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Teoría del Delito



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TEORIA DEL DELITO
Teóricamente existen dos formas de comprensión del fenómeno cultural denominado delito:
i) la unitaria o total y ii) la estratificada o analítica. Se impone la elección de la teoría
estratificada o analítica del delito, tomando en cuenta que la finalidad principal de una
explicación ordenada y sistemática del mismo consiste en una aplicación segura y uniforme
del derecho penal, en resguardo de derechos fundamentales de la persona como son los
referidos a su vida, libertad, honor y propiedad. Al contrario, el enfoque unitario o total, en
lugar de consistir en un análisis científico del delito representa una aproximación irracional e
intuitiva a este fenómeno, cuyos resultados, particularmente en la aplicación del derecho
penal a los casos concretos, al ser tan disímiles y variados, vulneran el valor seguridad e
igualdad en desmedro de una sana política criminal en un Estado Democrático de Derecho.
Dentro del enfoque estratificado o analítico del delito, dos corrientes doctrinarias, durante
mucho tiempo, disputaron la primacía en la explicación científica del mismo: i) causalismo
y ii) finalismo. La explicación causal del delito parte de un concepto ideal o idealizado de
conducta; en el comienzo de su análisis, concibe a la acción como un movimiento voluntario
físico o mecánico que produce un resultado captado por el tipo penal, desplazando el análisis
y valoración de su finalidad, principalmente, al momento de ocuparse del elemento del delito
denominado culpabilidad. La explicación final del delito parte de un concepto real de
conducta, concebida como un hacer voluntario final, en cuyo análisis no pueden ni deben ser
escindidos, en ningún momento, los aspectos referidos a su manifestación exterior de los
componentes relativos a la programación de sus fines. La primera corriente considera
preponderantemente los elementos referidos al disvalor del resultado; la segunda, por el
contrario, pone mayor énfasis, en el disvalor de la acción. 
En la aplicación del derecho penal, las consecuencias de seguir una u otra posición doctrinal
son importantes, particularmente en lo relativo: i) a la tipicidad de la conducta, como su
definición y alcance, la relevancia del nexo causal, determinación de la tentativa,
participación criminal y concurso de delitos, tipos activos y omisivos, tipos dolosos y
culposos, relevancia de los elementos subjetivos del tipo penal, capacidad psicológica de
reconocimiento de los elementos del tipo y de actuación conforme al mismo, y causas de
exclusión de la tipicidad; ii) a la antijuridicidad de la conducta, como la determinación de las
causas de exclusión de la antijuridicidad, el reconocimiento de los elementos que constituyen
una causal de justificación, la finalidad de obrar conforme a los mismos y la capacidad
psicológica necesaria para esto; y iii) a la culpabilidad de la conducta, como su definición y
alcance, la determinación de las causas de exclusión de la culpabilidad, el reconocimiento de
los elementos que constituyen una causal de inculpabilidad, la finalidad de obrar conforme a
los mismos y la capacidad psicológica necesaria para esto. 
En esta controversia doctrinal, prácticamente la mayor parte de los países que se basan en el
sistema jurídico de Derecho Continental, han adoptado el esquema teórico finalista de
comprensión y explicación del delito, dejando de lado la interpretación causal por sus
múltiples contradicciones e insuficiencias.
En la parte que sigue de este acápite expondré de manera resumida los aspectos más
importantes de la teoría del delito, según el marco legal de nuestro Código Penal, desde una
perspectiva de la teoría final de la acción, por considerarla la más adecuada para el
cumplimiento de los fines de la dogmática penal.
De las múltiples definiciones de delito, la más corriente es aquella que lo considera como una
conducta, típica, antijurídica y culpable, dejando para la teoría de la pena la característica de
su punibilidad.
Conducta:
La conducta es el pilar fundamental y la base óntica del delito; dato natural del que podemos
predicar en determinadas circunstancias y condiciones su tipicidad (adecuación a un tipo
penal), antijuridicidad (contrariedad con el ordenamiento jurídico) y culpabilidad (juicio de
reproche por la posibilidad de actuar conforme a derecho); características normativas o
valorativas que afirmadas con relación a una conducta determinada permiten calificar a la
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Inicio Última Actualización 4/18/2014 Sugerencias
 
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