Portal para Investigadores y Profesionales

Encuentra más Cursos o Publica tu Contenido en ElPrisma.com





Interpretación de la Norma Jurídica



Enlaces Patrocinados






Navigation bar
  Start Previous page
 4 of 6 
Next page End 1 2 3 4 5 6  

poder ejecutivo, las cartas e informes de las comisiones encargadas, debates plenarios y todo aquello que ha
precedido a la aplicación de la ley.
Este método, dice Karl Larenz
62
, debe tenerse en cuenta para averiguar el sentido de la ley
normativamente decisivo y, sobretodo, la intención reguladora del legislador y las decisiones valorativas por él
encontradas, así, para conseguir manifiestamente esa intención siguen siendo pauta vinculante para el juez,
incluso cuando acomoda la ley a nuevas circunstancias no previstas por el legislador, o cuando la
complementa.
III.5
Método Teleológico.
Este método en su denominación tiene el prefijo “tele” que significa fin. El Método Teleológico es,
entonces, el que pretende llegar a la interpretación de la norma a través del fin de la misma, buscando en su
espíritu, que es la finalidad por la cual la norma fue incorporada al ordenamiento jurídico.
Mencionan, Molitor y Schlosser
63
, que Jhering, en su obra de dos volúmenes “El Fin del Derecho” buscó
interpretar cada reglamentación jurídica no de una manera aislada sino comprendiendo las motivaciones y la
función jugada en el conjunto normativo como medio de realización y satisfacción de intereses. Manifiestan
además que Jhering, merced a esta concepción hasta entonces desconocida, señaló al Derecho caminos
completamente nuevos, que estaban perdidos para él desde el Derecho natural (Interpretación Teleológica).
Debido al hecho de que los numerosos movimientos que caracterizaban al siglo XIX carecían, no obstante, de
una escala absoluta, esta concepción debió ejercer en principio efectos destructores y relativizadores.
Algunos autores entienden que la finalidad de la norma está en su “ratio legis”, es decir, en su razón de
ser. Tal es el caso, por ejemplo del Jurista Claude Du Pasquier
64
quien afirma que “según el punto de vista en
que uno se coloque, la ratio legis puede ser considerada como el fin realmente querido por el legislador
en la época de elaboración de la ley ...” (sic), o el del profesor sanmarquino Raúl Peña Cabrera
65
, quien,
comentando la Interpretación Teleológica, dice que si la ley es clara, basta con la interpretación gramatical, sin
embargo, puede ocurrir que la ley sea un tanto oscura, en tal caso es conveniente apuntar a la intención de la
norma, es decir considerar la “ratio legis”. La captación del espíritu de la ley implica el empleo de
procedimientos lógicos y valorativos.
Otros autores, como ya habíamos advertido, entienden por este Método al Método Lógico o, por lo
menos, entienden al Método Teleológico como parte de aquél. El último de los casos se advierte, por ejemplo,
en el tratadista español Manuel García Amigo
66
, quien, al referirse al método lógico dice: “Es obvio, además,
que cuando el legislador dicta una norma, persigue un fin, a cuya obtención encadena lógicamente el
precepto. Por eso toda interpretación debe seguir las reglas de la Lógica. Y esto es algo que se admite
desde siempre, siendo unánimemente aceptado.” (sic).
III.6
Método Empírico.
Éste es el Método atribuido a la Escuela de la Exégesis en sus inicios, el cual consistía en investigar
empíricamente la voluntad del legislador; es decir las palabras de la ley y la intención del legislador como
hechos; el recurso a obtener todo lo concerniente a la ley como dato empírico.
El profesor Ariel Álvarez Gardiol
67
precisa respecto a este método lo siguiente:
“El método empírico postulado por la Exégesis es un recomponer los hechos
efectivamente pensados por los legisladores, es un ‘repensar’ algo ya pensado, según la
fórmula de August Boeckh.
Esta reconstrucción del pensamiento del legislador está temporalmente situada, es
concreta y finita, a diferencia de la voluntad de la ley, que es por cierto intemporal.
Esto último perseguía indudablemente consolidar una absoluta ruptura con el
pasado, que permitía llegar en el examen de la ley no más allá de la voluntad psicológica
del legislador.” (sic).
                                                
62
LARENZ, Karl: ob. cit., pág. 325.
63
MOLITOR, Erich y SCHLOSSER, Hans: “Perfiles de la Nueva Historia del Derecho Privado”. Casa editorial Bosch. Traducción de la 2ª
edición alemana, 1975. Barcelona – España. Pág. 99.
64
DU PASQUIER, Claude: ob. cit., pág. 151..
65
PEÑA CABRERA, Raúl: “Tratado de Derecho Penal” Volumen I. Tipografía Sesator. Tercera Edición, 1983. Lima – Perú. Pág. 122.
66
GARCÍA AMIGO, Manuel: ob. cit., pág. 193.
67
ÁLVAREZ GARDIOL, Ariel: ob. cit., pág. 100.
III.7
Método Sociológico.
Es el Método por el que la interpretación se realiza atendiendo a los requerimientos de la realidad social
del actual momento. Para el Jurista español Manuel Albaladejo
68
el Método Sociológico es el que proviene de la
realidad social y procede de observar lo que postula la realidad social del tiempo en que se actúa. Subraya este
autor que ha sido el Código Civil español (en su Art. 3° numeral 1) el primero en reconocer la realidad social
como elemento de interpretación.
El intérprete, en opinión
del profesor Jorge Carrión Lugo
69
, al asumir esta actividad debe tener en
cuenta consideraciones sociales para desentrañar el significado de la norma, recurriendo para ello a diversos
datos que aporta la realidad social donde la norma interpretada se va a aplicar.
Entre los máximos exponentes de este método tenemos a Nathan Roscoe Pound quien además, a
criterio de Edgar Bodenheimer, está considerado como el representante más destacado de la Escuela
Sociológica del Derecho. Escribe Bodenheimer
70
que Pound subraya decisivamente no la naturaleza, sino el fin
y propósito del Derecho y que la Jurisprudencia es para él una ciencia de ingeniería social que se ocupa de
aquella parte del campo social (de los asuntos humanos) en la que pueden lograrse resultados mediante la
ordenación de las relaciones humanas por la acción de la sociedad políticamente organizada. 
Se intenta justificar la validez de este método más o menos diciendo que el derecho no sólo regula la
vida en sociedad sino que además es producto de ésta, vive y se desarrolla con ésta para servir en favor de
una mejor convivencia (orden) social; de allí que su interpretación no se puede realizar ajeno a la influencia del
contexto social en el que será aplicado. El profesor Aníbal Torres Vásquez
71
escribe al respecto que, como la
vida social cambia sin cesar, la necesidad de adecuar el Derecho a las recientes realidades sociales no termina
nunca y agrega que para armonizarlo con las concretas realidades cambiantes a las que debe ser aplicado, el
intérprete no puede hacer una interpretación puramente abstracta, prescindiendo de los otros elementos
sociales con que el Derecho está compenetrado, sino que debe efectuar una interpretación social.
Este método, según
entiende Carlos Ramos Núñez
72
, se distingue de los demás porque atiende a
consideraciones extrajurídicas y se sirve de disciplinas científicas distintas al Derecho.
IV.
LAS DOCTRINAS DE LA INTERPRETACIÓN.
Existe una gama bastante variada de doctrinas o teorías sobre la Interpretación jurídica, pero entre las
más conocidas y vinculadas o referidas a los sistemas normativos, bien para aplicarlos o para dejar de
aplicarlos, tenemos las siguientes:
IV.1
La Teoría de la Exégesis.
La Escuela de la Exégesis se basa en que la Interpretación jurídica debe necesariamente consistir en la
consulta de la ley como fuente única y exclusiva del Derecho. Los exegetas sostienen que el Derecho es la ley.
La interpretación de la ley es la averiguación de la voluntad real del legislador y toda interpretación que no sea
tal debe ser rechazada.
Se ha afirmado reiteradamente que mediante la Exégesis se procede a la interpretación del Derecho a
partir de un texto legal. Ariel Álvarez Gardiol
73
, comentando sobre la Exégesis, refiere que el texto de la ley es
sólo la reproducción histórica normativa de la voluntad del legislador y lo que el jurisconsulto debe aplicar, no es
meramente el texto, sino éste en cuanto traducción de la intención de un legislador efectivo.
Esta teoría dio lugar a un método que empezó a desarrollarse en Francia a principios del siglo XIX y
hasta aproximadamente el año 1880 en que tuvo su apogeo; luego decae hasta más o menos el año 1900,
siendo Francisco Gény quien se encarga de sepultarlo. Su desarrollo se dio sobretodo en el campo del derecho
privado y particularmente en el comentario al Código de Napoleón de 1804.
                                                
68
ALBALADEJO, Manuel: “Derecho Civil I”. Volumen Primero. José María Bosch Editor S.A.. Decimocuarta edición, 1996. Barcelona –
España. Pág. 169.
69
CARRIÓN LUGO, Jorge: ob. cit., pág. 152.
70
BODENHEIMER, Edgar: “Teoría del Derecho”. Fondo de Cultura Económica. Séptima reimpresión de la primera edición, 1981. México
D.F.. Pág. 345.
71
TORRES VÁSQUEZ, Aníbal: ob. cit., pág. 573.
72
RAMOS NÚÑEZ, Carlos: “Cómo hacer una Tesis de Derecho y no envejecer en el intento”. Gaceta Jurídica. Segunda edición, marzo de
2002. Lima – Perú. Pág. 145.
73
ÁLVAREZ GARDIOL, Ariel: ob. cit., pág. 99.
El jurista argentino Roberto J. Vernengo
74
explica que el método exegético consistía, en sus formas
primitivas, en un conjunto de recetas destinadas a orientar al juez en su labor de interpretación del texto legal,
en su procesamiento de la información normativa de partida. Ambos elementos –repertorio de recetas prácticas,
confusión del derecho con la ley– autorizan, nos dice, ciertas críticas sobre las tesis, expresas o tácitas, que la
exégesis francesa del siglo pasado (se refiere al siglo XIX) había sostenido sobre la índole o naturaleza del
derecho, defendiendo bajo rótulos teóricos y metodológicos, ciertas notorias ideologías políticas, conservadoras
o reaccionarias. Porque, en última instancia, la exégesis presupone un dogma; y este dogma, un tanto blasfemo
si se quiere, postula la presencia real del legislador en la ley. Para la exégesis, una norma es siempre expresión
del acto de un individuo privilegiado, a saber: el legislador. E interpretar la ley consistía en reconstruir fielmente
lo que el autor del texto legislativo había pretendido. Tradicionalmente esto se expresa diciendo que la exégesis
se propone reconstruir la voluntad del legislador. Se supone, así, que, de alguna manera, las normas jurídicas
son expresión, en el plano del lenguaje, de actos volitivos que son la manifestación de la voluntad real del
legislador.
Harto conocidas, y citadas por muchos estudiosos sobre la materia, son las frases de Bugnet “yo no
conozco el derecho civil” y “no enseño más que el Código de Napoleón” y la de Demolombe “mi divisa, mi
profesión, mi fe, es ésta: los textos sobre todo.”.
El tratadista alemán Werner Goldschmidt
75
, señala como notas distintivas de la Escuela de la Exégesis
las siguientes:
1.
El Derecho positivo lo es todo y todo Derecho positivo está constituido por la ley; culto al texto de la ley;
sumisión absoluta.
2.
Interpretación dirigida a buscar la intención del legislador. Los códigos no dejan nada al arbitrio del
intérprete; éste no tiene por misión hacer el Derecho; el Derecho está hecho.
3.
Descubierta esa intención y establecido el principio fundamental que consagre, es preciso obtener
todas las consecuencias, dar a la norma la extensión de que sea susceptible, sirviéndose de un proceso
deductivo; y sin más punto de apoyo que el raciocinio y la habilidad dialéctica.
4.
Se niega valor a la costumbre; las insuficiencias a la ley se salvan a través de la misma mediante la
analogía.
5.
Se tienen muy en cuenta los argumentos de autoridad, con el consiguiente respeto a las obras de los
antecesores.
6.
En suma, se atribuye al Derecho un carácter eminentemente estatal: “Dura lex sed lex”. Las leyes
naturales sólo obligan en cuanto sean sancionadas por las escritas.
Esta teoría, como habíamos aludido, fue duramente criticada por Francisco Gény. Mario Alzamora
Valdez
76
precisa que Gény acusó que el principal defecto de la Exégesis consistía en “inmovilizar el derecho”,
mencionando también que adolecía de un desordenado subjetivismo y que como obra humana era incompleta y
que requería de otras fuentes del derecho.
IV.2
Teoría Dogmática.
La Teoría Dogmática no es reconocida por muchos autores que la tratan dentro y como la parte de la
Teoría Exegética en la que predominó el racionalismo jurídico.
La Dogmática, si es que no fue una corriente de pensamiento independiente, vendría a ser algo así
como la etapa de apogeo de la Exégesis que adquirió relevancia a partir de la segunda mitad del siglo XIX y
que se caracterizó por su gran influencia racionalista. Por ello se ha sostenido que mientras los antiguos
exegetas recurrieron a la investigación mediante un método empírico, es decir la recolección de datos empíricos
para determinar las palabras de la ley y la voluntad del legislador como hechos, el dogmatismo o la Exégesis ya
desarrollada rechazó esta tendencia y propuso entender la ley no empíricamente sino objetiva y sobretodo
lógicamente, es decir como razón.
Se ha dicho así que mientras la Exégesis persigue encontrar la interpretación correcta a través de la
búsqueda de la voluntad del legislador, la Dogmática persigue encontrar lo mismo en el propio texto de la ley.
IV.3
Teoría de la Evolución Histórica.
                                                
74
VERNENGO, Roberto J.: “La Interpretación jurídica”. Técnica Editora. UNAM. 1ª edición, 1977. México, Pág. 68.
75
GOLDSCHMIDT, Werner: ob. cit. págs. 269 y 270.
76
ALZAMORA VALDEZ, Mario: ob. cit. pág. 263.
El método de la evolución histórica, sustentado por Raymond Saleilles en su “Introducción á l’etude
du droit civil allemand”, explica el Profesor Mario Alzamora Valdez
77
, considera que la interpretación, en vez
de buscar la voluntad subjetiva del legislador, debe perseguir el mejor modo de aplicación de la ley conforme a
su fin. La finalidad de la ley, o sea el propósito que ésta se halla llamada a cumplir, explica el maestro
sanmarquino, debe adaptarse a las necesidades sociales sujetas a continuo cambio, mediante progresivas
modificaciones de la interpretación misma. Este método exige que se dote a los jueces de amplias facultades y
que a la vez se les señale ciertas bases objetivas. Entre estas últimas, merecen considerarse: la analogía, la
conciencia jurídica colectiva, que está sobre las apreciaciones subjetivas, y el derecho comparado que señala
pautas para la evolución del derecho nacional.
Partiendo de que toda ley tiene una finalidad, esta teoría intenta sostener de que es a través de ésta
que la ley puede correr paralelamente al continuo cambio del tiempo, adaptándose así a la nueva realidad
social y, por tanto, a las nuevas necesidades sociales.
IV.4
Teoría de la Libre Investigación Científica.
Francisco Gény es quien, en medio de una fuerte y despiadada crítica contra la Exégesis, elabora la
Teoría de la “Libre Investigación Científica”, también llamada simplemente “Científica”. No niega que la
interpretación debe siempre primero buscar la voluntad del legislador, pero, en caso de lagunas en la
legislación, el intérprete debe valerse de otras fuentes, como la costumbre, e incluso en la naturaleza de las
cosas, mediante lo que él denomina la “libre investigación científica”.
Con el propósito de captar la voluntad del legislador, Mario Alzamora Valdez
78
explica que, según esta
teoría, el intérprete debe recurrir en el orden siguiente:
a)
El método gramatical, con el fin de aclarar los textos;
b)
Deberá después apelar a la lógica, para buscar el sentido de la ley relacionándola con otras normas
dentro de un sistema;
c)
Si estos métodos son insuficientes, estudiará los trabajos preparatorios de la ley, informes
parlamentarios, notas de los codificadores o autores a la ley subrogada;
d)
Siguen a los citados procedimientos, la investigación de otras fuentes formales (la costumbre, la
autoridad y la tradición) y,
e)
A falta de todo apoyo formal, para llenar las lagunas, queda el mérito de la “libre investigación
científica”. Se denomina así –libre– porque se encuentra sustraída a toda autoridad positiva y científica
porque se apoya en bases objetivas reveladas por la ciencia.
Werner Goldschmidt
79
entiende que la más importante aportación de Gény al tema de la Interpretación
es su distinción entre interpretación en sentido estricto e integración. Por eso recalca que Gény sostuvo que si
bien la Interpretación de una norma debe inspirarse en la voluntad de su autor, si no hallamos norma alguna,
entonces se procederá a la integración y a la creación de una nueva norma que ha de ser justa.
IV.5
Teoría del Derecho libre.
Tal como su denominación lo sugiere, esta teoría propugna la total libertad del juez en la interpretación
del derecho que deberá aplicar, a tal punto de poder hacer a un lado el derecho contenido en la norma jurídica
(derecho positivo, ley). Es decir, según esta teoría, los jueces son independientes de las leyes y sus decisiones
no deben obligatoriamente estar sujetas a éstas. El propósito que conlleva el proponer a favor de los jueces
estas atribuciones de total libertad e independencia respecto de la ley está dado por el anhelo de llegar a la
Justicia que muchas veces se pierde o distorsiona en los mandatos normativos provenientes del derecho
positivo.
Esta teoría, según reseña Claude Du Pasquier
80
, surge en medio de una gran protesta contra los
excesos de la abstracción jurídica, mal que se agravó después de la entrada en vigencia del Código Civil
alemán de 1900. Aparece entonces, en 1906, la obra “La Lucha por el Derecho”, escrita por el Profesor
Hermann Kantorowicz bajo el pseudónimo de Gnaeus Flavius.
                                                
77
ALZAMORA VALDEZ, Mario: ob. cit., págs. 263 y 264.
78
ALZAMORA VALDEZ, Mario: ob. cit., pág. 264.
79
GOLDSCHMIDT, Werner: ob. cit., págs. 277 y 278.
80
DU PASQUIER, Claude: ob. cit., págs. 154 y 155.
Previous page Top Next page
Comparte ElPrisma.com en:   Tweet     Mister Wong 


Es política de El Prisma.com cumplir con las leyes nacionales y tratados internacionales que protegen la propiedad intelectual y los Derechos de Autor (Copyright). Los textos mostrados en esta página han sido enviados por nuestros usuarios que han declarado ser los autores de los mismos y han permitido su uso por parte de www.elprisma.com, si usted considera que la información contenida en esta página viola sus derechos de autor, por favor envíenos su notificación de infracción a sugerencias1[en]elprisma.com y removeremos los textos de nuestros servidores. Condiciones de Uso.

Administración de Empresas y Negocios, Economía y Finanzas, Mercadeo y Publicidad, Arquitectura, Diseño Gráfico, Diseño Industrial, Teología, Pedagogía, Ciencias Políticas, Derecho, Historia, Bellas Artes, Comunicación y Periodismo, Español y Literatura, Filosofía, Ingeniería Civil, Ingeniería de Minas y Petróleos, Ingeniería de Sistemas e Informática, Ingeniería Eléctrica y Electrónica, Ingeniería Industrial, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Química, Biología, Física, Geografía, Matemáticas, Química, Medicina, Odontología, Psicología, Agronomía, Veterinaria, Zootecnia.