Es un especialista en el desempeño de las actividades a su cargo; en los altos mandos tiende
a ser generalista, mientras que en los mandos bajos se va transformando en un
especialista.
Es asalariado y el trabajo en la organización burocrática suele ser su principal fuente de
ingresos.
Es ocupante de un cargo y la actividad que realiza en la estructura suele ser la principal.
Es designado por en superior en base a sus méritos y desempeños. Su trabajo habla por él.
Su cargo es por tiempo indeterminado no porque el cargo sea vitalicio, sino porque la única
norma de permanencia es su desempeño.
La organización es el ámbito de su carrera y dentro de ella la realiza escalando las diversas
posiciones.
No es el dueño de los activos ni de los medios de producción de la empresa.
Es fiel al puesto y se identifica con los objetivos de la empresa.
El administrador profesional controla cada vez más a las burocracias, debido a:
1.
Que los accionistas aumentan de número y se dispersa y fragmenta la
propiedad de las acciones.
2.
Los accionistas invierten en muchas otras organizaciones.
3.
La carrera administrativa otorga posiciones de mando y de control sin poseer
la propiedad, lo que hace que un administrador pueda llegar a tener más
poder y control que un gran accionista.
j) COMPLETA PREVISIBILIDAD DEL FUNCIONAMIENTO
En general, lo que busca el modelo burocrático, en la idea de Weber, aparte de la eficiencia vía la
racionalidad, es la más completa y absoluta previsibilidad del comportamiento de sus miembros.
La premisa weberiana básica es esta: «El comportamiento humano laboral es perfectamente
previsible» de donde se deducen todas las consecuencias posibles que el modelo burocrático
exige.
Si todas las anteriores características son modelables y ajustables a cualquier estructura de
organización, entonces la burocracia es un esquema perfecto.
7. VENTAJAS DE LA BUROCRACIA
De no existir externalidades y disfunciones, es obvio que las ventajas de la burocracia son las
siguientes:
· Racionalidad.
· Precisión en el trabajo.
· Rapidez en las decisiones.
· Uniformidad de rutinas y procesos.
· Continuidad de la organización, más allá de las personas.
· Reducción de fricciones personales.
· Unidad de dirección.
· Disciplina y orden.
· Confiabilidad por la previsibilidad de circunstancias.
· Posibilidad de hacer carrera profesional dentro de la empresa.
· Eficiencia y productividad
· Competitividad, etc.
La capacidad para aceptar órdenes cuando están en conflicto con los deseos de la persona, exige un
nivel de renuncia difícil de mantener". Esto genera una fuerza entrópica tendencial a la destrucción,
pues la racionalidad, enfrentada a la naturaleza humana, resulta ser frágil. De ahí que sobrevengas lo
que suele llamarse «disfunciones de la burocracia».
8. El Problema de la Organización y la Burocracia según Weber
8.1 El problema del Dominio
En su interés por el análisis histórico-comparativo de la evolución del pensamiento del hombre moderno,
Weber estudia las formas de orden social y de dominio. Este es el contexto, el análisis sociológico de las
formas de dominio, en que Weber investiga la burocracia. Este análisis se vincula a la sociología del
derecho, a la de la religión y se realiza en el marco de un estudio global de las relaciones entre Estado,
Economía y Sociedad.
Su análisis forma pues parte de su sociología de las formas de dominio. Weber estudia el cambio
histórico desde el orden feudal al de las clases sociales y del Estado constitucional con sus
características de racionalidad moderna y ordenación burocrática de los organismos claves en el todo
social.
8.2 Poder y Dominio
El fundamento para poder forzar una aceptación, una vigencia de un orden, es el PODER. En la
definición de Weber, Poder es toda oportunidad para, dentro de una relación social, imponer la propia
voluntad aun contra la resistencia de la voluntad del otro.
Esta definición de poder no indica la base de que surja tal relación. Puede ser material, monetaria, nacer
de una situación de monopolio, o surgir de una dependencia o superioridad erótica, deportiva o
argumentativa.
DOMINIO o AUTORIDAD son para Weber conceptos más precisos: Implican la oportunidad de que una
determinada orden o mandato encuentre obediencia en la persona o grupo que la recibe. Es decir, debe
existir alguien que logra actualmente que otros obedezcan a sus mandatos.
OBEDIENCIA es un concepto que indica que la acción del obediente transcurre en lo esencial en
conformidad al contenido de la orden, como si el sujeto obediente siguiera internamente dicho
contenido tomado como máxima que debe orientar su acción, y sólo por dicha razón, no por considerar
él mismo como aceptable o deseable la acción ordenada o su valor.
Según dichos fundamentos primarios de legitimidad distingue tres tipos puros de dominio:
Dominio carismático: Se apoya en una entrega de la persona a quien considera lider absoluto que
rompe lo cotidiano y ordinario, rindiéndose a la fuerza (personalizada, encarnada en el lider) de
santidad o heroísmo que se interpreta posee una persona así como a los órdenes que ésta ha
revelado o creado. Al dirigente o lider considerado carismático se le obedece en virtud de una
confianza personal en lo revelado, en lo heroico o en lo ejemplar dentro de un determinado
ámbito. El aparato organizativo en este caso está muy poco estructurado, es inestable, actúa
normalmente a través de la actividad de algunos seguidores más próximos al lider.
Dominio tradicional: se apoya en la fe cotidiana en la santidad de las tradiciones y en la
legitimidad de los que han sido llamados a poseer autoridad dentro de los ordenamientos
tradicionales. Se cree en la rectitud absoluta de la forma tradicional de hacer las cosas. La
obediencia se presta a la persona del llamado a desempeñar dicha autoridad tradicional, al señor
vinculado a la tradición, en virtud de la piedad hacia lo acostumbrado, y el poder del señor
tradicional le viene por mecanismos como la herencia. La estructuración organizatoria es aquí o
patriarcal o feudal.
Dominio legal: donde la vigencia de la legitimidad tiene carácter racional, y se apoya en la fe en la
legalidad de los órdenes establecidos y del derecho a dar órdenes en los llamados al ejercicio del
dominio. Se presta la obediencia al orden establecido legalmente, de forma impersonal, por
ejemplo en un código legal o por un conjunto de normativas, y a sus representantes sólo en
cuanto sus órdenes se apoyan en tal legalidad. Las leyes o normas establecidas delimitan qué
tipo de autoridad puede ejercer el gobernante.
9. Efectos de la burocracia
9.1 Repercusiones sobre los objetivos de las asociaciones
En todo conjunto organizado siguiendo el modelo burocrático, este sistema tiene repercusiones
sobre los objetivos. La burocracia se autoconcibe como el instrumento perfecto (desde el punto
de vista de técnica de procedimientos, división de tareas, coordinación y comunicación) para la
consecución de los fines comunes. Ese "perfeccionismo" del sistema descrito por Weber ha sido
malentendido como si el mismo sociólogo lo alabara acríticamente.
La burocracia presenta por otra parte tendencias a independizarse y dejar de ser un medio
convirtiéndose en objetivo propio. Eso puede resultar incluso de su perfección técnica que
conduce a formas inquebrantables en las relaciones de dominio. Se atiende ahí más a la
estructura que a los objetivos del conjunto para los que aquella debía ser mero medio. El aparato
burocrático puede incluso estar dispuesto a colaborar con cualquiera que sepa llegar a tener
poder sobre él.
9.2 Repercusiones sobre los miembros del mismo aparato administrativo
La burocracia crea una nueva clase social, el funcionariado, cuyas características son:
- Clara separación entre esfera privada y de trabajo:
Los miembros del aparato de dominio burocrático, incluyendo el propietario de la empresa,
separan totalmente ambas esferas. Lo mismo que el propietario separa su capital privado
del capital de la empresa, o su correspondencia privada de la profesional, todos los
funcionarios deben realizar sus tareas en un espacio (oficina) fuera del de su vida privada.
Esta separación, hoy tan natural, surgió en virtud del fenómeno burocrático.
- Consideración del ser humano como pieza en un mecanismo social:
Al diferenciar ambas esferas de actividad se inicia una consideración mecanicista del ser
humano en su trabajo, pues la persona no inserta en éste todo su ser, sino meramente un
estrato de sus capacidades. Con ello se convierte en miembro de un conjunto de nivel
superior en el que se reduce a simple factor de producción.
- Creciente formalismo, mayor valoración de actitudes impersonales:
La separación entre esferas privada y profesional se realiza temporal y espacialmente, y
además exige actitudes de objetividad (contrapuesta a toda perspectiva subjetiva) al
cumplir tareas. Esta actitud impone objetivizar sus actitudes personales de forma que el
funcionario actuará "sine ira et studio", pero también sin amor ni entusiasmo, sólo bajo la
presión de sus obligaciones, sin consideración de personas, indiferente ante cualquier otro
sujeto del sistema.
- Valoración de la Disciplina:
La actitud de "objetividad" exigida, implica la ejecución de tareas de forma
impersonalizada, aprendida según un plan, exacta, y al sujetar la actividad propia a
dictámenes o reglas supraindividuales, se reprime también toda propia crítica ante la
orden. Como en las organizaciones militares se acomoda todo el dinamismo propio a la
consecución del fin señalado por las órdenes superiores. No ha sido infrecuente la
expresión de esta disciplina en una uniformidad absoluta de conductas, e incluso de
formas de comunicar, de moverse y, a veces, de vestirse. Un fenómeno no limitado al
militar, pues es sabido como en ciertas empresas se exige seguir ciertas modas en el
vestido, etc. Por otra parte, la uniformidad interna y externa no sólo apaga todo espíritu
de crítica, sino también cierra toda perspectiva de iniciativa y creatividad. El sistema
burocrático carece así de todo impulso individual a la renovación.
- Dependencia del funcionario ante el aparato burocrático y ante su jefe:
El puesto de trabajo es concebido como "cargo" público, no se "elige" a una persona, sino
se le "designa" por los jefes - que naturalmente deben orientarse según las cualificaciones
del candidato. El funcionario debe responder a los criterios del seleccionador.
Normalmente precisará una formación de años de duración para prepararse al desempeño
de un cargo. En este sentido la dependencia de la persona frente a la burocracia comienza
ya antes del trabajo directo en el interior del sistema.
- Integración mental o indoctrinación:
El proceso de integración supone pues una cierta dosis de "indoctrinación", que a veces se
manifiesta (sobre todo en sistemas donde no existen controles democráticos) en "lavados
de cerebro".
- Posición social del funcionario:
En tiempos de Weber era clara la ventaja social que se adquiría al entrar como funcionario
en el Estado. Al mismo tiempo, como sucede en la organización militar todavía, quedaba
también definida la posición y rango social, incluso con normativas o reglamentos muy
precisos, o con "títulos". En el derecho penal se sancionaba la injuria al funcionario.
- Definición de "carrera" (y escalafón):
Por otra parte se le definía una carrera con ascensos regulados, pero que implicaba una
total vinculación al aparato. El funcionario procura así fortalecer su posición, y dado que la
edad es el factor número uno en su ascenso, carece de otra motivación y se limita al
cumplimiento más formal y menos comprometido de las obligaciones de su cargo.
- Mayor influjo del aparato y estructura burocrática:
La estructura definida por reglamentos, organigramas etc. tiene tanta fuerza que el
individuo carece casi de capacidad para influir en el sistema. El mecanismo funciona sobre
el individuo, al que no queda otra alternativa que someterse e integrarse tambíen en la
comunidad de intereses del resto del colectivo formado por los funcionarios.
9.3 Repercusiones sobre los interesados externos al aparato
Los afectados son en general los mismos dominados por dicho aparato. Weber se plantea el
problema desde una perspectiva histórica.
Superando formas anteriores de dominio, en la racionalización y burocratización no sólo se
realiza una nueva forma de dividir tareas, sino también se busca una objetivación y
racionalización de los procesos que se liberan de su anterior vinculación a la individualidad
del que detenta el dominio.
La burocracia descarta el elemento personalista del dominio gracias a la generosidad del
señor, arbitrariedad en su ejercicio del poder y se liga su ejercicio a reglas formales, tal
como sucede en la jurisprudencia.
El ciudadano deja de depender de un señor individual, pero cae en la dependencia generada
por reglas formales, o por su aplicación formalizada.
El efecto de la burocracia estatal se caracteriza por un dilema: la objetividad y calculabilidad
de la acción burocrática como su punto fuerte puede ser percibida por los afectados
negativamente. La propaganda de que se actúa racional y objetivamente puede
enmascarar simplemente el que se está trabajando en favor de un grupo de intereses (los
lobbies ante los parlamentos etc.).
10. El grado de burocratización
El grado de la burocratización se puede determinar midiendo las seis dimensiones siguientes:
División del trabajo basado en la especialización funcional
Jerarquía de autoridad perfectamente definida.
Sistema de reglas que especifiquen los derechos y Obligaciones de cada puesto.
Sistema de procedimientos para controlar las situaciones de trabajo.
Impersonalidad de las relaciones interpersonales.
Promoción y selección de los empleados con base en su competencia técnica.
En un tipo ideal de burocracia las seis dimensiones deben existir en alto grado, mientras que en
Organizaciones menos burocráticas, estarán presentes en menor grado.
11. CRITICAS AL modelo burocrático
Los estudiosos de la burocracia han analizado el modelo ideal de Weber para determinar tanto sus
consecuencias funcionales como disfuncionales.
La Organización burocrática es influida por factores de la conducta.
Una consecuencia de la estructuración burocrática en el comportamiento de los participantes
Organizacionales es la distorsión en el logro de los objetivos.
La forma burocrática afecta la personalidad de los miembros, ya que alienta la observancia rígida de
las reglas y regulaciones por sí mismas, lo que puede desplazar el objetivo principal de la
Organización.
La delegación de autoridad y el mantenimiento de la Organización como un sistema cooperativo
adaptable.
Los mecanismos burocráticos desarrollan ciertas formas de liderazgo autocrático y de control, que
pueden tener consecuencias disfuncionales para la Organización.
La tendencia actual es utilizar el modelo burocrático weberiano como punto de partida, sin dejar de
reconocer también sus limitaciones y las consecuencias disfuncionales de este enfoque altamente
estructurado. A riesgo de sobresimplificarlo, este punto de vista, sugiere:
La forma burocrática es más apropiada para actividades Organizacionales rutinarias donde la
productividad es el objetivo principal.
No es adecuada para las Organizaciones altamente flexibles que realizan muchas actividades no
rutinarias donde la creatividad y la innovación son importantes.
Muchos escritores modernos refuerzan el punto de vista de que la forma buroctrática Weberiana no
es apropiada para Organizaciones innovadoras y además subrayan que en una sociedad dinámica
este tipo de Organizaciones se está convirtiendo en la regla más que la excepción.
El modelo de weber era altamente mecanicista.
12. LAS DISFUNCIONES DEL MODELO BUROCRÁTICO DE WEBER
Existen consecuencias imprevistas e indeseadas que conducen al modelo a la ineficiencia y a las
imperfecciones. Estas imperfecciones son llamadas disfunciones de la burocracia. Se trata de serias
anomalías del funcionamiento idealizado del modelo, que una vez sometido al "mundo real", encuentra
que la principal externalidad no considerada es, precisamente, la naturaleza humana. Así es como la
«burocracia» adquiere el sentido peyorativo que el lego le ha dado.
Cada disfunción del modelo esta derivada de cada una de las 10 características idealizadas por Weber
en su construcción teórica.
1.
Exagerado apego a los reglamentos, lo cual deviene en que "las normas y reglamentos se
transforman de medios en objetivos, se vuelven absolutos y prioritarios". Los medios se vuelven
fines.
2.
Exceso de formalismo y papeleo. El afán de documentar y formalizar las comunicaciones dentro
de la burocracia, crea volúmenes de trámites y formatos que entorpecen la agilidad de los
procesos.