Portal para Investigadores y Profesionales

Encuentra más Cursos o Publica tu Contenido en ElPrisma.com





Inflación – Teoría de la Inflación



Enlaces Patrocinados






Navigation bar
  Start Previous page
 2 of 3 
Next page End 1 2 3  

La discrepancia no sólo no tenía nada de extraña, sino que resultaba casi inevitable. El titular de Economía
y Hacienda, en tanto que vigilante de las arcas del Estado, es reticente a la rebaja de los impuestos, más
en unos momentos en los que el Ejecutivo ha aprobado un fuerte incremento de las pensiones y se
dispone a adoptar otras medidas de fuerte contenido social. Del otro lado, también es comprensible que el
ministro de Industria quisiera evitar tensiones con las empresas más destacadas del sector energético.
Al final, el Gobierno ha apreciado las ventajas de ambas posiciones: hará tanto lo que proponía Rato como
lo que defendía Piqué. El Consejo de Ministros, aprobará la inclusión en los Presupuestos de la
congelación del impuesto sobre los carburantes, lo que hará que éstos no se incrementen
automáticamente en un 2%. Acto seguido, incluirá diversas medidas estructurales en la Ley de
Acompañamiento -así, propondrá modificar la ley para que los ayuntamientos reserven suelo para la
construcción de nuevas gasolineras- y tomará diversas iniciativas destinadas a liberalizar el sector
energético, siguiendo las propuestas del vicepresidente.
En todo caso, está claro que es en este último terreno en el que debe ponerse el acento principal, porque
es el que más efectos puede tener a medio y largo plazo. El problema más grave del sector energético en
España es el producido por la carencia de una competencia real en su seno, lo que permite a las grandes
empresas, que están en una situación práctica de oligopolio, fijar los precios a su voluntad.
El Gobierno no tiene demasiados instrumentos para forzar la modificación de ese preocupante estado de
cosas. En primer lugar, porque su capacidad de intervención cuenta con muchos límites legales. Y, en
segundo término, porque las nuevas redes de distribución energética no se crean por decreto ley.
El Gobierno tiene ya un diagnóstico claro sobre esa grave enfermedad económica que es la inflación. Ahora
ha llegado el momento de que ponga en práctica el tratamiento.
6. La hiperinflacion en América latina
"En una economía hiperinflacionista, la inflación es un fenómeno tan general y un problema tan grande que
domina totalmente la vida económica diaria. La población gasta grandes cantidades de recursos."
La economía europea experimentó un proceso hiperinflacionario en los años veinte en países como Austria,
Alemania, Hungría, Polonia y Rusia, las causas y consecuencias de éste, es lo que se ha denominado
hiperinflación tradicional. Lo mismo ocurrió en Iberoamérica en los años ochenta en países como Bolivia,
Argentina, Brasil y Perú, pero a excepción de Bolivia, las causas y consecuencias en estos países tuvieron
una naturaleza distinta a la tradicional.
Existe numerosos debates, teorías e ideas sobre las causas que provocan una alta inflación, después de la
experiencia vivida en los países europeos, se establecieron teorías acerca de sus razones, causas y
efectos y se aplicaron políticas económicas que resultaron ser muy efectivas aunque costosas; años
después algunos países del tercer mundo se vieron en una situación similar de altos índices de inflación;
sin embargo ni la teoría, ni las políticas anteriores eran del todo aplicables a este nuevo proceso
inflacionario; porque si bien tenían algunos factores similares, se desarrollaron en un contexto totalmente
diferente; Y si bien el paciente no era el mismo, no se le podía realizar la misma cirugía; razón por la cual,
las políticas ortodoxas no fueron del todo exitosas. Una vez entendido esto se procedió a realizar
diagnósticos alternativos del paciente cuyas condiciones y síntomas fueron analizadas por diferentes
doctores quienes postularon diferentes teorías al respecto (heterodoxos) y formularon nuevas políticas que
han tenido igualmente un costo significativo para estas economías.
Es así como diferentes médicos han evaluado a los países hiperinflacionarios de América Latina, paciente
que debe ser evaluado cuidadosamente pues desde su infancia ha sufrido numerosas enfermedades. Para
comprender el proceso hiperinflacionario en algunos países Latinoamericanos, se deben tener en cuenta
numerosos elementos de su estructura, su comportamiento histórico, el comportamiento de los agentes e
instituciones económicas , los individuos y la sociedad en conjunto: factores que influyen en las
determinaciones de política económica y en el diagnostico y recomendaciones para sanearlos; esto
demuestra que la inflación puede tener numerosos trasfondos: sociales, políticos, económicos o
estructurales.
Desde esta perspectiva, sería interesante hacer un análisis de la cadena: Condiciones iniciales de los
países Latinoamericanos (con alta inflación)® individuo® individuo racional y emocional® Sociedad®
Estado ® Instituciones Multilaterales ® políticas económicas ® Respuesta de los individuos y la sociedad
® condiciones finales de los países; analizando igualmente lo que sucede al interior de esa cadena; Sin
embargo este ensayo se limitara al análisis de las causas de las grandes hiperinflaciones vividas en
América Latina, las políticas adoptadas y sus resultados; teniéndose en cuenta algunos de los factores
anteriormente mencionados, además recoge las diferencias entre los fenómenos
hiperinflacionarios tradicionales y los de la economía latinoamericana y plantea una discusión sobre el
papel de la "credibilidad" como un factor / causa de este fenómeno y el juego de las expectativas en
interacción con las políticas y los planes utilizados en América Latina.
Adoptar una posición en favor de los ortodoxos o heterodoxos, no es tarea fácil dada la racionalidad desde
la cual cada uno realizo su análisis; El problema se constituye en el circulo vicioso de transiciones
continuas en la aplicación de ambos postulados lo cual influyó directamente en la actitud de los individuos
y la sociedad.
Los tradicionales:
El origen de la hiperinflación tradicional obedeció a factores externos, ésta se produjo tras la primera guerra
mundial, sus economías presentaron altos déficit presupuestarios financiados mediante la creación de
dinero. Para detener la hiperinflación se realizó un programa ortodoxo ó plan global de estabilización, el
cual generó credibilidad en el publico y la certeza de que el Banco Central no financiaría el déficit
presupuestario emitiendo dinero.
En los países europeos que presentaron hiperinflación, el ingreso solo cubría una pequeña fracción de los
gastos totales y el colapso en los ingresos públicos coincidió con el aumento en la inflación. (caso del
efecto Olivera Tanzi). En estos países, el fenómeno de la hiperinflación fue precedido por una excesivo nivel
del impuesto a la inflación o señoreaje.
Uno de los componentes claves de los programas integrales de políticas ortodoxas que detuvieron la
hiperinflación en las economías tradicionales fue el hecho de que adoptaran políticas de estabilización del
tipo de cambio que restablecieran la convertibilidad de la moneda doméstica en términos del dólar o del oro
y la reducción del déficit presupuestario. Esto hizo posible la erradicación de la hiperinflación pues lograron
convencer al público sobre el papel del Banco Central independiente, que se comprometió legalmente a
rechazar las demandas de créditos internos inseguros y a otorgar mas crédito interno al gobierno.
En general, las hiperinflaciones tradicionales tendieron a ser de mayor duración y mas extremadas que las
de los países latinoamericanos y la característica mas importante respecto a estas, fue la fuerte
credibilidad y aceptación en los programas establecidos en Europa durante este tiempo.
En este punto, podemos inferir que en aquella época era mas fácil adoptar un tipo de cambio como ancla
pues "el mundo se regia por el patrón oro y en un ambiente en el que la deflación de precios no era común.
La norma era una baja inflación" (Kiguel, Miguel A. Y Nissan, Liviatan), esto fue generando una "creencia
convencional" que "indicaba que un compromiso de tipo de cambio fijo garantiza más disciplina fiscal y
monetaria que otras variables" (Chris Canavan y Mariano Tommasi. 1997), esto dado que el publico percibe
mucho mas fácil una devaluación o cualquier acción sobre el tipo de cambio.
Así, en las experiencias tradicionales lograron atacar ese punto álgido en el proceso hiperinflacionario y en
general en todos los procesos económicos: lograr la credibilidad de los individuos. En este punto, se hace
visible un elemento clave en la adopción de políticas económicas y se constituye en la forma en la cual
éstas envían las señales de lo que pretenden y la forma en que los individuos la reciben
(las expectativas), además el contexto y ambiente en el cual estas señales se transmiten.
A diferencia del caso tradicional, las señales que pretendían enviar las políticas económicas para disminuir
la inflación en América Latina tenían un antecedente relevante y era el hecho de que eran países con una
historia de inflación crónica y persistente en los cuales el publico supone frecuentemente que los planes
antiinflacionarios son de corta vida, aun a pesar de las promesas del gobierno; entonces, esto deja entrever
la necesidad que se tiene de que las políticas económicas pongan un acentuado interés en la transmisión
de señales ya que como afirman Miguel A. Kiguel Y Nissan Liviatan refiriéndose a las hiperinflaciones
tradicionales : " para detener la inflación no era necesario lograr el equilibrio presupuestario a largo plazo,
aunque si lo era para dar señales inequívocas de que el Banco Central no volvería a emitir dinero para
financiar el déficit" como lo muestra la experiencia de Austria en 1923. Es importante entender en este
punto como en esos casos la señal que indica cambio de régimen (como señala Sargent, 1982) puede ser
un factor igualmente clave cuando un gobierno pretende construir su credibilidad.
El Caso De Bolivia
Bolivia tuvo un proceso hiperinflacionario que se ajusta en forma similar al proceso tradicional y representó
la inflación mas alta de la historia latinoamericana y la séptima más grande del siglo veinte.
El origen de la hiperinflación Boliviana se debió a tres grandes causas: Primero: Durante el proceso de
endeudamiento de los países iberoamericanos, Bolivia no estuvo ausente pues adquirió una gran deuda en
los setenta y al subir los intereses en los mercados mundiales a principios de los ochenta, no pudo seguir
pagando su deuda ni los intereses antiguos por medio de la solicitud de nuevos créditos; al estar insolvente
para pagar la deuda, el intento de devolverla creó tensiones presupuestarias desencadenando elevadas
tasas de creación de dinero; Segundo: los precios de las materias primas bajaron generando una
disminución en la renta real y de los ingresos del estado y, en tercer lugar la gran inestabilidad política
provocó una huida de capitales nacionales y extranjeros del país creando una espiral inflacionista que
generó una depreciación de la moneda y una mayor brecha entre los gastos del estado y sus ingresos.
El shock en la disponibilidad de financiamiento externo llevó a que en 1982 significaran un -5.6% del PIB
por lo cual se desencadenaron políticas de creación de dinero, situación que condujo a la economía al
proceso hiperinflacionario. En este punto se refleja la clara similitud de Bolivia con la experiencia
tradicional, pues en este país, el nivel de señoreaje efectivamente precedió a la hiperinflación, el cual se
quintuplico a mas del 10% del PIB en el periodo 1983-85. La hiperinflación en Bolivia, fue erradicada por
medio de la adopción de un programa de estabilización basado en el compromiso de mantener el tipo de
cambio, la reducción del déficit presupuestario y la transmisión de credibilidad en el Banco Central; una
característica particular en este punto, es que después, Bolivia financió sus déficits externamente sin
recurrir al señoreaje y procuro mantener el equilibrio del presupuesto en relación a los ingresos en efectivo.
Los no tradicionales.
Carlos A. Vegh, en su revisión analítica para detener la alta inflación, resaltó que:
"La alta inflación ha sido un problema recurrente en los países en desarrollo. Es usual que los programas
de estabilización diseñados para frenarla tengan corta vida y que la inflación resurja con violencia. El
fracaso reiterado de los programas de estabilización lleva a que el público sea escéptico sobre las
posibilidades de éxito de cualquier nuevo intento. El objetivo de erradicar la inflación se vuelve cada vez
más difícil de alcanzar a medida que los países se adaptan a una mayor inflación y cada programa fallido
deteriora la credibilidad de las autoridades"
Las nuevas hiperinflaciones se presentaron en un contexto distinto y con características y consecuencias
diferentes a las tradicionales. Existen varios aspectos diferenciadores entre el caso tradicional y el de las
nuevas hiperinflaciones: primero que todo, a diferencia de los tradicionales, las economías de países como
Perú, Brasil y Argentina eran economías que seguían una tradición de alta inflación, lo que se debió en
gran parte a los elevados déficits presupuestarios y al incremento del gobierno y de las empresas del
sector público; Sin embargo las altas tasas de inflación fueron controladas durante varios períodos
mediante mecanismos creados por los gobiernos, manteniendo los ingresos del gobierno estables y
enseñando a las personas a vivir con una alta inflación, situación que retardó el proceso hiperinflacionario e
influyo en las expectativas y en el aspecto de la poca credibilidad que se tenía en los programas de
estabilización del Estado.
El segundo factor diferenciador, fue el hecho de que en estas economías los niveles de señoreaje no fueran
tan significativos como si lo fueron en el caso tradicional, en este caso, el señoreaje no se descontroló ni
precedió a la hiperinflación (a excepción de Perú); fueron las devaluaciones acompañadas de dinero barato
e indización salarial, la razón que provocó los incrementos en la inflación.
La incapacidad del Banco Central para contrarrestar los shocks y la mayor fragilidad en el sistema
financiero se debió en estos países, a la gradual contracción de las tenencias de dinero en relación con el
PIB, situación que se complicó al limitarles el acceso al financiamiento externo.
Inicialmente para el control de la inflación se establecieron programas heterodoxos caracterizados por
políticas de ingresos basadas en precios y salarios, pero ante el continuo problema de las inflación,
Argentina, Brasil y Perú pusieron en práctica importantes políticas de estabilización para detener la
hiperinflación. En cada país los nuevos programas coincidieron con un nuevo gobierno; Menem en
Argentina en 1989, Collor de Mello en Brasil y Fujimori en Perú en 1990; Los cuales buscaron romper con
los anteriores programas heterodoxos, enfatizando en las políticas ortodoxas y limitando la política de
ingresos, el objetivo que buscaban era el equilibrio presupuestal y el cambio en las expectativas de
crecimiento a largo plazo, por lo cual incluyeron reformas estructurales dirigidas a la privatización de las
empresas del sector publico y liberalización del comercio exterior para así, llegar a una estabilización
continua de precios; sin embargo esta estabilización de precios no se logro tan exitosamente como en los
casos tradicionales.
La aplicación de estos nuevos programas ortodoxos de estabilización, tuvieron resultados diferentes a los
tradicionales, pues, aunque lograron disminuir la hiperinflación, ninguno de los países logró la estabilidad
de los precios.
En su estudio Miguel A. Kiguel Y Nissan Liviatan, argumentan que la crisis de la deuda en los ochenta fue
en orden de importancia, un factor secundario en el proceso de hiperinflación en estos países y que los
mas importantes fueron los factores internos, sin embargo cabe cuestionarse la verdadera importancia de
esta crisis, porque si bien los factores internos fueron de extrema incidencia, la crisis de la deuda fue
generadora de desajustes internos al limitar el acceso al financiamiento externo en una situación en la que
existía una debilidad del control fiscal y monetario que limitaba la disponibilidad de financiamiento interno
en estos países, así pues se puede incluir la crisis como parte esencial de la cadena de causas y
consecuencias de la hiperinflación latinoamericana.
América Latina, se puede considerar como un paciente con problemas en su nacimiento y en su proceso
de crecimiento, afectado además por factores externos (su relación e interacción con el resto del mundo).
La alta inflación por su parte, se constituyó como una enfermedad con la que aprendió a vivir generando
mecanismos que la hacían alta pero tolerable, y sus raíces son tanto los problemas estructurales, como
los elevados déficits presupuestarios y el crecimiento continuo de un sector publico ineficaz.
Perú:
La economía peruana tuvo dos hiperinflaciones, una en 1988 que duro solo un mes y otra en 1990 que duro
solo dos meses. Perú, fue el caso de las nuevas hiperinflaciones mas similar al proceso tradicional, pues
en el caso del señoreaje, su incremento fue el causante de la explosión de la hiperinflación. El comienzo
de la hiperinflación estuvo vinculado a la excesiva creación de dinero que se llevó a cabo en 1985 y 1986,
desencadenando el proceso de aumentos persistentes de los precios a partir de 1988 llegando a su tope
en 1990.
El desarrollo de la hiperinflación tuvo una marcada influencia de las políticas populistas iniciadas por Alan
García; En 1985 se inició un programa de estabilización basado en las políticas de ingresos que
establecían un control de precios y salarios, además estableció un tipo de cambio fijo, el cual no fue
suficiente para estabilizar los precios; El gobierno peruano financió la actividad económica mediante
perdidas de las reservas internacionales y desarrolló políticas monetarias y fiscales expansionistas
logrando evitar en el momento, el aumento en la inflación; sin embargo, al agotarse las reservas se generó
un largo periodo hiperinflacionario.
Los periodos de inflación elevada pero estable, fueron acompañados de niveles crecientes de señoreaje;
factor que explica el limitado control que el gobierno ejerció sobre la inflación.
El programa de estabilización aplicado en Perú en 1990, siguió las pautas del programa Boliviano; El
gobierno se comprometió a mantener el equilibrio en el presupuesto y a restringir el crecimiento monetario.
El equilibrio en el presupuesto, se dió por la disminución del gasto y por el aumento de los ingresos vía
impuestos de emergencia, eliminación de excenciones impositivas y el aumento en los precios del sector
público.
En 1990 se buscó romper con el régimen antiguo basado en el populismo y la gran intervención
gubernamental por lo cual, además de unificar el mercado de divisas, trabajar en reformas laborales, de
comercio y tributarias gobierno se esforzó en
reinsertar la economía en los mercados financieros mundiales estableciendo nuevamente contactos con las
organizaciones multilaterales y los bancos comerciales.
El proceso de desinflación en Perú, se vio afectado por el alto nivel de dolarización generado en el proceso
hiperinflacionario, el cual no cambio de dirección durante el periodo de estabilización, lo cual condujo a que
el proceso de detener la hiperinflación no ocasionara la expansión de la base monetaria real (M1), y a que
ambas se redujeran a medida que entraban mas dólares en el sector financiero, creando un ambiente
vulnerable a la reanudación de la inflación y a la convergencia en las expectativas.
En Brasil y Argentina se desarrolló el efecto Olivera-Tanzi en forma contraria, pues la inflación elevó el nivel
de señoreaje en las hiperinflaciones de 1989. En estas economías que ya presentaban altas tasas de
inflación, la inestabilidad y los aumentos persistentes de los precios se debieron a las políticas de freno y
reactivación adoptadas las cuales crearon un proceso cíclico en el cual, se daban aumentos y luego
disminuciones gracias a los intentos estabilizadores, creando un escenario ideal para la explosión de la
hiperinflación, pues al cerrarse la brecha en los ciclos -alta inflación/ estabilización- se desencadeno el
fenómeno hiperinflacionario.
7. La inflación y el circulo vicioso de la competitividad
El Gobierno ha tenido que admitir que no se podrá alcanzar su objetivo (ya revisado) de inflación para este
año después de que el Indice de Precios de Consumo (IPC) creciese un 0,2% en noviembre: ahora se
prevé cerrar 1999 en una horquilla entre el 2,6% y el 2,8%, en vez del 2,4%. La revisión automática de las
pensiones va a costar 116.000 millones de pesetas al erario.
Se resalta que la fuerte subida de los combustibles ha descabalado los planes, y que la inflación
subyacente -en la que no entran los carburantes- es estable. Y es cierto. Sin embargo, también lo es que
el resto de la Unión Europea está importando, con el crudo, la misma inflación que nosotros, pero que,
pese a ello, los índices de sus países están muy por debajo de los nuestros. Un problema español, pues.
La demanda interna -suma del consumo público y privado más las inversiones en construcción y bienes de
equipo- aportó 5,6 puntos al crecimiento en el segundo trimestre. Tamaña aportación -muy por encima del
3,6% que creció la economía en dicho periodo- ha tenido su contrapartida en la inflación, que vuelve a los
niveles de enero de 1997. Por ello la demanda interna tiene que compensar el no menos espectacular
déficit comercial, que crece sin parar sin que a casi nadie le preocupe, y eso que el sector exterior quitaba
nada menos que dos puntos de crecimiento en el segundo trimestre, en términos anuales. De alcanzar el
equilibrio ese sector, una demanda interna de sólo un 3,6% habría bastado para alcanzar los niveles de
actividad actuales... sin presionar tanto al alza sobre los precios. Crecemos sin exportar, con lo que
acentuamos la inflación, con lo que perdemos competitividad y podemos exportar menos: un círculo vicioso
en competitividad.
Más allá de cuestiones coyunturales como el petróleo, el temor hoy es que, si la demanda interna sigue
creciendo al ritmo actual, la batalla contra la inflación puede perderse. La tentación de enfriar la economía
por la doble vía de recortar más el gasto o aumentar las retenciones fiscales sería sin duda
contraproducente. Más responsable sería actuar sobre el histórico déficit comercial español, lo que sin
duda no es labor de un día. Los precios en alza (a menudo injustificada, como vemos en los sectores
agroalimentarios) y la eterna desidia exportadora de las empresas españolas son otros tantos lastres en
ese empeño. Además, la política monetaria tiene un efecto marginal en un país como España, ya que se
diseña principalmente para los países de mayor peso en la UE: Alemania y Francia. Y en política
presupuestaria, las necesidades españolas de infraestructura, mucho más altas que en los países más
ricos de la UE, también limitan el margen de maniobra.
Freno a los que se enriquecen a costa de nuestra inflacion
Ayer se conoció el dato del Indice de Precios al Consumo(IPC) correspondiente al mes de agosto,
esperado y temido tanto por el Gobierno como por los mercados, que ya el lunes anticiparon con su caída
la mala noticia.
La subida del 0,4% del mes pasado sitúa el índice interanual en el 2,4%: seis décimas más de lo previsto
por Economía para todo el año.
Previous page Top Next page
Comparte ElPrisma.com en:   Tweet     Mister Wong 


Es política de El Prisma.com cumplir con las leyes nacionales y tratados internacionales que protegen la propiedad intelectual y los Derechos de Autor (Copyright). Los textos mostrados en esta página han sido enviados por nuestros usuarios que han declarado ser los autores de los mismos y han permitido su uso por parte de www.elprisma.com, si usted considera que la información contenida en esta página viola sus derechos de autor, por favor envíenos su notificación de infracción a sugerencias1[en]elprisma.com y removeremos los textos de nuestros servidores. Condiciones de Uso.

Administración de Empresas y Negocios, Economía y Finanzas, Mercadeo y Publicidad, Arquitectura, Diseño Gráfico, Diseño Industrial, Teología, Pedagogía, Ciencias Políticas, Derecho, Historia, Bellas Artes, Comunicación y Periodismo, Español y Literatura, Filosofía, Ingeniería Civil, Ingeniería de Minas y Petróleos, Ingeniería de Sistemas e Informática, Ingeniería Eléctrica y Electrónica, Ingeniería Industrial, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Química, Biología, Física, Geografía, Matemáticas, Química, Medicina, Odontología, Psicología, Agronomía, Veterinaria, Zootecnia.