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Planificación Estratégica



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PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA
Investigación desarrollada y enviada por:
Ingeniera Claudia Bernazza
Ingeniera Agrónoma (UNLP) 
Magister en Ciencias Sociales con orientación en Educación. (FLACSO)
Doctora en Ciencias Sociales, título otorgado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), sede
Académica Argentina, Programa de Doctorado en Ciencias Sociales (10 de abril de 2004).
Título de la tesis "La planificación gubernamental en Argentina - Experiencias período 1974-2000 como punto de partida hacia
un nuevo paradigma".(Ver tesis >>)
- Secretaria General Ejecutiva del Instituto Provincial de la Administración Pública (IPAP).
   Secretaría para la Modernización del Estado (2002-2004) 
- Coordinadora del Programa Participación y Liderazgo de la Mujer de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de
Buenos Aires. Dirección Provincial de Igualdad de Oportunidades
   (2000 –2002)
- Docente universitaria de grado y posgrado en UBA, Universidad Nacional de Quilmes 
- Docente del Instituto Provincial de la Administración Pública (IPAP). Secretaría General 
   de la Gobernación. (1994-2002)
- Asesora de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, 
   la Ciencia y la Cultura, OEI. (2000-2001)
- Docente del Instituto Nacional de la Administración Pública, Presidencia de la Nación (1993-1997).
- Colaboradora del Banco Mundial – Foro del Sector Social (2000)
- Colaboradora en medios de comunicación locales y nacionales como especialista en formas de gestión local y planificación
estratégica, tuvo a su cargo áreas  provinciales y municipales de análisis y proyección de políticas públicas orientadas a la
integración de género e igualdad de oportunidades, problemáticas sobre las que ha desarrollado una importante labor como
escritora, docente universitaria y de institutos públicos.
Introducción a la planificación
Cómo se diseña un proyecto
Técnica FODA
Planificación Estratégica y Liderazgo 
Nociones generales
La planificación es una actividad tan común en nuestra época que si se preguntase:
¿quiénes son los planificadores?, la respuesta conduciría, indudablemente, a una nueva
pregunta: ¿quién no hace planes? Hoy más que nunca una buena parte de la humanidad
mide, proyecta, experimenta, diseña, coordina, en suma, está planificando.
J. FRIEDMANN
Cuando se habla de planificación, se suele utilizar el término con dos alcances diferentes,
pero que en nuestra concepción no disociamos:
la planificación como elaboración de planes, programas y proyectos.
la planificación como proceso y estrategia.
Con mucha frecuencia, la idea que se tiene de la planificación, tiende a que ésta sea
concebida sólo como algo cristalizado en “planes”, “programas” y “proyectos”, presentados
en un libro o documento escrito, pero la planificación no se agota en eso.
Como bien lo explica Matus, “debemos entender la planificación como una dinámica de
cálculo que precede y preside la acción, que no cesa nunca, que es un proceso continuo
que acompaña la realidad cambiante”. Ahora bien, considerar a la planificación como
proceso, implica plantearse varias cuestiones: ante todo, concebir la planificación como algo
que se realiza permanentemente y, en segundo lugar, supe un “sistema de planificación”, en
el que se hacen y elaboran planes y programas, no como un plan-libro, sino como un plan
situacional. Para ello es necesario crear un conjunto de organismos, mecanismos y
relaciones funcionales, a través de los cuales la Administración Pública y la Sociedad Civil a
través de sus actores sociales y diferentes organizaciones, directa o indirectamente de algún
modo están integrados en este proceso. Esto supone mucho más que la total articulación
entre los responsables políticos, los cuadros de la Administración Pública y los
planificadores. En el caso de la planificación situacional o estratégica implica la
concertación de todos los actores sociales involucrados en la sociedad global y no
sólo con aquellos con los que se quiere “hacer” a través de los planes y programas.
Un sistema de planificación consiste, en esencia, en “planificar la planificación”, lo que
implica ante todo una efectiva coordinación y comunicación entre los responsables de llevar
a cabo los programas y los responsables de formularlos. Supone pues, la superación del
aislamiento y separación que existe, de hecho, entre la oficina de planificación y los órganos
ejecutivos. Y supone, también, la necesidad de superar el modo feudal de organización y
funcionamiento de la Administración pública tradicional. Tarea harto difícil a poco que se
intente modificar el “feudalismo” de cada área de la Administración pública y, aún de cada
departamento.
Sin embargo, lo sustancial de la planificación como proceso y estrategia no es eso, sino el
planificar teniendo en cuenta la totalidad social en cuanto el contexto más amplio (y a la
vez condicionante) de las áreas de intervención que han sido (o van a ser) programadas.
Esto conduce a prestar atención a los diferentes actores y sectores sociales, que buscan
sus propios objetivos, que tienen sus propias apreciaciones/valoraciones de cómo debe ser
la sociedad, y que desarrollan sus propias estrategias para el logro de sus objetivos y
propósitos.
Consecuentemente, lo que uno quiere hacer (lo programado), puede encontrarse con
oposiciones, coincidencias (totales o parciales) de otros actores sociales. Esto implica
concebir la planificación, teniendo en cuenta e incluyendo en la propia planificación lo que
los otros pretenden realizar.
Quehacer de la planificación
Cuando se habla de planificación, sin tener ninguna preocupación por utilizar el término con
todo rigor científico, siempre se asocia a la idea de organizar, ordenar, coordinar, prever... Si
se ahonda algo más en este concepto, está claro que la idea central que aparece es la de
fijar cursos de acción con el propósito de alcanzar determinados objetivos, mediante el uso
eficiente de los medios. Se trata de “hacer que ocurran cosas que, de otro modo, no habrían
ocurrido”, o de “crear alternativas, allí donde antes no había nada”.
Si queremos seguir acercándonos a la idea y al quehacer de la planificación, para mejor
entender la naturaleza de la misma, podríamos preguntar ¿Por qué planificar? Desde las
acciones de la vida cotidiana personal hasta las prácticas sociales e institucionales, es fácil
constatar que permanentemente confrontamos el hecho de que en casi todas las actividades
humanas los medios y recursos son escasos y los objetivos a alcanzar múltiples y diversos.
Para resolver esta situación, que se da en casi todos los campos y dominios del quehacer
humano, es necesario realizar un análisis y diagnóstico sobre la realidad en la que se ha de
actuar, tomar luego decisiones y proceder a la acción, para obtener los resultados previstos
o deseados.
De lo dicho resulta claro que la planificación aparece como una función inherente a todo
proceso de acción o de actividades que procura alcanzar determinados objetivos. Puestos a
darle un mayor rigor científico y técnico al término, tres conceptos aparecen estrechamente
ligados al de planificación, a saber: racionalidad, conocimiento de la realidad y adopción de
decisiones.
Puede decirse, asimismo, que la planificación suministra un marco que, como referencia
direccional, proporciona un horizonte que orienta y predetermina un conjunto de acciones y
criterios operacionales que:
suponen un conocimiento de la realidad sobre la que se va a actuar, expresada
en un diagnóstico;
procura incidir en el curso de ciertos acontecimientos con el fin de que se cambie
una “situación inicial” por otra llamada “situación objetivo” (a la que se quiere
llegar).
Sienta las bases para una toma racional de decisiones (resolución de
preferencias alternativas) que se traducen en una serie de actividades que
procuran alcanzar determinadas metas y objetivos. Se trata de construir el futuro
de “algo”.
Planificar es la acción consistente en utilizar un conjunto de procedimientos mediante los
cuales se introduce una mayor racionalidad y organización en un conjunto de actividades y
acciones articuladas entre sí que previstas anticipadamente, tiene el propósito de influir en el
curso de determinados acontecimientos, con el fin de alcanzar una situación elegida como
deseable, mediante el uso eficiente de medios y recursos escasos o limitados.
¿Qué dicen los expertos y los organismos internacionales acerca de la planificación?
Veamos algunas pocas definiciones para poder tener una visión más amplia del concepto de
planificación... A comienzos de los años setenta en un documento de las Naciones Unidas
se definió a la planificación: “como el proceso de elección y selección entre cursos
alternativos de acción con vistas a la asignación de recursos escasos, con el fin de obtener
objetivos específicos sobre la base de un diagnóstico preliminar que cubre todos los factores
relevantes que pueden ser identificados”.
Y si se quiere, podemos recurrir a una definición menos técnica, pero que nos da la
respuesta de un político. Pandit Nehru, cuando siendo primer ministro de la India dijo en
uno de sus discursos: “planificar es aplicar la inteligencia para tratar los hechos y las
situaciones como son y para encontrar un modo de resolver problemas”.
Podríamos extendernos en las citas, ya que existe una gran variedad de definiciones sobre
lo que es la planificación. Sin embargo, ninguna nos ha parecido más clara y didáctica que
la de Yeheskel Dror; dice así “Planificar es el proceso de preparar un conjunto de
decisiones para la acción futura, dirigidas al logro de objetivos por medios preferibles”.
A partir de esta definición, procuraremos caracterizar a la planificación a través de sus
elementos más esenciales.
Características de la planificación
El mismo Dror nos ayuda a esta tarea cuando indica las características de la planificación de
acuerdo a la definición propuesta por él. Lo seguimos, pero reelaborando y reajustando la
explicación dentro del enfoque de la planificación estratégica y de nuestras propias
consideraciones sobre el tema.
a.
Planificar es un proceso, es decir es una actividad continua y unitaria que no termina
con la formulación de un plan determinado, sino que implica un reajuste permanente
entre medios, actividades y fines y, sobre todo, de caminos y procedimientos a través de
los cuales se pretende incidir sobre algunos aspectos de la realidad. Estos reajustes se
hacen de acuerdo a una estrategia que tiene en cuenta los diferentes actores sociales
y factores contingentes que actúan e inciden en el mismo escenario en que se
desarrolla el plan o programa. Como en este escenario confluyen diferentes factores y
actores se necesita de una análisis de situación interactivo y de propuestas renovadas
que surgen de esta cambiante situación.
b.
Preparatorio de un conjunto de decisiones que deben ser formuladas por los
responsables de elaborar el plan o programa (un equipo técnico o técnicos y
beneficiarios). Luego estas decisiones deben ser aprobadas por quienes tiene poder
político con el propósito de ser realizadas. La planificación y la ejecución de un plan, si
bien son procesos interrelacionados, son distintos y deben considerarse analítica y
metodológicamente separados.
c.
Un conjunto..., si bien planificar es una forma de tomar decisiones (decision making) y
formular políticas (policy making), su carácter específico es el de tratar con un conjunto
de decisiones, es decir, con una matriz de series sucesivas e interdependientes de
decisiones sistemáticas relacionadas entre sí, dentro de una situación dinámica e
interactiva.
d.
Decisiones para la acción. La planificación es una actividad con una intencionalidad
eminentemente práctica, (lo que parecen ignorar muchos “elaboradores” de planes y
proyectos). Se planifica para la acción y no para otros objetivos tales como la
adquisición de conocimientos, o lo que es una tragedia en América Latina, se elaboran
planes para... elaborar planes. Documentos o libros que nadie utilizará y difícilmente
serán leídos por más de media docena de personas. Esto ha conducido a que haya un
superávit de planes y un déficit de ejecución.
e.
Futura: la planificación es siempre una actividad que concierne al futuro, ya sea que la
consideremos como función administrativa o bien (como en el caso de este libro), se la
considere como un conjunto de procedimientos para elaborar planes, programas o
proyectos. Este futuro que prevé la planificación está expresado operativamente en lo
que en el lenguaje de la planificación estratégica se denomina una “situación objetivo”.
f.
Dirigido al logro de objetivos. Planificar, como ya lo dijimos reiteradamente es prever,
“hacer algo”, pero lo que se quiere hacer no puede quedar en algo nebuloso, vago,
inasible o difícilmente realizable. “Aquello” que se ha a hacer, tiene que expresarse con
objetivos concretos y bien definidos, traducidos operacionalmente en metas de cara a
obtener los resultados previstos. La planificación supone las posibilidades de una
relación de causalidad entre lo decidido (programado), o lo realizado (ejecutado) y los
resultados obtenidos.
g.
Por medios preferibles. Se trata de identificar los medios preferibles con respecto a un
input de recursos disponibles. Desde un punto de vista más estrictamente
técnico/operativo, este aspecto de la planificación puede definirse como el arte de
establecer procedimientos para la organización de las relaciones entre medios y
objetivos. Al mismo tiempo, se trata de proporcionar normas y pautas para la toma de
decisiones coherentes, compatibles e integradas, que conducen a una acción
sistemáticamente organizada y coordinadamente ejecutada.
Carácter instrumental de la planificación
Como toda técnica, la planificación tiene una cierta ambivalencia; en sí misma no es buena
ni mala. Pero al ser un “instrumento” puede ser utilizado con diferentes intencionalidades y
en diferentes circunstancias. Se la ha empleado –y se la puede emplear- tanto para el
mantenimiento del statu quo, como para impulsar reformas y cambios estructurales. Puede
ser utilizada indistintamente por países desarrollados o países subdesarrollados; por
regímenes políticos socialistas o capitalistas, por países imperialistas y países
dependientes. A este respecto Ahumada señalaba que “se puede programar para la libertad
o para la esclavitud, para la miseria, para la cultura o para la ignorancia, para la libertad de
empresa o para la centralización de decisiones económicas”. Esto es cierto, pero a ello hay
que agregar que existen diferencias sustanciales, no tanto en las técnicas de planificación,
cuánto en el estilo de desarrollo que ellas proponen, según sea el marco o proyecto político
en que se realizan. Los parámetros ideológico-políticos determinan él “para quién” de la
planificación (a quiénes beneficia) y el “cómo” (puramente tecnocrática o más o menos
participativa).
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