de producción y almacenamiento. Implantación de nuevas
líneas de producción o incremento de las actuales, eliminación de cuellos de botella
mediante inversiones adicionales para aprovechar mejor las posibilidades de los
equipos e instalaciones existentes, etc. Aumento de la capacidad de los almacenes
(Productos terminados y Materias Primas), medios de transporte (externos e internos),
sistemas de expedición de mercancías, etc.
Mejoras de productividad. Entendiendo como tales las inversiones destinadas a reducir
o mantener los costes de producción dentro de unos determinados límites considerados
como aceptables, o de incrementar la producción con los medios actuales, lo que
equivale también a una reducción de costes unitarios. Son ejemplos, la introducción de
la robótica, la informática industrial, el uso de las tecnologías de la información, etc.
Estrategia de empresa. Inversiones motivadas por la defensa o seguridad de la
empresa frente al mercado: fabricación de nuevos productos, entrada de la empresa en
nuevos mercados, integración vertical ascendente (para facilitar la accesibilidad de las
materias primas, por ejemplo), o integración vertical descendiente (dominio de los
canales de distribución), etc.
Parece obvio que todas estas inversiones no implican el mismo riesgo para la empresa.
Una inversión de renovación, que sustituye una máquina antigua, para seguir
produciendo con la nueva un producto que la empresa coloca en el mercado sin
ninguna dificultad a una clientela ya consolidada, no parece que implique un riesgo alto,
bien al contrario, el riesgo existirá si no se afronta dicha inversión.
Sin embargo, una inversión estratégica, conlleva generalmente una apuesta de alto
riesgo. Este tipo de inversiones es especialmente delicado, y deberán tomarse todas las
precauciones posibles. Pero ¡cuidado! : estas son las inversiones que aseguran el
futuro de la empresa, ya que la empresa que no invierta en su futuro probablemente
carezca de dicho futuro.
6.4 El momento de invertir: la oportunidad de la inversión
El momento de invertir o de materializar la inversión no es indiferente para los futuros
rendimientos de dicha inversión. Además de los factores de riesgo mencionados
debemos incluir otros varios; existen muchos, y quizás no siempre pueden identificarse
a priori como factores de riesgo. Sin embargo, hay tres que no queremos dejar de
mencionar.
El primero de ellos es el ciclo económico. La empresa está inserta dentro del sistema
económico, y por lo tanto sometida a las diferentes fases de su ciclo, y por supuesto, a
sus efectos y consecuencias.
Las fases del ciclo económico han sido profusamente estudiadas por los economistas,
los cuales para empezar, parece ser que no se ponen de acuerdo si son 4 ó 5, pero
todos están de acuerdo en su existencia y en su influencia, reconociendo que no es lo
mismo, estar en la fase de recuperación, que en la fase de recesión.
Para las empresas es de gran importancia conocer en que etapa del ciclo económico
se encuentran, cuáles serán las etapas futuras previsibles, cuáles son los síntomas de
cada una de ellas, y cuáles sus consecuencias para la economía nacional e
internacional, para los mercados, y para la propia empresa. (11)
Por lo tanto, la empresa deberá tener en cuenta la fase del ciclo económico donde se
encuentra la economía en el momento de entrar en funcionamiento la inversión, y muy
especialmente si la financiación de la misma va a depender de los ingresos que la
inversión realizada genere en el futuro próximo. Como dice el Profesor Gay (12), si la
inversión se hace justamente en el momento en que se pone fin al ciclo expansivo, y la
empresa se ha endeudado contando con los cash-flow futuros sin haber previsto la fase
económica próxima, es muy probable que tenga problemas financieros graves, que
incluso pongan en entredicho su continuidad.
Con ello no queremos decir que la empresa no deba invertir en épocas de crisis, pues
ello puede implicar otro tipo de riesgo (como más adelante veremos), sólo queremos