otros en gatos más grandes (phantera), incluso el león, tigre y leopardo, y los gatos rabones (Lynx). Los
divisionistas más extremos separarían género para el leopardo nuboso (Neofelis) y para el leopardo níveo
(Uncia). Nadie discute las características de los animales en sí, sólo la importancia y las similitudes y
diferencias. Lo que es familia para un taxónomo, puede ser un orden para otro.
Niveles taxonómicos
Así como se agrupa a los individuos para integrarlos de acuerdo con las semejanzas de sus características en
diferentes especies, las categorías taxonómicas se van formando para integrar grupos de organismo que
comparten ciertas características comunes. Las especies se clasifican con otras especies semejantes para
formar géneros, los que, al agruparse, originan familias que, a su vez, constituyen las órdenes que integran
las clases. Las clases forman la fila (phylum) en los animales, y las divisiones, en vegetales. Para concluir, la
fila y las divisiones se integran en reinos. Algunos taxónomos incluyen grupos intermedios como subreino,
subdivisión, superfamilia, etcétera, por considerar que de esta manera queda más claramente clasificación. El
reino es la categoría que incluye un mayor número de especies. Por esta razón se coloca e la parte superior de
la clasificación, lo que pone de manifiesto que conforme vayamos descendiendo en ella, el número de especies
que comprende un grupo será cada vez más reducido y específico. Hay una ventaja mucho mayor cuando los
biólogos trabajan con géneros, que incluyen numerosas especies y subespecies. Por ejemplo, el género Rattus,
solamente en Europa y Asia abarca unas 560 especies y subespecies de animales, comúnmente llamados:
ratas
Las clasificaciones taxonómicas Modernas
Estas clasificaciones modernas aún se basan en estos mismos criterios naturales, que constituyeron el método
ideado por el botánico sueco Carl von Linneo, en el siglo XVIII. Desde entonces, el sistema de Linneo se ha
utilizado para clasificar animales y vegetales, y sólo se ha modificado para incluir los nuevos conocimientos
sobre morfología, evolución y genética. Los métodos genéticos de clasificación cobran especial importancia en
el caso de la taxonomía bacteriana. Además de clasificar a las bacterias en función de sus características
morfológicas, fisiología, metabolismo, poder patógeno y necesidades nutricionales, se aplican métodos de
taxonomía fenotípica (estudia características fisiológicas que surgen en condiciones ambientales
estandarizadas) y de taxonomía genotípica (comparación de la homología entre el ADN de distintas bacterias
por métodos de hibridación cromosómica).
El uso de los nombres científicos
Las distancias del planeta determinan la presencia de gran diversidad de especies vegetales y animales, lo que
da lugar a que los nombre reciben de éstos dependan del lenguaje que en dichas regiones se usa. La
multiplicidad de nombres vulgares representó durante mucho tiempo un verdadero problema para los científicos
del mundo. Esto indujo a los estudiosos a pensar en una forma más práctica de denominarlos. Con tal propósito
de optó por una lengua muerta para que los nombre no sufrieran cambios posteriores; esta lengua fue el latín.
En consecuencia, son latinos los nombre científicos con que se denomina a los organismos y por ser únicos
tienen validez universal. Los nombre científicos se basan en el Sistema Binominal de Nomenclatura ideado por
Carl Linneo, el cual toma en consideración tres aspectos fundamentales: 1.- Los nombres científicos deben ser
escritos en latín y constan de dos palabras, 2.- La primera palabra corresponde a un género y la segunda que
pertenece a la especie, 3.- Las dos palabras que forman el nombre científico deben subrayarse o escribirse en
cursivas: Alliun cepa (cebolla).
Categorías taxonómicas modernas
Ejemplo de Clasificación moderna
La Taxonomía es la columna vertebral de la biología, ya que sin una identificación adecuada, la investigación
puede llevar a conclusiones erróneas. Las claves taxonómicas se emplean como mapas de caminos para
identificar plantas y animales. Se utilizan muchos tipos de características en las claves: forma de la hoja, color
de la hoja, número de apéndices, etc.
El uso de esta nomenclatura en los tiempos lineanos y en épocas sucesivas resulto muy útil, por lo que se
extendió con rapidez y adquirió una vitalidad que le ha permitido persistir con éxito hasta nuestros días.
Es evidente que uno de los fines de la nomenclatura es dar un nombre que sea reconocido por todos los
zoólogos y que resulte único, universal y distinto a cada taxón. Los mamíferos (Mammalia), los roedores
(Rodentina), etc., llevan su propio nombre científico, que es latino o latinizado, de acuerdo con la tradición de
Linneo, quien, como todos los hombres de ciencia de su época, escribió en latín. Con el uso del latín se
consigue la universalidad de la nomenclatura, evitándose los problemas inherentes a las rivalidades
nacionalistas. Pero al pensar en los nombres de los géneros y de las especies, que son cientos de miles de
nombre genéricos, y pares de nombres de especies, se comprende que la aplicación de la nomenclatura
binominal presente dificultades. Esas dificultades empezaron a surgir a mediados del siglo pasado. Los
zoólogos de aquella época esbozaron las primeras reglas de nomenclatura, como fue el caso del Código
Strickland, publicado por Strickland cuando era secretario de la Sociedad Zoológica de Londres (1843). Los
problemas principales que intentan resolver las regulaciones nomenclatoriales provienen de los siguientes
hechos:
1)
De que autores diferentes hayan dado el mismo nombre a géneros o especies que eran distintos. A esto se
le llama homonimia.
2)
De que un mismo géneros o especie haya sido descrito por autores diferentes, recibiendo distintos
nombres, a esto se le llama sinonimia.
3)
De que en las descripciones y dibujos de muchos autores, sobre todo de los más antiguos. Resulte difícil
reconocer animales y plantas que ellos citaban. De aquí la necesidad de establecer tipos representativos
(método del tipo).
4)
De que diversos autores han podido tener un concepto distinto, desde el punto de vista taxonómico, de un
grupo determinado. Esto se ha expresado diciendo que un nombre designa a un taxón nominal, cuyo
concepto taxonómico es el taxón taxonómico.
Reino
Phylum
Clase
Orden
Familia
Género
Especie
Reino:
Animal
Phylum:
Cordados
Clase:
Mamíferos
Orden:
Ungulados
Familia:
Équidos
Género:
Equus
Especie: Equus caballus
Nombre vulgar:
Caballo
5)
Y, finalmente, de que la nomenclatura científica debe ser, por principio, universal, un mero instrumento al
servicio de la taxonomía, pero sin interferir con ella, por lo cual un nombre científico introducido en cualquier
autor entra en competencia con los demás, de tal manera que cumplidos los requisitos técnicos
indispensables es un nombre utilizable (criterio de utilidad). Ahora bien, la nomenclatura ha de ser unívoca,
por lo cual entre todos los nombres posibles para un taxón sólo debe prevalecer uno, que es válido (criterio
de validez). En general el nombre más antiguo es el que prevalece (criterio de prioridad).
Propuesta de los cinco reinos
En el siglo XX empezaron a surgir nuevos datos. Esto se debió en parte a los perfeccionamientos del
microscopio fotónico y, con posterioridad, al advenimiento del microscopio electrónico, pero también obedeció a
la aplicación de técnicas bioquímicas para estudiar diferencias y similitudes entre los organismos. De este modo
aumentó la cantidad de grupos reconocidos como constituyentes de reinos distintos. Por ejemplo, las nuevas
técnicas revelaron las diferencias fundamentales entre las células procarióticas y eucarióticas, diferencias lo
suficientemente grandes como para justificar la ubicación de los procariotas en un reino aparte, Monera. Otros
estudios aportaron nueva información sobre la historia evolutiva de los principales tipos de organismos. Existen
evidencias firmes de que distintos linajes de eucariotas unicelulares dieron origen a plantas, hongos, la
multicelularidad surgió varias veces. De acuerdo con los conocimientos actuales, esta historia no permite
establecer reinos monofiléticos sin que los reinos dejen de reflejar similitudes y diferencias entre los grupos
principales de organismos vivos. La mayoría de las proposiciones contemporáneas relativas a los reinos se
basa en la historia evolutiva, sino más bien en la organización celular y en el modo de nutrición de los
organismos. La proposición que hemos de seguir recomienda cinco reinos: Monera, Protista, Hongos, Plantas y
Animales. Los miembros del reino Monera procariotas se identifican, por supuesto, por su organización
celular y su bioquímica singulares. Los miembros del reino Protista son eucariotas unicelulares autotrótoficos y
heterotróficos. En este reino también se incluyen algunos grupos de organismos multicelulares relativamente
simples, porque son más similares a las formas unicelulares que a hongos, plantas o animales con los cuales
emparentados. A todos los otros eucariotas multicelulares se los divide en tres reinos, en particular sobre la
base de su modo de nutrición: los hongos absorben moléculas orgánicas del medio circulante, las plantas las
elaboran mediante fotosíntesis y los animales las ingieren en forma de otros organismos. Estos tres grupos de
organismos cumplen papeles ecológicos bien nítidos: las plantas suelen ser productoras, los animales son
consumidores y los hongos son degradadores. Dos especies de organismos unicelulares móviles pueden ser
casi idénticas en la mayoría de los aspectos, salvo que una tiene cloroplastos y la otra no. En algunos casos, la
que tiene cloroplastos puede perderlos de vez en cuando sin deja de sobrevivir ni de reproducirse
indefinidamente; sin embargo, en una división plantas animales basada en la capacidad de fotosíntesis, estas
dos formas íntimamente emparentadas se separan a nivel del reino. En cambio, no importa que a los
organismos se los clasifique en dos, tres o cinco reinos, sus designaciones de género y especie no se afectan, t
lo mismo sucede con la mayoría de las otras categorías en las cuales se los clasifica en la actualidad.
Plantas Hongos
Animales
Algas
Protistas
Plantas Hongos
Animales
Algas protozoarios
Plantas Hongos
Animales
Algas
Protozoarios
Todos los organismos se clasifican
A los procariotas se los considera
Se reconocen cinco
Como plantas y animales
un tercer reino, Monera
reinos aparte
Propuesta de los cinco reinos por R.H. Wittaker
Esta clasificación está basada en el esquema de cinco reinos propuestos por R.H. Wittaker, La clasificación
lleva hasta el nivel de phylum.
Reino Monera
Phylum Cyanophyta: algas verdes azules
Phylum Myxobacteriae: bacterias deslizantes
Phylum Eubacterias: bacterias verdaderas
Phylum Actinomycota: bacterias miceliales
Phylum Spirochaetae: espiroquetas
Reino Animalia
Phylum Mesozoa: mesozoarios
Phylum Porifera: esponjas
Phylum Cnidaria: celentarios: hidra, medusa
Phylum Ctenophora: peines gelatinosos
Phylum Platyhelminthes: platelmintos (gusanos)
Phylum Nemertea: nemertinos (vermes probos.)
Phylum Acanthcephala: acantocéfalos
Phylum Aschelminthes: asquelmintos: ascárides
Phylum Entoprocta: polizoarios seudocelomados
Phylum Brachiopoda: braquiópodos
Phylum Phoronida: gusanos forónidos
Phylum Mollusca: moluscos: caracoles, almejas...
Phylum Sipunculoidea: gusanos de cacahuate
Phylum Annelida: gusanos segmentados
Phylum Arthropoda: artrópodos
Clase Xiphosura: límulos
Clase Arachnidad: arañas, ácaros, garrapatas
Clase Crustacea: langostino, langostas
Clase Chilopoda: ciempiés
Clase Diplopoda: milpiés
Clase Insecta: insectos
Phylum Pogonophora: pogonófors
Phylum Chaetognatha: quetognatos
Phylum Echinodermata: equinodermos: erizos
Phylum Hemichordata: gusanos bellota
Phylum Chordata: cordados
Subphylum Vertebrata:
Clase Agnatha: agnatos; lampreas
Clase Chondrichthyes: peces: tiburones
Clase Amphibia: ranas, sapos, salamandras
Clase Osteichthyes: peces óseos: perca
Clase Reptilia: tortugas, cocodrilos
Clase aves: aves: gorriones, gaviotas
Clase Mammalia: mamíferos:
Orden Primates: homo sapiens
Orden Artiodactyla: ungulados de dedos
Orden Insectívora: topos musarañas
Orden Chiroptera: murciélago
Orden Lagomorpha: conejos
Orden Marsupialia: marsupiales: canguros
Orden Monotrema: que ponen huevos
Orden Rodentina: roedores: ratas, castores
Orden Tubulidentata: cerdos hormigueros
Orden Edentata: perezosos, armadillos
Orden Proboscidea: elefantes
Orden Carnívora: carnívoros; zorras, tigres
Reino Fungi
Phylum Myxomycota: mohos mucilaginosos plas.
Phylum Acrasiomycota: mohosos mucilaginosos c
Phylum Labyrinthulomycota: mohos
mucilaginosos celulares reticulares
Phylum Oomycota: hongos de oosferas
Phylum Chytridiomycota: quitridios
Phylum Zygomycota: hongos de conjugación
Phylum Ascomycota: hongos de saco: levaduras
Phylum Basidiomycota: hongos de sombrero: seta
Reino Plantae
Phylum Rhodophyta: algas rojas
Phylum Phaeophyta: algas pardas: kelpos
Phylum Chlorophyta: algas verdes; Volvox
Phylum Chlorophyta: algas calcáreas
Phylum Bryophyta: musgos, hepáticas
Phylum Tracheophyta: plantas vasculares
Subphylum Psilopsida: Psilotum
Subphylum Lycopsida: licopodios
Subphylum Sphenopsida: equisetos
Subphylum Pteropsida
Clase filicineae: helechos
Clase Gymnospermeae: coníferas, cicadáceas
Clase Angiospermeae: plantas con flor
Subclase Dicotyledonae: margaritas, arces
Subclase Monocotyledonae: tulipanes, gramíneas
Reino Protista
Phylum Euglenophyta: organismos euglenoides
Phylum Chrysophyta: algas doradas: diatomenas
Phylum Pyrrophyta: dinoflagelados
Phylum Hypochtridiomycoa: plasmodióforos
Phylum Sporozoa: esporozoarios parásitos.
Phylum Chidosporidia: cnidosporidios
Phylum Zoomastigina: zooflagelados
Phylum Sarcodina: rizópodos: amoeba
Phylum Ciliophora: ciliados y suctorios
Sistema de Clasificación
Desde sus orígenes, el hombre se ha planteado la necesidad de ordenar todo lo que le rodea con la finalidad de
ubicar a cada uno de los seres en donde le corresponde. Esta necesidad condujo al establecimiento de las
clasificaciones de las cosas. Los distintos sistemas de clasificación han sido diseñados con el afán de ordenar
en forma adecuada. Como ejemplo de clasificaciones podemos citar: el orden alfabético de las palabras de un
diccionario enciclopédico Quillet o la clasificación de un conjunto de monedas de acuerdo a su tamaño o su
fecha de acuñación, el tipo de metal. Es importante señalar que por lo común los sistemas de clasificación
obedecen a tres aspectos generales: 1.- Se toma en consideración su utilidad, 2.- Se considera las semejanzas
existentes entre los objetos, lo que permite ordenarlos y relacionarlos en grupos de individuos de las mismas
características, 3.- Debido a que la valoración es de carácter individual, ningún sistema puede ser considerado
perfecto, porque interviene en gran medida la subjetividad del taxónomo (científico que estudia las
clasificaciones científicas de los organismos) A estos aspectos se les conoce como criterios extrínsecos a
diferencia de los que se toma en consideración cuestiones de estructura y utilidad, llamados criterios
intrínsecos. El hombre ha sido un clasificador desde tiempos remotos. Sin duda alguna, incluso los habitantes
de las cavernas dieron nombres a las plantas y animales y los agruparon como útiles y peligrosos, como
Aristóteles, ya que el intento agrupar toda la naturaleza en una forma lógica. Originalmente la Zoología fue el
campo de todos los médicos y la botánica estuvo relacionada con el estudio de las plantas y hierbas
importantes para la práctica médica. A partir de esos primeros trabajos, se elaboraron esquemas naturales de
clasificación basados en similitudes entre los organismos. Las plantas de los pantanos fueron colocadas en un
grupo y las plantas de los prados en otro. Cada grupo podría subdividirse en plantas pequeñas, medianas y
grandes. La clasificación en la materia de biología, es una identificación, denominación y agrupamiento de
organismos en un sistema establecido. Las numerosas formas de vida que existen deben ser nombradas y
organizadas de manera ordenada, de modo que los biólogos de todo el mundo puedan estar seguros de que
conocen el organismo exacto que es objeto de estudio. La búsqueda de un sistema de clasificación se remota
a los griegos, pero después de Linneo los biólogos ya sólo se preocuparon por llenarla debido a la facilidad de
su uso fue realmente difícil que se remplazara por los modernos sistemas más naturales. Los métodos actuales
de clasificación tratan también de reunir los grupos en categorías, de modo que éstas reflejen los procesos
evolutivos que subyacen bajo las similitudes y diferencias que existen entre los organismos. Dichas categorías
forman un tipo de pirámide, o jerarquía, donde los distintos niveles representan los diferentes grados de relación
evolutiva. La jerarquía se extiende en sentido ascendente a lo largo de varios millones de especies, cada una
constituida por organismos individuales estrechamente relacionados, hasta unos pocos reinos, cada uno de los
cuales reúne un gran número de organismos, entre muchos de los cuales sólo existe una relación distante. Para
conseguir que los métodos de clasificación se correspondan lo más exactamente posible con la naturaleza, los
biólogos han examinado y comparado la anatomía, fisiología, genética, comportamiento, ecología y fósiles de
tantos organismos como ha sido posible. Se han identificado, y al menos descritos en parte, más de 1,5
millones de grupos diferentes, y aún quedan muchos más por ser estudiados. El sistema de clasificación
permite hacer generalizaciones. Ya que hay información almacenada en la clasificación de un animal como
mamífero, por ejemplo, o de una planta como Anthophyta. Se puede observar que la progresar hacia abajo
desde el reino hacia la especie, aumentan los detalles, yendo de lo general a lo particular. En suma, la
clasificación jerárquica es muy útil para almacenar información y recuperarla. Como mencionamos antes, a la
especie se la puede considerar una realidad biológica, pero las otras categorías sólo existen en la mente
humana. Tomemos por caso un grupo familiar: algunos taxónomos, los unicistas, agruparían todos los gatos,
con excepción de uno, en el género Felis, incluyendo a la chita porque no tiene zarpas retráctiles. Otros, los
divisionistas, reservan la designación Felis para los gatos más pequeños, como el puma, el ocelote y el gato
doméstico, y dividen a los otros en gatos más grandes (phantera), incluso el león, tigre y leopardo, y los gatos
rabones (Lynx). Los divisionistas más extremos separarían género para el leopardo nuboso (Neofelis) y para el
leopardo níveo (Uncia). Nadie discute las características de los animales en sí, sólo la importancia y las
similitudes y diferencias. Lo que es familia para un taxónomo, puede ser un orden para otro.
Todas las ramas
de la biología contribuyen a dichos estudios, pero las especialidades que están implicadas directamente en los
problemas de la clasificación son la taxonomía y la sistemática. Aunque las dos disciplinas se superponen, la
taxonomía está más centrada en la nomenclatura (denominación) y el establecimiento de los sistemas
jerarquizados, y la sistemática en las relaciones evolutivas aún no establecidas. Las clasificaciones naturales
son útiles y a veces sugieren incluso relaciones evolutivas, pero pronto se utilizan categorías distintas y muchas
características se sobreponen. A medida que el conocimiento del mundo biológico continuó aumentando los
esquemas de clasificación llegaron a ser más completos. Se crearon esquemas artificiales en los que se
utilizaron características fisiológicas como anatómicas y que pretendían mostrar relaciones evolutivas. Para
poder acomodar las cantidades asombrosas de nuevos descubrimientos, se crearon categorías de clasificación:
un phylum consistía de varias clases, una familia de varios géneros, y así sucesivamente. Sin embargo, el
vasto número de organismos incluidos creó confusión. Carl Linneo creó lo que ahora se conoce como sistema
Binominal (dos nombres) de nomenclatura (asignación de nombres). La primera parte del nombre es el género,
y la segunda, la especie. Juntos, el género y la especie, constituyen el nombre científico. El valor del sistema
Binominal puede demostrarse al considerar un grupo de plantas como los pinos. Existen muchas clases de
pinos, pero todas son miembros del género Pinus. Linneo durante su vida, él nombró más de 8,000 especies
de plantas y 4,000 especies de animales. Ahora se han identificado cerca de 500,000 especies vegetales y
1,000,000 de especies animales. Se estima que quedan aún mas por descubrir cuando menos varios millones
de microbios, insectos y organismos tropicales y oceánicos.
El virus
Por sus características especiales, es difícil ubicar a los virus dentro de cualquiera de los reinos mencionados,
pues aún no se determina su origen. Para explicarlo se han propuesto varias teorías. Por ejemplo, se piensa
que provienen de la ruptura o desintegración de las células primitivas, quedando en libertad sus moléculas de
ácidos nucleicos, las cuales al rodearse de una capa de proteínas, constituyeron los virus. Otra idea es que
provienen de organismos más complejos, que al adaptarse a la vida parasita, poco a poco fueron perdiendo
estructuras y funciones de la célula huésped, hasta quedar reducidos a pequeños agrupamientos moleculares.
Tanto por su antigüedad como por su baja complejidad, se les podría incluir en el reino Monera, o también se
les podría considerar como un grupo independiente el límite entre la vida y la no vida. Los virus son agregados
moleculares constituidos por ácidos nucleicos, DNA o RNA, en el centro y por una cápsula de proteínas. A esta
cápsula se le conoce como cápside y está formada por una serie de unidades proteicas llamadas capsómeros.
Los virus miden alrededor de unas 300 milimicras, por lo que sólo se les puede observar con el microscopio
electrónico. Presentan formas muy regulares, generalmente prismáticas; por ejemplo, tienen forma de
icosáedros, dodecaedros, cilindros, esferas, etc.
La definición de los virus como seres vivos es difícil, ya cuando se encuentra fuera de las células son
completamente inertes y están cristalizados, es decir, no tiene funciones, carecen de metabolismo, no se nutren
ni respiran. Sin embargo, cuando penetran en una célula se activan y se multiplican originando nuevos virus.
Para poder multiplicarse, requieren por tanto de los mecanismos enzimáticos y de los sistemas transformadores
de energía de las células; de ahí que les considere como parásitos estrictos- El virus se posa en la membrana e
inyecta su molécula de ácido nucleico, que lleva su información genética. La célula toma a esta molécula como
un molde o patrón para sintetizar moléculas copia, así como los cápsides, que gracias a la información genética
que les fue inyectada, son iguales a la del virus infectante. La multiplicación es muy rápida y termina por hacer
estallar a la célula liberándose nuevos virus. Entre las enfermedades que provocan en el hombre podemos
mencionar la viruela, sarampión, influenza, parotiditis, rabia, herpes, poliomielitis, verrugas y fiebre amarilla.
Como parásito de plantas esta el virus del mosaico del tabaco, que se manifiesta como las manchas
características en las hojas de esta planta. Como parásitos en los animales están los virus que producen la
enfermedad Newcastle en las aves de corral. El hecho de que los virus provoquen enfermedades, ha traído
consigo la necesidad de intensificar su estudio para buscar métodos de curación y prevención de algunas
enfermedades. En el aspecto evolutivo, el estudio de los virus reviste gran importancia, sobre todo si nos
remontamos al origen de la vida. Si partimos de la idea de que las células primitivas se fragmentaron dejando
en libertad sus ácidos nucleico, los cuales penetraron posteriormente en otras células, tales mecanismos pudo
ser una fuente más de variación genética propiciadora de la evolución de las primeras células en diferentes
sentidos, generándose la diversidad.
Reino Monera
El reino Monera está integrado por los organismos procarióticos unicelulares. Todos ellos son bacterias que
poseen ribosas y una cadena circular de DNA que hace las veces de cromosomas, pero en general carecen de
organelos delimitados por membranas; por ejemplo, mitocondrias, lisosomas, peroxisomas, retículo
endoplásmico y núcleo verdadero. Se dividen por fisión binaria en vez de hacerlo por mitosis, pero pueden tener
recombinación genética. Se han descubierto fósiles de moneras en estratos rocosos que datan de hace 3,500
millones de años. El reino Monera se divide en dos subreinos muy extensos: Archaebacteria y Eubacteria. Las
eubacterias son las moneras más comunes y de evolución más reciente.
Las bacterias
(del griego, bakteria, bastón), son organismos unicelulares cuyo tamaño va de una a tres
micras. Son cosmopolitas, o sea, que viven en todos los medios ambientales. Aunque por lo general son células
libres, en algunos casos forman agrupaciones con cierto grado de unión. Una célula bacteriana se caracteriza
por tener su membrana protegida por una pared celular compuesta químicamente por ácido diaminopimélico,
sustancia exclusiva de las células Monera. Las bacterias son muy pequeñas, entre 1 y 10 micrómetros (µm) de
longitud, y son muy variables en cuanto al modo de obtener la energía y el alimento. Están en casi todos los
ambientes: en el aire, el suelo y el agua, desde el hielo hasta las fuentes termales; incluso en las grietas
hidrotermales de las profundidades de los fondos marinos pueden vivir bacterias metabolizadoras del azufre.
Algunas se encuentran en muchos alimentos y otras viven en simbiosis con plantas, animales y otros seres