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Mercantilismo y Fisiocracia



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Investigación desarrollada y enviada por: Sebastián Laza
seblaza@gmail.com
Introducción
Tanto el Mercantilismo como la Fisiocracia, a pesar de haber cometido gruesos errores de análisis
económico, tienen el mérito de haber sido los primeros protagonistas de un debate que ha recorrido los
siglos y que sigue abierto en la sociedad contemporánea: librecambio versus proteccionismo. Ambas
escuelas de pensamiento, con algunos pequeños logros en materia de análisis económico, tuvieron
importante predicamento hasta antes del auge económico que trajo aparejada la Revolución Industrial,
época donde surgen los clásicos –Adam Smith, David Ricardo, J.S. Mill, etc- que se acercaron un poco
más a la economía tal cual la entendemos hoy. 
Los Mercantilistas
Las ideas mercantilistas se desarrollaron durante los siglos XV y XVI y alcanzaron su apogeo en el
siglo XVII. Los  mercantilistas no estaban interesados principalmente en obtener una reflexión
sistemática sobre el funcionamiento económico, su eje era encontrar la política económica capaz de
permitirle al Estado ser más rico y más poderoso. Sus ideas expresaban sobre todo los intereses y las
ambiciones de los mercaderes, que formaban parte de una nueva clase social en ascenso: la burguesía.
La preocupación de los mercantilistas giraba alrededor de la acumulación de metales preciosos,
fundamentalmente oro.
Los Estados obtenían este oro mediante tres vías:
extrayéndolo de las colonias, como era el caso de España con respecto a América,
por medio del comercio exterior, o sea vendiendo productos locales en el extranjero -exportaciones-
y prohibiendo o restringiendo la compra de producción extranjera -importaciones-,
gracias a la guerra y la piratería.
Los mercantilistas fueron los que dieron origen al proteccionismo económico y a la intervención del
Estado en la economía. Si bien ellos reconocían el rol creciente del mercado en la actividad
económica, no creían que era un libre juego en el que todos se beneficiaban. Por el contrario, lo
consideraban, al igual que la guerra, un juego de suma cero, en el que si uno gana es porque el otro está
perdiendo. De ahí que aconsejaran a los monarcas absolutos poner todo el peso del Estado en defender 
su producción y su comercio contra la producción y el comercio de los otros países.  
El mercantilismo puede ser entendido como la política y la práctica económica de los Estados
Nacionales durante el período de transición del feudalismo al capitalismo. Sus orígenes están ligados a
la centralización del poder, que alcanza su plenitud con el Estado absolutista. El rasgo principal que
caracterizó a esta política económica fue la intervención estatal en los asuntos económicos, con el
propósito de dinamizar la producción nacional y en provecho del fortalecimiento del Estado. 
Los mercantilistas pensaban que la riqueza provenía del intercambio, mediante el cual algunas naciones
eran favorecidas y otras no. No habían comprendido aún, como más tarde lo hicieron los
pensadores clásicos, que la fuente de la riqueza era el trabajo.
Los Fisiócratas
La fisiocracia, que surge en Francia a mediados del siglo XVIII, puede con justicia ser llamada la
primera escuela sistemática de pensamiento económico. Ellos fueron los primeros en reflexionar
sobre la actividad económica y en explicarla como un todo, es decir como una disciplina sujeta a
determinadas relaciones y leyes. 
Esta escuela consideraba a la tierra como la fuente única de riqueza de las naciones. Varios de sus
principales exponentes, como Quesnay y Turgot, opinaban que un pueblo sería más rico y más
poderoso cuanta más tierra y mayor producción agrícola tuviera. El eje de la argumentación fisiocrática
afirmaba que las sociedades están regidas por un orden natural -leyes naturales- y que entonces el
Estado está inhibido de intervenir en ellas. De hecho fisiocracia proviene de una combinación de
palabras griegas que significan “gobierno de la naturaleza”. En consecuencia, a la pregunta del
monarca “¿qué debo hacer con la economía?”, le siguió una respuesta que pasó a la historia: “laissez
faire, laissez passer” -“dejad hacer, dejad pasar”- . En síntesis, no hay que hacer nada. Cualquier
acción que realice el Estado sobre la economía sólo servirá para trabar ese delicado mecanismo de
relojería que es la sociedad, y entonces el remedio será peor que la enfermedad -a esta altura de la
argumentación no nota el lector alguna relación con el pensamiento del ingeniero devenido en
economista Robert Lucas-. 
En materia económica, estos pensadores entendían que la única actividad humana capaz de producir
una nueva riqueza, es decir agregar un nuevo valor, era la agricultura -recordemos que la economía
francesa en aquella época era eminentemente agrícola-. Según ellos, la industria, el comercio, etc. sólo
cambiaban las características de los bienes, es decir los transformaban pero sin agregar nueva riqueza a
la sociedad. De allí que, a diferencia de los mercantilistas, no consideraban que el comercio pudiera
favorecer la prosperidad de un país. Por lo tanto, la única clase productiva era la de aquellos que
estaban vinculados al trabajo de la tierra, mientras que los demás sectores eran considerados “la clase
estéril”, ya que no producían riqueza. Por lo tanto, estaban de acuerdo con que sólo la actividad
primaria pagara impuestos, medida que involuntariamente favoreció el desarrollo industrial.
Recordemos que Francia, si bien fue el país donde nació la fisiocracia, venía de un acérrimo
mercantilismo hacia fines del siglo XVII, donde es famoso el aporte de Colbert -Ministro de Hacienda
de Luis XIV- a la implementación política de dichas ideas. 
BIBLIOGRAFÍA
1. Economía de Editorial Aique 
2. Economía de Editorial Santillana.
Investigación desarrollada y enviada por: Sebastián Laza, Economista.
seblaza@gmail.com
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