Portal para Investigadores y Profesionales

Encuentra más Cursos o Publica tu Contenido en ElPrisma.com





Origen de la Vida



Enlaces Patrocinados






Navigation bar
  Start Previous page
 5 of 6 
Next page End 1 2 3 4 5 6  

de peces óseos la carpa y el salmón. Los anfibios son organismos de la vida terrestre en la etapa adulta y
acuáticos en a etapa larvaria, por lo que reciben  el nombre de anfibios. Las larvas acuáticas tienen
respiración branquial y los adultos pulmonar. La piel es desnuda y se protege de la desecación por
secreciones de glándulas mucosas. El corazón presenta tres cavidades, dos aurículas y un ventrículo.
Aunque los adultos son terrestres, viven en lugares cercanos al agua, ya que la fecundación es externa y
debe hacerse en el agua. Son poiquilotermos. Su desarrollo es por metamorfosis, es decir, que pasan por
varios estados larvarios. Ejemplo característico es la rana. Los reptiles son organismos de vida terrestre,
aunque hay algunos acuáticos en ciertos momentos de su vida, como las tortugas. Presentan su cuerpo
cubierto de escamas gruesas o por placas que pueden llegar a constituir verdaderos caparazones. El corazón
presenta tres cavidades, dos aurículas y un ventrículo, excepto  en el grupo de los cocodrilos, que tienen
cuatro; la captación de oxígeno es por un sistema pulmonar. Son poiquilotermos. La fecundación es interna y
son  ovíparos. Las aves son organismos cuyo cuerpo se encuentra cubierto de plumas; las extremidades
anteriores están modificadas como alas para el vuelo. El corazón presenta cuatro cavidades, dos aurículas y
dos ventrículos. La captación de oxígeno es por un sistema pulmonar. Son homeoternos, es decir, que
regulan su temperatura manteniéndola constante a pesar de los cambios de temperatura del medio ambiente.
La fecundación es interna y son ovíparos. Los mamíferos son los que presentan el cuerpo cubierto de pelo.
Tienen glándulas mamarias para a secreción de leche. El corazón es de cuatro cavidades, dos aurículas y
dos ventrículos. La captación de oxígeno es mediante in sistema pulmonar. Son homeotermos. La
fecundación es interna y se desarrollan casi siempre dentro de la madre, o sea, que son vivíparos.  
Relaciones evolutivas del reino Animalia
Para establecer las relaciones evolutivas entre diferentes grupos de organismos, se debe contar con el apoyo
y pruebas que proporcionan la paleontología. En el caso de los animales, aún hay muchas lagunas para
determinar cómo fue su evolución, principalmente porque la mayoría de los grupos aparecieron en la era
primaria o paleozoica y de muchos de ellos no se tienen registros fósiles suficientes. Sin embargo, con los
datos que se tienen actualmente en el aspecto paleontológico, además de otras pruebas como son la
homología y analogía, las semejanzas embriológicas, anatómicas y de comportamiento, etc., se puede
afirmar que la evolución de los animales no fue en una línea directa de los más simples a los más complejos,
sino en una línea con ramificaciones laterales que originaron varias ramas terminales de la evolución y no una
solamente. Es probable que el tronco original del reino animal fueran protozoarios flagelados primitivos, que
después de pasar por una forma colonial derivaran en tres líneas: las esponjas, los celenterados y los
platelmintos. Todos los grupos animales estudiados son acuáticos  sólo algunos, sin dejar de serlo en su
mayoría, tienen representantes terrestres, entre los que mejor se han adaptado a este medio ambiente. Al
igual que las plantas, los animales prosperaron en el medio ambiente terrestre sólo después de adquirir
ciertas ventajas adaptivas, entre las cuales podemos mencionar como más importantes a las siguientes: la
presencia de un esqueleto externo o interno, que en el primer caso les proporciona sostén y puntos de apoyo
para la inserción muscular, que les permite mantenerse erguidos y moverse en un medio que les opone
mayor resistencia. Por otra parte, adquirieron mecanismos de protección de los gametos, el cigoto y el
embrión contra la falta de agua. Por ejemplo, en los anfibios en los que la fecundación es externa, los
huevecillos permanecen aglutinados dentro de una sustancia gelatinosa. En las aves y reptiles, a la presencia
de huevos con cascarones duros que mantienen al embrión dentro de un medio líquido; en los artrópodos,
reptiles, aves y mamíferos una fecundación interna que no expone los gametos a la desecación. También
adquirieron mecanismos más complicados de regulación para resistir los cambios ambientales, más bruscos
que en el medio ambiente acuático.
Relaciones filogenéticas
Homologías y filogenia
A pesar de los cambios de perspectivas, hasta ahora se han introducido pocas modificaciones reales en la
clasificación jerárquica. A los organismos se los sigue agrupando de acuerdo con sus similitudes, morfologías y
de otras clases. Desde Aristóteles en adelante, los biólogos reconocieron que las similitudes superficiales no
eran criterios taxonómicos útiles; en otras palabras, para emplear un ejemplo sencillo, a las aves e insectos no
se los debe agrupar juntos por el mero hecho de que ambos tienen alas. Un insecto sin alas en virtud de su
conformación general. Linneo clasificó a las ballenas con los mamíferos y no con los peces, a pesar de sus
similitudes externas. En cambio, los sistemáticos posdarwinianos, a diferencia de sus predecesores, se
preocupan por el origen de las similitudes o diferencias. Una cuestión relacionada con ésta se plantea en la
diferencia entre los organismos: ¿Una diferencia refleja la historia filogenética independiente o, en cambio, se
debe a las adapciones de organismos íntimamente emparentados frente a ambientes muy distintos?  Un
ejemplo clásico es la extremidad delantera de los vertebrados. El ala de un ave, la aleta de una ballena la pata
delantera de un caballo y la mano humana cumplen funciones muy distintas y su aspecto también es muy
diferente, pero el estudio detallado de los huesos subyacentes revela la misma estructura que tienen un origen
común pero no cumplen necesariamente una misma función son homólogas. Estos son los rasgos ideales para
preparar la clasificación posdarwiniana. Por el contrario, otras estructuras que pueden cumplir una función
similar y tener un aspecto superficial parecido exhiben antecedentes evolutivos por completo distintos. Se dice
que tales estructuras son análogas. Así, las alas del ave y las alas del insecto serían análogas y no homólogas.
Es raro que las decisiones en cuanto a homologías y analogía sean tan simples. En general, los rasgos que
mayores probabilidades tienen de ser homólogos – de modo que son útiles para determinar relaciones
filogenéticas – son los complejos y detallados, que consiste en una cantidad de partes separadas. Esto rige lo
mismo, no importa que el rasgo similar sea anatómico, como en los huesos de la extremidad delantera de los
vertebrados, o una vía bioquímica o una pauta de comportamiento. A mayor cantidad de partes separadas que
intervienen en un rasgo compartido por varias especies, menor probabilidad de que el rasgo evolucionase
independientemente en cada una.
El ideal monofilético
En un plan de clasificación que refleje con exactitud la historia evolutiva, lo ideal es que cada taxón sea
monofilético. Esto significa que cada taxón, cualquiera que sea su nivel de categoría, debe incluir una especie
ancestral común y también los organismos que descendieron de él. En otras palabras, los taxones tienen que
ser unidades históricas reales. Así, un género comprende el antepasado común más reciente y las especies
que han descendido de este antepasado. Del mismo modo, una familia debe comprender un antepasado 
común más distante y los géneros que descendieron de él y así sucesivamente. Todo taxón que incluye más de
una línea ancestral es Polifilético.
Escuelas taxonómicas 
Métodos taxonómicos
La determinación tradicional de la clasificación de un espécimen recién descubiertos requiere varios pasos que
entrañan distintos tipos de enfoques. Primero se lo asigna en principio a un determinado taxón de acuerdo con
sus similitudes externas generales con los otros miembros de ese taxón, y luego estas similitudes se ensayan
en busca de homologías. Se tienen en cuenta fósiles, siempre que sea posible. Por ejemplo, las liebres y los
conejos fueron considerados roedores por largo tiempo, pero los primitivos restos fósiles de los lagomorfos y de
los roedores revelan que ambos grupos tuvieron orígenes muy distintos. En cambio los osos, en un tiempo
considerados un grupo muy distintos de carnívoros, hoy, de acuerdo con la paleontología, se considera que
divergieron hace relativamente poco de los perros. También se deben examinar diversas etapas del siglo vital;
en suma el juicio, cuando se hace finalmente, refleja la consideración y la importancia de una gran cantidad de
factores. Así, no es sorprendente que a veces se propusieron clasificaciones radicalmente distintas para un
organismo. Por ejemplo, algunas autoridades agrupan a los flamencos con las cigüeñas y otras las ocas. Hace
poco se propusieron dos metodologías que son la fenética y la cladistica, en lugar del método evolutivo
tradicional. Los fenecistas y los cladistas están bastante unidos en sus razones para buscar un cambio. Ambos
alegan que la metodología tradicional se basa en criterios subjetivos y no objetivos, y ambos sostienen que la
metodología tradicional es circular, pues utiliza la filogenia. Ambos afirman que en realidad no puede ser que un
esquema de clasificación indique al mismo tiempo la similitud general y la genealogía (patrones de
ramificación). Señalan que algunos linajes que se separaron hace mucho tiempo evolucionaron en paralelo y,
por lo tanto, continúan semejándose entre ellos en mayor medida que otros organismos que divergieron
rápidamente a partir de un antepasado común reciente. No sólo los métodos tradicionales son dudosos, sino
que sus objetivos son inalcanzables, según este análisis conjunto. Los remedios que proporciona ambos
grupos, empero, son diametralmente opuestos entre sí.  
La fenética numérica sólo se basa en las características observables de la especie. Primero, las
características de la especie estudiada se dividen en caracteres unitarios, es decir, en caracteres de dos o más
estados que lógicamente no se pueden subdividir más. En este sistema, a cada carácter se le asigna el mismo
peso, sin tener en cuenta evaluaciones subjetivas ni conocimientos anteriores. Por ejemplo, el énfasis fenético
la posesión de cinco dedos significaría que los lagartos se parecen más a los seres humanos que a las
serpientes. No se considera la diferencia entre analogía y homología. Los caracteres que se sabe están más
sujetos a presiones ecológicas – como la forma de las hojas – pesan lo mismo de otros caracteres más
constantes, como la morfología de una flor. Los fenetistas aducen que tale problemas se resuelven si se tienen
en cuenta suficientes caracteres.
Los fundamentos de la clasificación biológica son causa de una de las más grandes controversias en biología,
debido a que existen varias formas de pensamiento que difieren en los fundamentos filosóficos que se deben
aplicar. A pesar de la gran diversidad de opiniones, las filosofías clasificatorias pueden representarse en cuatro
grupos: esencialismo, cladismo, evolucionismo y  feneticismo. El esencialismo esta teoría predominó durante
muchos siglos. Está basada en la lógica aristotélica. A pesar de haber sido descalificado por biólogos y
filosóficos, existen taxónomos que sostienen y practican algunos de los principios esencialistas. Se caracterizan
por sostener que es tarea de la ciencia el descubrimiento de la “verdadera naturaleza” de los objetos, es decir,
su realidad oculta o esencial. Dicha esencia, llamada también forma, puede ser descubierta y discriminada con
la ayuda de la intuición intelectual. Queda claro que para el esencialismo la clasificación no se construye, sino
que se descubre. El Cladismo, o también llamada el cladismo es la más revolucionaria de las metodologías
mencionadas. En contraste con la fenética numérica, que basa su exclusividad la clasificación en el grado de
similitud general y se basa con exclusividad en a filogenia, esta teoría que la clasificación biológica debe
basarse en la filogenia (historia evolutiva) de los organismos; se le conoce también como el enfoque
genealógico. La idea básica de esta corriente es que la clasificación debe expresar las relaciones filogenéticas,
teniendo en cuenta las ramificaciones del árbol genealógico, por supuesto, es necesario reconstruir
previamente a la clasificación. El Evolucionismo, esta teoría posee un enfoque ecléctico, es decir, que
combina varios criterios con conformación genealógica. Esta corriente no pretende  que la clasificación exprese
la filogenia, sino que se base constantemente en ellas, La diferencia entre el cladismo y el evolucionismo
radica, principalmente en que le primero quiere expresar en la clasificación la filogenia, mientras que el segundo
sostiene que la clasificación debe ser consistente con la filogenia y representar a su vez, otros factores tales
como el grado de diversificación y divergencia, tomando en cuenta la similitud. El feneticismo esta teoría tiene
su punto de partida en una serie de trabajos modernos donde los autores pretenden cuantificar el proceso y los
procedimientos de la clasificación biológica que da el origen a lo que se conoce como taxonomía numérica. La
taxonomía numérica comprende dos aspectos: una filosofía (el feneticismo) y técnicas numéricas que
constituyen el camino operativo para aplicar dicha filosofía. Las técnicas pueden aplicarse con la ayuda de
“ordenadores digitales”. El feneticismo sostiene los siguientes principios: Las clasificaciones deben llevarse a
cabo empleando un gran número de caracteres, tomados de todo el cuerpo de los organismos y de su ciclo vital
completo. Todos los caracteres utilizados tienen el mismo peso. La similitud total entre dos entidades es la
suma de la similitudes en cada uno de los caracteres utilizados en la clasificación. Los grupos o taxones a
formar se reconocen por una correlación de caracteres diferentes.  Finalmente, es necesario señalar que
algunos taxónomos han puesto en práctica una especie de “feneticismo atemperado”, no numérico, de pocos
caracteres, por lo general morfológicos.
Los más usuales son los artificiales y los naturales. Los sistemas artificiales se basan en características
superficiales de los seres, como son: la forma, el color, el tamaño, etcétera. Aristóteles, uno de los primeros
hombre de ciencia de la antigüedad, es considerado el “padre de la zoología” por haber elaborado la primera
clasificación artificial de animales. Aristóteles clasificó más de 500 especies siguiendo una determinada
jerarquía, lo que condujo a la idea de que los animales presentaban un cambio progresivo, una especie de
evolución. Muchos años después, el naturalista inglés John Ray (1627 – 1705) hizo la división artificial más
importante al dividir las plantas en monocotiledóneas y dicotiledóneas.
                         Fig. 2 Clasificación empírica de los vegetales por su utilidad. 
Grupo 
Utilidad
Ejemplos:
Sacaríferas
Medicinales
Ornamentales
Maderables
Textiles
Azúcares
Curativas
Adorno
Madera
Fibras
Caña de azúcar
Manzanilla
Rosal, bugambilia
Caoba, cedro
Algodón
Carl von Linneo: Primeros niveles jerárquicos
A Carl Von Linneo lo han llamado el naturalista más grande de todos los tiempos modernos.  Los biólogos
clasifican a los organismos individuales en el nivel básico de especie, que es la única categoría de esta índole
que puede ser considerada en la naturaleza. Las categorías superiores son reuniones de grupos de especies.
Una especie está compuesta por organismos que comparten muchas características importantes. Además, en
los organismos con reproducción sexual, las especies están formadas por poblaciones entremezcladas, que
de forma ideal no pueden tener descendientes fértiles con miembros de ninguna otra especie. Esta forma de
denominación fue establecida en 1758 por el naturalista sueco Linneo, fundador de la taxonomía moderna.
Utilizó nombres en latín debido a que los eruditos de su tiempo se comunicaban en esta lengua. Linneo
asignó a los humanos el género denominado Homo (hombre) y a la especie el nombre Homo sapiens
(hombre sabio). Para construir la clasificación jerárquica, se agruparon uno o más géneros en familias, las
familias en órdenes, los órdenes en clases, las clases en filos, y los filos en reinos. Los grupos de organismos
incluidos en estas siete categorías principales, en cualquier nivel de jerarquía, reciben el término de taxones,
y cada taxón recibe una definición que abarca las características más importantes compartidas por todos los
miembros de un taxón. Para permitir una subdivisión mayor, se pueden añadir los prefijos sub- y super- a
cualquier categoría. Además, en clasificaciones complejas, pueden utilizarse categorías intermedias
especiales como rama (entre reino y filo), cohorte (entre clase y orden) y tribu (entre familia y género). En
cualquier nivel, un taxón indica una base evolutiva común. Todos sus miembros se han desarrollado a partir
de un antecesor común. Entonces, se dice que el taxón es monofilético. En los casos en los que en un taxón
determinado confluyen dos o más miembros que tienen características en común pero que derivan de líneas
ancestrales diferentes, se dice que el taxón es polifilético. Generalmente se intenta dividir y redefinir el taxón
de modo que se obtenga una línea monofilética. En 1735, poco después de su llegada a Holanda, publicó su
Systema naturae (Sistema natural), el primero de una serie de trabajos en los que presentó su nueva
propuesta taxonómica para los reinos animal, vegetal y mineral. En 1738 regresó a Suecia, y fue nombrado
médico del Almirantazgo en 1739, convirtiéndose en el principal impulsor de la Academia Sueca de las
Ciencias. En 1742 Linneo fue nombrado catedrático de medicina práctica en Uppsala, cargo que cambió por
la cátedra de botánica y dietética, que impartió hasta el final de sus días, lo que le permitió dedicarse a la
botánica y sus tareas de clasificación. En 1751 Linneo publicó Philosophia botanica (Filosofía botánica), su
obra más influyente. En ella afirmaba que era posible crear un sistema natural de clasificación a partir de la
creación divina, original e inmutable, de todas las especies. Demostró la reproducción sexual de las plantas y
dio su nombre actual a las partes de la flor. Creó un esquema taxonómico basado únicamente en estas partes
sexuales, utilizando el estambre para determinar la clase y el pistilo para determinar el orden. También utilizó
su nomenclatura binómica para nombrar plantas específicas, seleccionando un nombre para el género y otro
para la especie. Este sistema reemplazó a otro en el que el nombre del género iba seguido de una extensa
descripción de la especie. En la actualidad se utiliza el sistema de Linneo, pero las especies se clasifican
sobre la base de sus relaciones evolutivas, determinadas por la genética, la bioquímica y la morfología.
Linneo también contribuyó en gran medida a la taxonomía animal. A diferencia del sistema empleado con las
plantas, su clasificación de los animales recurre a una variedad de características que incluyen observaciones
de su anatomía interna. Fue el sistema más generalizado en el siglo XIX. Tras la muerte del hijo de Linneo, su
biblioteca y su colección botánica fueron adquiridas por el médico inglés James Edward Smith en 1783. Smith
fundó en Londres la Linnaean Society en 1788, que fue la depositaria de la colección original y difundió las
ideas de Linneo, cuya taxonomía se convirtió, a principios del siglo XIX, en el sistema de mayor aceptación,
en especial en el mundo anglosajón. Entre sus obras destacan: Genera plantarum (Géneros de plantas, 1737)
y Species plantarum (Especies de plantas, 1753). Los sistemas naturales emplean criterios que obedecen a
las semejanzas entre las estructuras de los órganos de distintos individuos, como su organización anatómica,
la conformación de sus extremidades, etcétera. Por otra parte, se basan en los proceso evolutivos de los
organismos que dio origen a las distintas especies que conocemos en la actualidad. Antonio L. De Jessieu.
Clasificaciones actuales.
Los últimos veinte años se han caracterizado por una mayor preocupación de los biólogos para perfeccionar
los principios de la clasificación. La conclusión a que han llegado los taxónomos es que deben ser
sumamente cuidadosos al establecer sus metodologías, así como procurar emplear menos la intuición y
hacer más explícita sus fundamentaciones. Para lograrlo, es necesario establecer la diferencia entre lo que se
entiende por clasificación y lo que significa determinación. La determinación se define como la ubicación de
un objeto específico en la clase o grupo que le corresponda, conforme a una clasificación laborada ex
profeso. Un ejemplo podría ser la “margarita”, la cual se ubica en la división angiospermae, clase
dicotiledonaea, familia compositae. Jorge Víctor Crisci afirma que: “El objeto de la clasificación biológica es el
conocimiento, no de tal o cual organismo en particular, sino de la leyes generales que los rigen y de las
relaciones causales entre ellos. De allí que una clasificación biológica será mejor que otra en la medida que
sugieran más leyes científicas y contribuyan mejor a la formulación de hipótesis explicativas. Los
fundamentos de la clasificación biológica son causa de una de las más grandes controversias en biología,
debido a que existen varias formas de pensamiento que difieren en los fundamentos filosóficos que se deben
aplicar. A pesar de la gran diversidad de opiniones, las filosofías clasificatorias pueden representarse en
cuatro grupos: esencialismo, cladismo, evolucionismo y  feneticismo. El esencialismo esta teoría predominó
durante muchos siglos. Está basada en la lógica aristotélica. A pesar de haber sido descalificado por biólogos
y filosóficos, existen taxónomos que sostienen y practican algunos de los principios esencialistas. Se
caracterizan por sostener que es tarea de la ciencia el descubrimiento de la “verdadera naturaleza” de los
objetos, es decir, su realidad oculta o esencial. Dicha esencia, llamada también forma, puede ser descubierta
y discriminada con la ayuda de la intuición intelectual. Queda claro que para el esencialismo la clasificación
no se construye, sino que se descubre. El Cladismo, esta teoría que la clasificación biológica debe basarse
en la filogenia (historia evolutiva) de los organismo; se le conoce también como el enfoque genealógico. 
Bibliografías:
ASIMOV ISAAC Fotosíntesis, primera edición, Editorial: Orbis S.A. México 1980, Volumen 6  P.p. 248 
CURTIS ELENA, biología, cuarta edición, cuarta reimpresión, editorial: panamericana, México D.F., 1991, P.p 
Diccionario Enciclopédico Quillet, decimotercera edición, cuarta reimpresión, Editorial: Cumbre Grolier,
México 1989 Tomo II y XI 
El mundo  de los  animales Primera edición, Editorial: Noguer y Larousse, México 1968,
Tomos I, II, III, IV y VI
El mundo y sus porqués, Primera edición, Editorial: Reader´s Digest, México D.F. 1994 Tomo I 268 270 P.p.
Enciclopedia Autodidacta Quillet, vigesimoséptima edición, cuarta reimpresión, Editorial: Cumbre, Grolier,
México 1989 Tomo III 
Enciclopedia metódica Larousse en color, Primera edición, sexta reimpresión, Editorial: Larousse S.A. de
C.V. México 1987, Tomo VI   2092 – 2162 P.p.  
Enciclopedia Encarta 98 Primera edición, Editorial: Microsoft Corporation, Estados Unidos 1998 Tomo I
ERENDIRA ALONSO Biología para bachillerato, Primera edición, Editorial: Mc Graw Hill, México D.F. 1992.  
40 – 45 
FRIED H. GEORGE. Biología, Primera edición, cuarta reimpresión, Editorial: Mc Graw Hill series Schaum,
México D.F. 1998. 3 – 10 330 – 338 P.p. 
JARQUÍN TOPETE GUSTAVO, El hombre en la Naturaleza 2,  Primera edición, Editorial Patria S.A. de C.V,
México D.F. 1995 P.p. 13 – 61.
LIRA GALERA IRMA Biología 2, Primera edición, Editorial: Patria S.A. de C.V. México 1994, P.p.  39 – 56.
MATEOS MUÑOZ AGUSTIN Compendio de Etimologías Grecolatinas del español,  Trigésima séptima
edición,  Editorial: Esfinge S.A. de C.V. Naucalpan, Edo. de México 1998 P.p. 366
Nueva Enciclopedia Temática, Trigésima segunda edición, cuarta reimpresión, Editorial: Cumbre, Grolier,
México D.F. 1988 Tomo IV  
OPARIN ALEXANDR IVANOVICH, El origen de la vida, Primera edición, quinta reimpresión, Editorial: editores
mexicanos unidos, México D.F. 1992, P.p. 111 
OVERMIRE  G. Thomas. Biología, Primera edición, segunda reimpresión, Editorial: Limusa, México D.F. 1995.  
508 – 520 P.p.
Previous page Top Next page
Comparte ElPrisma.com en:   Tweet     Mister Wong 


Es política de El Prisma.com cumplir con las leyes nacionales y tratados internacionales que protegen la propiedad intelectual y los Derechos de Autor (Copyright). Los textos mostrados en esta página han sido enviados por nuestros usuarios que han declarado ser los autores de los mismos y han permitido su uso por parte de www.elprisma.com, si usted considera que la información contenida en esta página viola sus derechos de autor, por favor envíenos su notificación de infracción a sugerencias1[en]elprisma.com y removeremos los textos de nuestros servidores. Condiciones de Uso.

Administración de Empresas y Negocios, Economía y Finanzas, Mercadeo y Publicidad, Arquitectura, Diseño Gráfico, Diseño Industrial, Teología, Pedagogía, Ciencias Políticas, Derecho, Historia, Bellas Artes, Comunicación y Periodismo, Español y Literatura, Filosofía, Ingeniería Civil, Ingeniería de Minas y Petróleos, Ingeniería de Sistemas e Informática, Ingeniería Eléctrica y Electrónica, Ingeniería Industrial, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Química, Biología, Física, Geografía, Matemáticas, Química, Medicina, Odontología, Psicología, Agronomía, Veterinaria, Zootecnia.