En el caso de la restricción presupuestal Nº 4, ésta está por encima de la canasta
A y se relaciona con una mayor curva de indiferencia, por lo que el consumidor
gana capacidad adquisitiva en los dos enfoques antes mencionado.
La ventaja del enfoque Hicks es que se puede mezclar con el enfoque Slutsky. Por
ejemplo, asumiendo la variación de precios antes señalada, se pueden dar los
siguientes casos
1) el consumidor no pueda consumir la canasta A pero mantiene su
capacidad adquisitiva original a la Hicks, lo que sucede con la restricción
presupuestal Nº 2 de la Figura Nº 5.
2)
el consumidor no puede consumir la canasta A y disminuye su capacidad
adquisitiva a lo Hicks.
3)
el consumidor no pueda consumir la canasta A pero aumenta su
capacidad adquisitiva a lo Hicks.
El segundo y tercer caso lo vemos en la Figura Nº 6 y Nº 7, respectivamente
Bien Y
Bien X
Canasta B
Canasta A
Figura Nº 3.7
1
2
Bien Y
Bien X
Canasta B
Canasta A
Figura Nº 3.6
1
2
En el caso Nº 2, el nuevo presupuesto está por debajo de la canasta A, y no
alcanza la curva de indiferencia original, lo que ocasiona que el consumidor tenga
un menor nivel de utilidad o una menor capacidad adquisitiva a lo Hicks; en el
caso Nº 3, el consumidor, no puede consumir la canasta A y la nueva canasta, la
B, está en una mayor curva de indiferencia, ganando
capacidad adquisitiva a lo
Hicks y perdiéndola, a lo Slutsky.
3.- Limitaciones en el consumo de bienes con cierto grado de sustitución
El modelo visto hasta el momento asume que el consumidor puede elegir
libremente una canasta cada vez que se presentan cambios en los precios
relativos. Sin embargo se puede dar el caso en que el consumidor no pueda elegir
una canasta, o mejor dicho, no pueda consumir en el óptimo porque tendría una
limitación en el consumo en uno de los bienes.
Mantenemos el mismo modelo de dos bienes, el bien X y el bien Y, el ingreso
del consumidor, I, y los precios de los bienes X, e Y.
Si el consumidor no tendría un límite en el consumo del bien Y, entonces el
consumidor consumiría la canasta B sin interferencia alguna.
Si vemos la Figura Nº 8, tenemos una línea punteada horizontal que nos da la
información de la mínima cantidad del bien Y que debe consumir el consumidor.
Esta cantidad mínima de consumo del bien Y limita la restricción presupuestal
del consumidor la misma que se convierte en una línea quebrada como de la
Figura Nº 9
Bien Y
Bien X
Canasta B
Canasta A
Figura Nº 3.8
1
2
Límite en el
consumo del
bien Y
En la figura mencionada vemos una solución de esquina para una restricción
presupuestal quebrada por la limitación en el consumo del bien Y. Sin embargo,
la limitación en este bien, también limita el consumo del bien X.
Si no existiera la limitación en el consumo del bien Y, la canasta óptima sería la
B, pero como el consumidor no puede consumir una cantidad menor del bien Y
que el límite impuesto por el mismo consumidor, entonces, el presupuesto se
vuelve una recta vertical, tal como se muestra en la Figura Nº 9.
La solución de esquina arroja una utilidad menor si la comparamos con la solución
de la canasta B, es decir, si no existiera la limitación en el consumo del bien Y.
Bien Y
Bien X
Canasta C
Figura Nº 3.9
Límite en el
consumo del
bien Y
Canasta B