Como veíamos en el módulo precedente, la división del trabajo es la separación
de las actividades productivas de modo tal que cada tarea parcial de las mismas
es hecha por distinto personal. La división del trabajo es una característica
esencial de la economía moderna basada en el intercambio y está en la base del
aumento secular de la productividad que se ha producido desde la Revolución
Industrial.
Es gracias a la difusión del intercambio, que los hombres, las empresas y las
naciones se aprovechan de las diferentes dotaciones de recursos y habilidades
que cada cual posee, se ven obligados a especializarse, pues de ello resultan
beneficios claros y concretos para cada uno.
También es gracias a que cada persona o firma produce bienes y servicios
diferentes, que desarrolla una más alta productividad, que las ganancias
resultantes del intercambio son mayores. En este sentido la división del trabajo
crea y acentúa las diferencias entre los actores económicos.
Al igual que entre los individuos, entre
las naciones se puede hablar de
diferenciación de los roles productivos
o división internacional del trabajo.
Con ella se estimula y se hace
indispensable la interdependencia
entre las diversas personas, empresas
y regiones que integran las sociedades
modernas, constituyéndose así en
elemento indispensable de una
economía de mercado
En tanto que la división del trabajo
dentro de una economía o una
empresa particular se refiere a una
segmentación en partes específicas del
proceso de producción de un bien, la
división internacional del trabajo lleva a
que cada nación se concentre en la
elaboración de productos específicos.
Adam Smith, en La Riqueza de las
Naciones, señaló la importancia de la
división del trabajo en el aumento de la
productividad.
Atribuyó esto, en primer lugar, al
incremento en la habilidad y la destreza
que se produce en un trabajador
cuando éste se ocupa de una tarea
parcial que llega a dominar a la
perfección; en segundo lugar al ahorro
de tiempo que se obtiene cuando no es
necesario pasar repetidamente de una
actividad a otra y, en tercer lugar, a que
ofrece la posibilidad de inventar
maquinarias que "facilitan y reducen el
trabajo, permitiendo a un hombre hacer
el trabajo de muchos."
Años después, en su teoría del
comercio internacional, David Ricardo
demostró cómo la especialización entre
diversos productores lleva a un
incremento de beneficios para todos en
la medida en que las ventajas
comparativas permiten un intercambio
mutuamente provechoso.
Con la División Internacional del Trabajo se diferencian naciones que se
especializan en la producción de ciertos bienes manufactureros, productos
primarios o tecnologías en las que poseen una ventaja comparativa frente al resto
de los productores internacionales.
Promueve directamente los adelantos tecnológicos porque permite el logro de los
más altos rendimientos en tareas especializadas, favoreciendo la aparición de
economías de escala. Este último hecho genera un conjunto de interrelaciones
complejas que llevan a la necesidad de crear nuevas actividades de organización,
control y coordinación. Es por ello que puede decirse que la división del trabajo es
un proceso que se retroalimenta, creando continuamente nuevas especialidades y
funciones.
Figura 02.03 El flujo de bienes y servicios en la economía
FAMILIAS
1. Consumen bienes
producidos por las empresas
2. Suministran recursos
EMPRESAS
1. Proporcionan bienes y
servicios
2. Utilizan recursos entregados
por las familias
Pagos monetarios por los bienes y
servicios producidos
Pagos monetarios (sueldos alquileres,
intereses) por las provisiones para
producir
Bienes y servicios de
consumo (alimentos
vestidos, etc..)
Recursos (trabajo, edificios,
capital)
Para que haya oferta y demanda se requiere controlar los costos de producción y
los costos finales, o de lo contrario uno de los males es la caída de la
productividad, el desempleo y la inflación.
2.2. Problemas en la oferta y demanda monetaria: La inflación.
La oferta monetaria, también llamada a veces liquidez, es la cantidad total de
dinero que existe en una economía. Hay varias posibles definiciones del concepto
de acuerdo al tipo de los activos que se consideren como integrantes de la
liquidez existente.
En su definición más restringida, la oferta monetaria está constituida
exclusivamente por los billetes y monedas en circulación más los depósitos a la
vista o en cuenta corriente que se hallan en el sistema bancario. A esta oferta
monetaria básica, o circulante, se la denomina como M1. Si a ella se le agregan
los depósitos en cuentas de ahorro y los de plazo fijo, llamados en conjunto cuasi-
dinero, se obtiene una cantidad mayor, que se designa entonces como M2 y se
denomina liquidez monetaria. Cuando a esta última cantidad se le agregan los
depósitos a muy largo plazo se obtiene la más extendida definición de oferta
monetaria, que en este caso se designa como liquidez ampliada, M3.
Entre la oferta y la demanda monetaria, como con relación a cualquier otro bien,
se establece una relación que determina el precio de la mercancía transada. Si la
oferta supera a la demanda la mercancía dinero tiende a bajar de precio, es decir
que habrá una tendencia hacia la baja de los intereses, e inversamente cuando la
demanda supera a la oferta. Por la vía de esta relación los bancos centrales
pueden entonces ejercer una influencia importante sobre la tasa de interés, pues
de acuerdo al nivel de la masa monetaria existente podrán establecerse diferentes
niveles para los mismos.
Pero la oferta monetaria está también directamente relacionada con su respaldo
efectivo, la cantidad de bienes y servicios a disposición del público y, más
concretamente, a los activos que conforman la base monetaria, pues la oferta
monetaria total es un múltiplo determinado de la misma.
Si la base monetaria se mantiene constante y aumenta la oferta monetaria habrá
entonces una mayor cantidad de dinero con relación a los bienes que es posible
obtener; ello hará que el precio unitario de los mismos aumente, produciéndose
así un efecto inflacionario. Si se aumenta el conjunto de bienes y servicios
disponibles manteniendo la misma oferta monetaria, o si esta disminuye sin que
se produzca una reducción de los bienes y servicios, los precios tenderán a bajar,
produciéndose entonces deflación
2.2.1. La inflación y el análisis económico en el largo plazo: la dicotomía
clásica
Para la teoría clásica de la economía, los cambios en la oferta de dinero no
afectan la producción de bienes y servicios. Esta irrelevancia del dinero para las
variables reales es llamada neutralidad monetaria. Se trata de una teoría validada
por algunos sólo en el largo plazo.
Los economistas llaman a la separación entre variables reales (productos,
empleo) y nominales (dinero) como la dicotomía clásica.
Si el equilibrio se demora en el tiempo, como los mercados no están en
condiciones de equilibrarse por si solos, es necesario una regulación. Mediante la
política económica el Estado puede intervenir en el mercado.
De acuerdo con la teoría de la dicotomía clásica, con el cual casi todos los
economistas describen la economía en el largo plazo, la oferta de dinero afecta
las variables nominales las mediciones en términos de dinero - pero no las
variables reales en términos de cantidad de producción y de empleo -.
En este modelo clásico, la cantidad de producción depende de la habilidad de la
economía para ofertar bienes y servicios, los cuales a su turno dependen de la
oferta de capital y trabajo y de la habilidad tecnológica. El modelo asume que los
precios se ajustan a fin de asegurar que la cantidad de producción demandada
equivalga a la cantidad ofertada. En contraste, cuando los precios son fijos, la
producción también depende de la demanda por bienes y servicios.
Según este modelo, la reducción de la oferta de dinero provoca la reducción de
todos los precios en el mismo porcentaje de un 5%, mientras que las variables
reales permanecen las mismas. Entonces en el largo plazo, los cambios en la
oferta de dinero no causan fluctuaciones en la producción y el empleo.
La demanda a su turno es influenciada por la política monetaria y fiscal y por otros
factores. Entonces la fijación de los precios provee una racionalidad para la
eficiencia de la política monetaria y fiscal en la estabilización de la economía en el
corto plazo.
En el siglo veinte, el escenario en el cual se desarrolló un nuevo modelo de
funcionamiento de la oferta y demanda para explicar el comportamiento
económico fue la crisis mundial de los años 30, que significó en particular la más
acentuada fluctuación económica en la historia de los Estados Unidos, la Gran
Depresión.
En los años 30 se experimentó un desempleo masivo y una gran reducción de la
productividad. En el peor de los años, 1933, por ejemplo, un cuarto de la fuerza
laboral de Estados Unidos estaba desempleada. Y el Producto Interno Bruto
estuvo 30 por ciento por debajo del nivel de 1929.
El desempleo representa una pérdida de recursos, pues los trabajadores cesantes
tienen el potencial de contribuir al ingreso nacional pero no lo hacen. El
desempleo cero no es una meta alcanzable para economías de mercado libre.
La inflación definida como la pérdida del poder adquisitivo de la moneda tiene un
impacto negativo, pues la moneda es un valor nominal que sirve como unidad de
medida y medio de intercambio, usado en las transacciones.
Este desbastador episodio causó que muchos economistas cuestionaran la
validez de la teoría económica clásica, que dice que el ingreso nacional depende
de la oferta y de la tecnología aplicada, ninguno de los cuales cambió
sustancialmente de 1929 a 1933. Después de la gran depresión, muchos
economistas creyeron que un nuevo modelo era necesario un nuevo modelo para
explicar la acentuada caída de la economía y para sugerir cómo las políticas
gubernamentales podrían reducir las dificultades económicas de muchas
personas.
Para analizar la interrelación entre el mercado, el capital y el trabajo se requiere
en primera instancia construir un modelo que muestre la mutua incidencia entre la
oferta y la demanda
En 1936 el economista británico John Maynard Keynes revolucionó a los
economistas con su libro La Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero.
Keynes propuso que la baja en la demanda agregada es responsable por la baja
en el ingreso y el alto desempleo que caracteriza las caídas económicas. El criticó
la teoría clásica por asumir que la oferta agregada solamente -capital, trabajo y
tecnología- determina el ingreso nacional.
Los economistas reconciliaron hoy estas dos visiones con el modelo de demanda
agregada y oferta agregada. En el largo plazo, los precios son flexibles y la oferta
agregada determina el ingreso. Pero en el corto plazo, cuando los precios son
relativamente fijos, los cambios en la demanda agregada son los que influencian
en el ingreso.
2.2.1. La inflación y el análisis económico en el corto plazo: El modelo de
demanda agregada y oferta agregada.
Las teorías clásicas en economía son más usadas para explicar el funcionamiento
a largo plazo, incluido el crecimiento económico que se observa década a década.
El análisis de la economía en el largo plazo esta basado en la dicotomía clásica
la premisa según la cual las variables reales como la producción y el empleo, son