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Interpretación de la Norma Jurídica



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LA INTERPRETACIÓN DE LA NORMA JURÍDICA
Autor:
Carlos Miguel Franco de la Cuba.
Abogado. Reg. C.A.L. Nº 17470.
E-mail
cfranco@cal.org.pe 
    cfdelac@hotmail.com
Ex-Alumno de la Maestría en Derecho con Mención en Derecho Civil y Comercial de la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos (UNMSM).
Lima – Perú.
INTRODUCCIÓN.
La aplicación del Derecho y la interpretación.
I.
MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL.
I.1
Definición de Interpretación Jurídica.
I.2
La Naturaleza de la Interpretación.
I.2.1 Objeto, propósito y finalidad de la Interpretación jurídica.
I.2.2 Las tesis subjetiva y objetiva.
II.
CLASES DE INTERPRETACIÓN.
II.1
Las Fuentes de Interpretación.
a) Interpretación Doctrinal.
b) Interpretación Judicial.
c) Interpretación Auténtica.
II.2
Los Alcances de la Interpretación.
a) Interpretación Declarativa (o estricta).
b) Interpretación Modificativa.
-   Interpretación Extensiva.
-   Interpretación Restrictiva.
III.
LOS MÉTODOS DE INTERPRETACIÓN.
III.1
Método Gramatical.
III.2
Método Lógico.
III.3
Método Sistemático.
III.4
Método Histórico.
III.5
Método Teleológico.
III.6
Método Empírico.
III.7
Método Sociológico.
IV.
LAS DOCTRINAS DE LA INTERPRETACIÓN.
IV.1
Teoría de la Exégesis.
IV.2
Teoría Dogmática.
IV.3
Teoría de la Evolución Histórica.
IV.4
Teoría de la Libre Investigación Científica.
IV.5
Teoría del Derecho libre.
IV.6
Teoría Pura del Derecho.
IV.7
Teoría Egológica.
V.
LA INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL.
V.1
Origen de la Interpretación constitucional.
V.2
El Método de Interpretación constitucional.
V.3
Los Principios de Interpretación constitucional.
CONCLUSIONES GENERALES.
BIBLIOGRAFÍA.
INTRODUCCIÓN.
La aplicación del Derecho y la interpretación.
El Derecho regula la vida en sociedad aplicándose a los hechos producidos o derivados de las
relaciones intersubjetivas con trascendencia jurídica. Esta regulación se realiza a través de la aplicación del
conjunto de normas jurídicas que constituyen el derecho objetivo y positivo. La aplicación del Derecho debe
consistir entonces en la culminación de un proceso lógico mental que se da desde una regla general hasta la
adopción de una decisión particular. La aplicación de las normas jurídicas se caracteriza, de este modo, como
manifestación de la vigencia del derecho. Pero el supuesto de hecho de la norma es siempre de carácter
general en relación a la descripción del hecho al cual habrá de ser aplicado, surge entonces la necesidad de
subsumir adecuadamente este último dentro de aquél, lo que se consigue a través de la interpretación.
Las Normas Jurídicas en las que el Derecho vigente se encuentra plasmado se expresan mediante el
lenguaje, pero éste, al prescribir una norma, puede ser oscuro y/o dudoso, puede tener un trasfondo doctrinario
y/o un sentido técnico, etc., en fin, puede a primera impresión expresar no precisamente la voluntad del
legislador; de repente no con exactitud y probablemente hasta ni siquiera cercanamente podría contener la
intención que éste tuvo para sancionar la norma que se ha puesto en vigencia, o dicha norma puede incluso ser
reproducción cercana o fiel de una norma extranjera, en cuyo caso es posible que ni el legislador supiera el
sentido exacto y cabal de la norma que habría puesto en vigencia. Los hechos, a su vez, pueden ser tan
variados y diversos que no se dejan prever total e inequívocamente por las normas jurídicas.
Se ha pronunciado, en tal sentido, el Jurista suizo Claude Du Pasquier¹ afirmando que:
“Los profanos reprochan algunas veces a los juristas las discusiones que provoca la
interpretación del derecho; se sorprenden de que los redactores de leyes no hayan
logrado elaborar textos suficientemente claros para que su manejo esté excepto de
incertidumbre. Es desconocer la infinita diversidad de los hechos reales: éstos no se dejan
reducir a fórmulas indelebles; escapan a todas las previsiones. No es necesario mucho
tiempo de práctica judicial para constatar cuán frecuentes son los casos extraordinarios e
imprevisibles que surgen en las fronteras o aun fuera de las categorías comprendidas en
las reglas legales, ... .” (sic).
Así como el lenguaje muchas veces puede no ser claro, las normas jurídicas, por tener que valerse del
elemento lingüístico para expresarse, no escapan a esta posibilidad, a lo que contribuye la diversidad de los
hechos. La doctrina, sin embargo, es casi unánime en considerar que al interpretar no estamos solamente ante
una mera posibilidad de falta de claridad en el texto de la norma, puesto que la interpretación de las normas
siempre está presente al momento de aplicar el derecho; por más que la norma que va ser objeto de
interpretación no revista mayor complicación para desentrañar su significación y sentido. Por ello el tratadista
italiano Francesco Messineo² ha afirmado que “…: la sola aprehensión de una norma y el ineludible trabajo
de meditación (más o menos rápido y simple) que ella exige para ser entendida, son ya obra de
interpretación.” (sic).
Aunque hay autores que limitan la necesidad de interpretar sólo a los casos en que una norma no es lo
suficientemente clara, motivo por el cual el Jurista italiano Riccardo Guastini³ considera que existe un concepto
restringido de interpretación y otro amplio (el primero cuando la norma es dudosa o controvertida y el segundo
independientemente de estos calificativos); de acuerdo con la mayoría cabría, en todo caso, hablar de mayor o
menor grado de dificultad para interpretar una norma jurídica, pero nunca de la posibilidad de prescindir de
hacerlo, de tal modo que existirá siempre la ineludible necesidad de la interpretación de la norma jurídica.
De acuerdo al Art. 139º inc. 8 de la Constitución Política del Perú, ante el vacío o deficiencia de la ley –
que en sentido amplio y general debe entenderse como normas jurídicas (derecho positivo)–, se puede aplicar
el Derecho recurriendo a los Principios Generales del Derecho y al Derecho consuetudinario. Por ello, sólo a
                                                
1
DU PASQUIER, Claude: “Introducción al Derecho”. Editorial Jurídica Portocarrero S.R.L. 5ta edición. Traducción del francés por Julio
Ayasta Gonzales. Lima, Perú. 1994. Págs. 144 y 145.
2
MESSINEO, Francesco: “Manual de Derecho Civil y Comercial”. Tomo I. Ediciones Jurídicas Europa-América. Primera edición en español,
1954. Buenos Aires – Argentina. Pág. 95.
3
GUASTINI, Riccardo: “Estudios sobre la Interpretación Jurídica”. Editorial Porrúa. Universidad Nacional Autónoma de México. Quinta
edición, 2003. México. Págs. 3 y 5.
través de las normas jurídicas se podrá aspirar, con la mayor expectativa de éxito, a encontrar la más definida
voluntad de la ley para la solución del caso concreto que se quiere resolver mediante la aplicación del Derecho.
Pero queda entonces claro que la interpretación no tiene como objeto sólo la ley o la norma jurídica; es
también objeto de interpretación el Derecho no codificado o no normado, el derecho expresado en símbolos, en
costumbres. Más aun, incluso los hechos son objeto de interpretación, por lo que se ha dicho que la
Interpretación es una labor muchas veces planteada por una cierta situación social en una determinada realidad
histórica.
Al respecto, no podemos dejar de recordar las palabras del gran Jurista y maestro italiano Emilio Betti
4
cuando dice que:
“La interpretación que interesa al Derecho es una actividad dirigida a reconocer y a
reconstruir el significado que ha de atribuirse a formas representativas, en la órbita del
orden jurídico, que son fuente de valoraciones jurídicas, o que constituyen el objeto de
semejantes valoraciones. Fuentes de valoración jurídica son normas jurídicas o preceptos
a aquéllas subordinados, puestos en vigor en virtud de una determinada competencia
normativa. Objeto de valoraciones jurídicas pueden ser declaraciones o comportamientos
que se desarrollan en el círculo social disciplinado por el Derecho, en cuanto tengan
relevancia jurídica según las normas y los preceptos en aquél contenidos y que tengan a
su vez contenido y carácter preceptivo, como destinados a determinar una ulterior línea de
conducta.” (sic).
Este trabajo, sin embargo, como su título lo dice, no tiene el propósito de comentar, analizar ni
desarrollar el tema de la Interpretación sino en cuanto está estrictamente referida a la Norma Jurídica. Es
necesario hacer esta precisión, porque el estudio de la Interpretación jurídica en general debe tocar temas
como el de la Analogía, los Principios Generales del Derecho y las
Fuentes del Derecho (en la que se
encuentra sobretodo la Costumbre), los cuales no abordaremos.
I.
MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL.
I.1
Definición de Interpretación Jurídica.
Interpretación es la acción de interpretar. Etimológicamente hablando, el verbo “Interpretar” proviene de
la voz latina interpretare o interpretari, palabra que, según el eminente Jurista uruguayo Eduardo J. Couture
5
,
deriva de interpres que significa mediador, corredor, intermediario. El Diccionario de la Lengua española, en el
sentido que nos interesa recalcar, define la voz “interpretar” como: “explicar” o “declarar el sentido de algo”, y
principalmente el de textos poco claros. Explicar, acertadamente o no, acciones, palabras o sucesos que
pueden ser entendidos de varias formas.
Precisa asimismo el maestro español Luis Díez Picazo
6
que la locución latina «inter-pres» procede del
griego «meta fraxtes» que indica al que se coloca entre dos para hacer conocer a cada uno lo que el otro dice.
En este amplio y primigenio sentido, la palabra se utiliza aun hoy para designar al traductor que permite la
comunicación entre dos personas que hablan lenguajes o idiomas diferentes.
Desde el punto de vista jurídico, entre los autores encontramos diversas definiciones acerca de lo que
es la Interpretación.
Así, Guillermo Cabanellas de Torres
7
afirma que:
“La Interpretación jurídica por excelencia es la que pretende descubrir para sí
mismo (comprender) o para los demás (revelar) el verdadero pensamiento del legislador o
explicar el sentido de una disposición.” (sic).
En tanto, el ya clásico tratadista alemán Ludwig Enneccerus
8
define la Interpretación de la norma
jurídica escribiendo lo siguiente:
                                                
4
BETTI, Emilio: “Interpretación de la Ley y de los Actos Jurídicos”. Editorial Revista de Derecho Privado. Primera edición en español, 1975.
Madrid – España. Pág. 95.
5
COUTURE, Eduardo J.: “Estudios de Derecho Procesal Civil”. Tomo III. Ediciones Depalma. Tercera edición, 1979. Buenos Aires –
Argentina. Pág. 15.
6
DÍEZ PICAZO, Luis: “Experiencias Jurídicas y Teoría del Derecho”. Editorial Ariel. Reimpresión de la 1ra edición, 1975. Madrid – España.
Pág. 225.
7
CABANELLAS DE TORRES, Guillermo: “Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual”. Editorial Heliasta. Vigésimo tercera edición, 1994.
Buenos Aires – Argentina. Tomo IV. Pág. 472.
“Interpretar una norma jurídica es esclarecer su sentido y precisamente aquel
sentido que es decisivo para la vida jurídica y, por tanto, también para la resolución
judicial. Semejante esclarecimiento es también concebible respecto al derecho
consuetudinario, deduciéndose su verdadero sentido de los actos de uso, de los
testimonios y del < usus fori > reconocido y continuo. Pero el objeto principal de la
Interpretación lo forman las leyes” (sic).
El eximio Jurista y tratadista italiano Francesco Messineo
9
conceptúa la Interpretación (o hermenéutica)
de la ley (norma) diciendo:
“… es la investigación y la penetración del sentido y del alcance efectivo de la norma (o
sea, de la voluntad de la misma), esto es, ‘la atribución de un significado’ a la norma para
medir su extensión precisa y la posibilidad de aplicación a la determinada relación social a
regular. Es, pues, una operación lógica, de conocimiento.” (sic).
Comentando el Art. 3° del Código Civil español, Manuel García Amigo
10
sostiene que:
“El fenómeno de la interpretación de las normas jurídicas es común a todas ellas;
queremos decir tanto a las públicas –ley, costumbre, P.G.D. – como a las privadas –lex
negotti–: en ambos tipos de normas, la interpretación trata de buscar su verdad normativa,
para aplicarla, para que sea ella quien conforme la relación intersubjetiva de intereses
conflictiva.” (sic).
Considerándola como toda una Teoría, Marcial Rubio Correa
11
define la Interpretación Jurídica diciendo:
“La teoría de la interpretación jurídica, ..., es la parte de la Teoría General del
Derecho destinada a desentrañar el significado último del contenido  de las normas
jurídicas cuando su sentido normativo no queda claro a partir del análisis lógico-jurídico
interno de la norma.” (sic).
Por su parte Ariel Álvarez Gardiol
12
da la definición siguiente:
“La Interpretación es la técnica que conduce a la comprensión del sentido de la
norma jurídica” (sic).
Ángel Latorre
13
con pocas palabras, pero muy claramente, se limita a decir que la Interpretación es “...
determinar el sentido exacto de la norma.”, mientras que Mario Alzamora Valdez
14
, refiriéndose al camino a
seguir en la tarea de la Interpretación de la norma jurídica, explica que para aplicar las normas a los hechos es
necesario descubrir los pensamientos que encierran las palabras hasta llegar a los objetos; es a este proceso al
cual el maestro sanmarquino denomina interpretación. Nos dice además que el intérprete toma el lenguaje
como punto de partida; sigue hasta el pensamiento y de allí al objeto.
En buena parte de las definiciones aquí citadas, y en las que se puede encontrar de entre los muchos
tratadistas que abordan este tema, se menciona a la palabra “sentido” (de la norma) como aquello que se debe
encontrar, desentrañar, descubrir o develar a través de la Interpretación jurídica. Pero es preciso entender que
la referencia al vocablo “sentido” está expresada en su acepción más amplia, es decir, se pretende expresar no
simplemente a hacia qué extremo y en qué dirección apunta una norma sino en general cuál es el alcance y el
significado cierto y cabal de la norma jurídica.
                                                                                                                                                                       
8
ENNECCERUS, Ludwig: “Tratado de Derecho Civil”. Tomo I. Casa Editorial Bosch. Traducido de la 39° edición alemana, 1953. Barcelona
– España. Pág. 197.
9
MESSINEO, Francesco: ob. cit. pág. 95.
10
GARCÍA AMIGO, Manuel. “Instituciones de Derecho Civil”. Editorial Revista de Derecho Privado. Primera Edición, 1979. Madrid
España. Pág. 190.
11
RUBIO CORREA, Marcial: “El Sistema Jurídico” (Introducción al Derecho). Fondo Editorial PUCP. Primera Edición, 1984. Lima – Perú.
Pág. 235.
12
ÁLVAREZ GARDIOL, Ariel: “Manual de Filosofía del Derecho”. Editorial Astrea. Primera edición, 1979. Buenos Aires – Argentina. Pág.
289.
13
LATORRE SEGURA, Ángel: “Introducción al Derecho”. Editorial Ariel. Séptima Edición, Septiembre de 1976. Barcelona – España. Pág.
93.
14
ALZAMORA VALDEZ, Mario: “Introducción a la Ciencia del Derecho”. Tipografía Sesator. Octava Edición, 1982. Lima – Perú. Pág. 257.
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