C A P I T U L O III
LAS FORMAS DE LA COMPETENCIA
La competencia es el verdadero motor de un gran número de actividades.
La competencia se asocia, con frecuencia, a la idea de rivalidad u oposición entre
dos o más sujetos para el logro de un objetivo, como la utilidad personal o la
ganancia económica privada. En Economía, esta concepción se ha visto
complementada por aquella otra que considera a la competencia como un
mecanismo de la organización de la producción y de la determinación de precios y
rentas. Así, para los economistas clásicos de libre competencia era la forzada
ordenadora que impulsaba a una empresa individual a la reducción del precio de
sus productos con la finalidad de incrementar su participación en el mercado.
Con posterioridad, han surgido teorías que identificaban la competencia con
las distintas formas que adoptan los mercados. El criterio que hace referencia al
número de participantes en el mercado ha sido más profundamente utilizado para
clasificar las diferentes situaciones de competencia. En el cuadro siguiente se
presentan las distintas estructuras de mercado simples o ideales que sirven de
marco de referencia.
La competencia que se produzca entre un gran número de vendedores
(competencia perfecta) será distinta de aquella que se genere en un mercado
donde ocurra un número reducido de vendedores (oligopolio). Como caso
extremo donde la competencia es inexistente, destaca aquel en que el mercado es
controlado por un solo productor (monopolio). En cualquiera de estas
situaciones, los productores compartirán el mercado con un elevado número de
compradores. También caben, sin embargo, las situaciones en que hay un
reducido número de demandantes, como, por ejemplo, los casos de monopsomio y
oligosponio. En general, puede afirmarse que cuanto más alto resulte el número de
participantes más competitivo será el mercado.
CUADRO 6:
Estructura del mercado según el número de participantes.
Oferta
Demanda
Un solo
comprador
Unos pocos
compradores
Muchos
compradores
Un solo comprados
Monopolio bilateral
Monopolio parcial
Monopolio
Unos pocos
vendedores
Monopolio parcial
Oligopolio bilateral
Oligopolio
Muchos vendedores
Monopsonio
Oligosponio
Competencia
Perfecta
COMPETENCIA PERFECTA
FACTORES CONDICIONANTES:
La competencia perfecta es una representación idealizada de los mercados
de bienes y de servicios en la que la interacción recíproca de la oferta y de la
demanda determina el precio. Para que este proceso opere correctamente, el
planeamiento formal de los mercados competitivos requiere que se cumplan las
cuatro condiciones siguientes:
1.
Existencia de un elevado número de compradores y vendedores en el
mercado. Esto significa que la cantidad que cada uno de ellos demanda
u ofrece resulta tan pequeña respecto a la demanda u oferta de
mercado que su comportamiento individual no puede tener efectos
perceptibles sobre los precios de las mercancías. Por ello, los
productores y los compradores aceptarán los precios del mercado como
datos. En este caso, la competencia entre los compradores conducirá a
que nadie pueda comprar a un precio inferior al que compra el resto.
Asimismo, la competencia entre los vendedores llevará a que ninguno de
ellos pueda vender a un precio más alto del que lo hacen los demás,
pues si lo intentara la competencia del resto de los productores lo
expulsaría del mercado.
Dado que la empresa puede alterar su volumen de producción y ventas
sin que ello tenga efectos significativos sobre el precio del producto que
vende, ha de aceptar el precio de mercado como un dato, esto es, tiene
un comportamiento que se denomina cono de precio aceptable. El
precio se toma como un parámetro y las decisiones de las empresas no
dependen de las reacciones que estiman que las demás empresas
llevarán a cabo como consecuencias de modificaciones en la s políticas
productivas. En los mercados competitivos no hay rivalidad entre las
empresas, sino competencia impersonal.
2.
Tanto compradores como vendedores deberán ser indiferentes respecto
a quien comprar o vender. Este supuesto implica, en realidad, que el
bien comprado o vendido sea homogéneo. Se presupone
implícitamente, por tanto, que cada unidad de determinado bien deberá
ser idéntica a cualquier otra del mismo; de lo contrario el productor de
algún bien o servicio ligeramente diferente a los demás tendrá cierto
control sobre el mercado y, por tanto, sobre el precio de su producto. En
otras palabras, este supuesto implica que no hay marcas que diferencien
a los productos. Respecto al bien, se supone, que es un bien económico
infinitamente divisible.
3.
Que todos los compradores y los vendedores tengan un conocimiento
pleno de las condiciones generales de mercado. De este supuesto se
infiere que los vendedores generalmente conocen lo que los
compradores están dispuestos a pagar por sus productos, mientras que
los demandantes saben a que precio los oferentes desean vender. De
esta manera, es posible predecir correctamente aquel precio que
equilibra el mercado. Una vez que es conocido el precio de equilibrio, los
compradores no aceptan comprar a un precio mayor y los oferentes
rechazan vender a un precio inferior al de equilibrio. En tal situación, no
habrá compradores ni vendedores insatisfechos; todos aquellos los que
quieran vender podrán hacerlo, y todos los que quieran comprar lo harán
en la cantidad deseada, pero siempre al precio de equilibrio.
4.
La libre movilidad de los recursos productivos, de forma que las
empresas tienen libertad de entrada y salida al mercado. La totalidad de
los agentes que participan en la producción podrán, consecuentemente,
entrar y salir del mercado de forma inmediata como respuesta a
incentivos pecuniarios. De igual manera, quien desee dedicarse a la
producción de un bien o servicio podrá hacerlo sin que se lo impida
ninguna restricción. En otras palabras, este supuesto implica la libre
entrada y salida de empresas en una, como respuesta a los incentivos
pecuniarios.
Una industria es un grupo de empresas que produce un bien
homogeneo.
Si las empresas existentes no pueden, pues, impedir la aparición de otras
nuevas, y si se supone, asimismo, que no existen prohibiciones legales de apertura
o de cese, la liberta de entrada y de salida asegura que los recursos productivos se
puedan asignar a los sectores más eficientes.
Se supone también que en las industrias respectivas las empresas no actúan
tratando de establecer acuerdos entre ellas, es decir, no se da colusión (pactar el
daño a un tercero). Respecto al funcionamiento del mercado, se supone, asimismo
que éste es libre en el sentido de que no existe ningún control externo que influya
sobre su funcionamiento y que cree unas condiciones artificiales de mercado.
LOS MERCADOS DE COMPETENCIA PERFECTA
La esencia de la competencia no está referida a la rivalidad, sino a la
dispersión de la capacidad de control que los agentes económicos pueden ejercer
sobre la marcha del mercado. Ello lo debe a que cuanto más repartido esté el
poder de influir en las condiciones del mercado, menos eficaces serán aquellas
acciones discrecionales dirigidas a manipular la cantidad disponible de productos y
los precios de mercado.
Un mercado es perfectamente competitivo cuando hay muchos
vendedores pequeños en relación con el mercado, el producto es
homogéneo, los compradores están bien informados, existe libre
entrada y salida de empresas y decisiones independientes, tanto de los
oferentes como de los demandantes.
Aunque las condiciones citadas son uy restrictivas y pocos son los productos
cuyos mercados las reúnen, el modelo de competencia perfecta es útil y no sólo
porque sea aplicable a la mayoría de los productos agropecuarios y a muchos
títulos valores, sino porque otros muchos mercados se aproximan al modelo de
competencia perfecta, de forma que las predicciones derivadas de dicho modelo
tienen una aplicación considerablemente amplia.
LOS MERCADOS DE COMPETENCIA IMPERFECTA
Una empresa es de competencia imperfecta cuando las empresas oferentes
influyen individualmente en el precio del producto de la industria. Las empresas
concurrentes no actúan como precio-aceptantes, sino como precio-oferentes,
puesto que, de alguna forma, imponen los precios que rigen en el mercado.
Recuérdese que la característica fundamental de la competencia perfecta es que,
debido a la diversidad de empresas participantes, ninguna tiene capacidad para
incidir sobre los precios, de forma que actúan como precio-aceptantes.
CARACTERÍASTICAS BASICAS DE LA COMPETENCIA PERFECTA
La competencia imperfecta no implica que una empresa tenga un control
absoluto sobre el precio de su producto. Basta con que tenga un cierto poder
discrecional a la hora de fijar los precios. De hecho, el grado de discrecionalidad
sobre el precio difiere de una empresa a otra y también depende de la industria.
La diferencia entre la competencia perfecta y la imperfecta puede
expresarse también en términos de las elasticidad precio de la demanda, en el
caso de la empresa competitiva, la curva de demanda es completamente elástica
(Ep =
), mientras que en el caso de la competencia imperfecta, la empresa se
enfrenta a una curva de demanda con una elasticidad precio de la demanda finita.
De lo señalado se desprende que la competencia imperfecta se diferencia de
la competencia perfecta en el papel desempeñado por los precios. En la
competencia perfecta el precio es un dato para las empresas, mientras que las
cantidades se ajustan instantáneamente. En la competencia imperfecta, sin
embargo, las variables de ajustes pueden ser los precios o las cantidades. El
distinto papel que cumplen los precios como variables de ajuste se debe a que
las empresas en régimen de competencia imperfecta se enfrentan siempre a una
curva de demanda decreciente, mientras que las curvas e demanda de las
empresas competitivas son completamente elásticas.