sociedad, por tanto, el poder reside en la sociedad, pero cabe otra pregunta
¿Cómo nació la sociedad?, O mejor dicho, ¿Quién integra la sociedad?.
Referente a lo anterior, y tomando las Teorías del Contrato Social,
especialmente la del ingles Thomas Hobbes, nos daremos cuenta que la sociedad
nace como necesidad de protección, dado el estado de naturaleza que planteaba
Hobbes, el cual, se resume en su frase de que el hombre es un lobo para el
hombre, es decir, el hombre es su peligro en si mismo, el hombre es una
amenaza para si mismo, ante lo cual, Hobbes plantea que los hombres ceden sus
derechos a un gobernante (principalmente en Hobbes un monarca), el cual debe
proporcionarles seguridad, protección, propender al Bien Común, etc., de lo cual
deviene el nacimiento del Estado, la Sociedad y el Derecho, dado que, el Estado
contiene al derecho, y este, como dice el adagio jurídico, no puede existir sin
sociedad, y recíprocamente, la sociedad sin derecho, es decir, con Hobbes
encontramos que el poder realmente lo ostenta y tiene el hombre, que como lo
acabamos de explicar, lo cede para la obtención de ciertos bienes,
constituyéndose así la sociedad. En consecuencia, al el hombre ceder sus
derechos crea la sociedad, la cual esta dentro del Estado y en este el derecho, por
tanto es el hombre el que ostenta el poder, y, consecuentemente, la sociedad
como ese conjunto de hombres agrupados, en consecuencia, el poder reside en el
pueblo.
Pero, Hobbes también plantea que si el soberano no ejerce bien este poder,
es decir, no cumple con lo pactado, por decirlo así, el pueblo tiene el derecho de
levantarse, de rebelarse, para provocar la revolución, con lo cual, nos da a pensar,
que no sólo basta con que el hombre en su conjunto cedan sus derechos, sino que
también es necesario que se legitime este poder, pues de no ser así, el pueblo
tiene la opción de levantarse. Más, ¿Qué es la Legitimidad?.
Ante esta pregunta, daremos distintas visiones de teóricos como Hobbes,
Lock, Rousseau, Norberto Bobbio, etc. Así, para Hobbes, el principio de
legitimidad de la sociedad política es el consentimiento, al los hombres, para salir
del estado de guerra y encontrar la seguridad y la paz, someterse a la voluntad de
otro hombre o de una asamblea, y es justamente ese consentimiento o consenso
lo que legitima el poder de ese monarca. En cuanto a Lock, este plantea que la
legitimidad del poder está en el consenso de los miembros de la comunidad a
someterse a ese poder; al ser el hombre libre por naturaleza no puede suponerse
que se someta a ningún poder terrenal si no es por su propio consentimiento, el
cual legitima y justifica el poder. En cuanto a Rousseau, este dice que el hombre
es libre sólo cuando obedece a la ley que el mismo ha creado; el único modo que
el ciudadano sea libre es dictando sus propias leyes, por tanto, el poder político
reside en la naturaleza general, la legitimidad se encuentra en el consenso de
cada particular de someterse a esa voluntad general. Por ultimo, Norberto Bobbio
lo define como el atributo del Estado, que consiste, en la existencia de una parte
relevante de la población de un grado de consenso tal que asegure la obediencia
sin que sea necesario, salvo en casos marginales, recurrir a la fuerza
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Con todo, nos podemos percatar que estos cuatro teóricos, si bien con
diferencias en casos abismantes y en otros no tanto, plantean como esencia el
mismo concepto, que no es otro que el de Consenso o consentimiento, de lo
cual, podemos plantear, que no hay un poder real si no hay consentimiento del
pueblo, pues sin este consentimiento, no sería legitimo, y seria aplicable lo que
plantea Hobbes de la posibilidad de rebelión del pueblo, es decir, que por una
relación lógica, el gobierno que no es legitimo, en los términos tratados
anteriormente, no tiene el poder, pues el pueblo ante esto tiene el derecho de
rebelarse, siempre y cuando sea, como dice Bobbio, una parte relevante de la
población.
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Extracto del Diccionario de Política de Norberto Bobbio. Extraído de
Por tanto, todo gobierno trata de ganarse el consenso para que se le
reconozca como legitimo, transformando así, la obediencia en adhesión, es decir,
que se busca más la adhesión, el convencimiento, más que hacer buen gobierno o
gobernar bien. Si esto lo extrapolamos a nuestro días, nos percataremos que, las
fuerzas políticas, especialmente los partidos políticos, buscan el convencer a la
población de distintas formas, produciendo, en la mayoría de los casos, el engaño
en el pueblo, afectando incluso la misma estabilidad emocional del pueblo, pues
no gobiernan con Virtud, como decían Aristóteles y Platón, sino más bien,
gobiernan en busca de sus propios intereses, lo cual no es de extrañar desde el
punto de vista sociológico y de Hobbes, pues es inherente al hombre el querer el
poder, el querer estar por sobre otro, es decir, lo que sea dado en llamar Ansias
de Poder.
Con todo, si es el hombre el que tiene el poder y el mismo el que lo anhela
por sobre el resto, ¿No será que el problema del poder es, en esencia el problema
de nuestra naturaleza humana por sobre el sistema estatal existente?, ¿O será
que más allá de estas ansias inherentes al hombre la legitimidad ya no tiene valía
en la actualidad?. Pues bien, creo, como lo dice Karl Marx, que el hombre esta
alienado, no ya en los medios de producción o en términos económicos, en este
caso especifico claro, pero si esta alienado por los medios de comunicación que
nos propenden a polarizarnos por uno u otro lado, en todos los aspectos de
nuestra vida, incluso el político; de todo lo cual nace la cuestionante con la que
concluyo, ¿Podrá ser legitimo un gobierno o poder que nace del engaño, de la
alienación como lo plantea Marx, incluso de la fuerza psicológica aplicada por los
medios de comunicación que sirven de canal a los detentadores del poder, o del
dolo cuando se engaña a sabiendas, como por ejemplo, con los derechos
humanos, es decir, será legitimo un gobierno que no te da la elección real de
consentimiento, sino más bien, te enajena, te engaña para conseguir este
consentimiento?.
Investigación desarrollada y enviada por: Sergio Díaz Jeréz
historito@gmail.com