121
3. GENERAL (TAMBIÉN LLAMADA LEGAL): La que corresponde a la persona
individual respecto a la comunidad a la que pertenece. Mueve a buscar el bien común y exige
respetar las leyes justas. (Virtud de los ciudadanos respecto a la sociedad: pago de impuestos,
contribución positiva al bien común, acciones solidarias respecto a las necesidades sociales,
intervención en la vida pública para conseguir que se mejore la justicia, la moralidad, la libertad,
etc.)
138
La justicia no puede vivirse estrictamente en algunas relaciones humanas: un hijo jamás
podrá pagar estrictamente en justicia a sus padres lo que han hecho por él. A la justicia en la
relación habrá que añadir una fuerte carga de gratitud, respeto, afecto que le da unas
características muy especiales. Los antiguos denominaron a esta peculiar relación justa de las
hijas e hijos respecto a sus padres piedad filial.
Intercambio de bienes.
Según Aristóteles, debe atenerse a la igualdad en el valor de los objetos del intercambio, o
al precio justo. El concepto de justicia conmutativa, actualmente ha variado respecto a la
valoración de los objetos. Muchas veces, su valor depende del interés que se demuestra por ellos
(por ejemplo en una subasta) y otras, las más, de la escasez de ese objeto o producto. En una
subasta, alguien que valora mucho un mueble de caoba o la guitarra de Elvis Presley, podría
pujar pagando una suma desorbitada. O por ejemplo en el concurso de quesos que se hace en
Gipuzkoa en el que se subasta una porción por 3005.06€. por fines benéficos. En Rusia ofrecieron
a una chica una gran cantidad de dinero por el sombrero que Michael Jackson arrojó sobre el
público, y no lo quiso vender. Ella no hubiera sido injusta al vendérselo a un coleccionista rico
que valorara aquello en muchos miles de rublos y recibir esa suma de dinero. Quien puede pagar
o quiere ayudar, no es tratado injustamente si paga una cantidad alta. Otra cosa sería que un
bien escaso, el agua, sea vendida en el desierto a un precio desorbitado a un sediento, dejándole
arruinado, aunque él pague esa desorbitada cantidad para no morir de sed. En este caso se da
una asimetría por la que el vendedor comete una grave injusticia respecto al que necesita agua.
Los casos de usura, el almacenamiento de alimentos para venderlos a precios prohibitivos en
época de escasez. La compra de una puerta de nogal, roble, o caoba a una mujer de un pueblo
cambiándosela por una de contra chapeado mil veces más barata, aprovechándose de su
ignorancia (este caso, desgraciadamente es real).
Qué es la injusticia
La injusticia consiste en aprovecharse de una necesidad, de una posición de dominio en el
mercado que permite exigir ese precio, o de la ignorancia del comprador o vendedor Los estados
tienen en la obligación de corregir esas asimetrías con normas y acciones legales, incluso
coercitivas. Es un caso en el que la intervención del estado es importante. Por eso, el
planteamiento neoliberal de falta de intervención del estado no es correcto, como tampoco sería
correcta una excesiva presión estatal que no tuviera en cuenta todos los factores.
Obligaciones de los fuertes y poderosos
138
No olvidemos la importancia de vivir esta justicia en la vida cotidiana: evitar echar papeles al suelo y, por
el contrario hacer uso de las papeleras, contenedores de reciclaje, etc. Además de evitar los vertidos tóxicos
desde las industrias resulta importante no intoxicara otros con el humo del propio cigarro, o el tubo de
escape del coche o la moto mál regulados o sin silenciador (La contaminación acústica, desgraciadamente
existe, y presenta niveles intolerables)
122
Una situación de asimetría, puede llevar a que alguien esté en una posición de fuerza
respecto a los demás, o por su acumulación de riqueza, o por el acopio de alimentos o de
materiales necesarios para subsistir. En ese caso, la virtud de la justicia es apremiante para
quien se encuentra en la situación de fuerza.
Un ejemplo: En 1999 se confirió el doctorado honoris causa en la UPV a un investigador
que descubrió la vacuna contra la malaria, enfermedad mortal en los países en vías de desarrollo.
Este investigador no vendió la patente a los grandes laboratorios, que le ofrecían millones.
Regaló la patente a la OMS. Es un caso de cómo el más fuerte (un científico de prestigio) pone al
servicio del más débil (los niños enfermos del Tercer mundo) sus descubrimientos sin someterse a
la dinámica del capitalismo salvaje y permitiendo así que la vacuna llegue con efectividad a las
personas que la necesitan.
i139
Es la virtud de los que disponen de más poder, por eso, cuando fallan, desmoraliza tanto a
quienes se encuentran en inferioridad de condiciones, sobre todo, porque la situación de fuerza
exige una especial ejemplaridad en quienes disponen de ella de cumplir la justicia: de un fuerte
se espera que sea justo, si no lo es, defrauda estrepitosamente e incluso trágicamente (casos de
quien tiene la obligación de defender a los ciudadanos, o del médico que tiene que curar y no lo
hace, o mata, etc.) Quien es débil, no se plantea la justicia como virtud, necesita de algo y
139
El DIARIO VASCO Edición Electrónica.
Viernes, 19 de Marzo de 1999: Homenaje a un benefactor, (C. SALAZAR): Manuel Elkin Patarroyo fue
investido doctor Honoris Causa por la UPV por su descubrimiento de la vacuna sintética contra la malaria y
la cesión gratuita de la patente de explotación de este medicamento a la OMS
El doctor Manuel Elkin Patarroyo recibió ayer el nombramiento como doctor honoris causa por la Facultad
de Medicina de la Universidad del País Vasco. Con la solemnidad que el acto requería, se recordaron
algunos de los méritos de este científico colombiano entre los que se destacó su contribución al desarrollo de
vacunas sintéticas contra enfermedades infecciosas como la malaria y, sobre todo, su donación gratuita de
la patente de explotación de la vacuna descubierta por él a la Organización Mundial de la Salud.
Además de los méritos como médico e investigador científico, el carisma de Manuel Elkin Patarroyo reside
en su calidad humana. Con la cesión de la patente de la vacuna desarrollada contra la malaria, Patarroyo
dio un ejemplo de integridad y generosidad a la comunidad científica internacional, y sobre todo a los
laboratorios farmacéuticos empeñados en una lucha contra él sin más finalidad que el lucro. La oferta por
su descubrimiento alcanzó los 18.000 millones de pesetas (108.000€) (
)
El doctor de la Facultad de Medicina y amigo personal de Patarroyo, Juan Manuel de Gandarias ejerció el
papel de padrino de la ceremonia. Además de explicar brevemente los descubrimientos científicos para
afrontar una enfermedad como la malaria, que provoca en el mundo cada año la muerte de tres millones de
niños menores de cinco años, y que se manifiesta en áreas del Tercer Mundo donde residen 2.000 millones
de personas, Gandarias destacó el carácter humanitario del nuevo doctor honoris causa de la UPV, del que
afirmó que su «grandiosa personalidad emite destellos de apóstol, de titán y de genio».
Después de la entrega del título de doctor y de la imposición del birrete de la Facultad de Medicina y la
medalla de honor de la Universidad, el doctor Patarroyo defendió en su discurso la necesidad de considerar
el conocimiento y los avances científicos y médicos como un «bien público».
En este sentido, afirmó que las patentes y derechos de propiedad cumplen una función social, pero que hay
bienes generales de interés social, como es el caso de los avances médicos, que están por encima de la
apropiación particular. El rector Pello Salaburu relató su experiencia en la visita que realizó a los
laboratorios del doctor Patarroyo en Colombia, y explicó el principal mérito del doctor está en haber
conseguido una vacuna sintética que no provoca reacciones adversas en el cuerpo humano y cuyos costes de
producción son muy bajos, por lo que resultan soportables en países pobres.
Aunque en estos momentos la vacuna desarrollada por el equipo de investigadores de Patarroyo supera
escasamente el 30% de efectividad, el doctor anunció que presentará en breve una segunda versión de esta
vacuna mucho más efectiva.
El motivo del retraso en la producción y distribución de esta vacuna en los países del Tercer Mundo,
empezando por África, ha sido la crisis económica sufrida por Colombia durante los dos últimos años,
situación que podría agravarse más ya que las previsiones indican que el crecimiento del PIB de este país
suramericano para el presente año será inferior al 1%, dice Patarroyo.
123
lógicamente se interesa de que ese algo le llegue, sí le interesa que el fuerte practique la justicia.
Imaginemos una aldea de Guatemala donde hay abundantes árboles plataneros, mangos, piñas,
chirimoyas. Todos su habitantes pueden recoger estos frutos gratis. Sólo una mujer ha edificado
una granja de gallinas, y vende huevos. Tiene una responsabilidad particular respecto a todos los
habitantes, ya que es la que puede proporcionarles proteínas. Tendría la obligación de ejercer la
justicia con ellos, no estableciendo precios abusivos, e incluso bajándolos, o regalando productos a
las personas necesitadas. En este caso, no podría justificarse engañándose a sí misma con al idea
de que ya tienen mangos gratis. Las proteínas son imprescindibles para la alimentación. Dice un
autor: Es privilegio de los más poderosos proporcionar medidas distintas a las del propio
provecho; es decir, poder repartir (Spaemann, pág. 63).
Un ejemplo del mismo autor: El que subasta un violín Stradivarius, y no está
especialmente necesitado de dinero, podría otorgarlo a una chica que pagara menos que el mejor
postor pero fuese una virtuosa del violín. En ese caso, habría que concluir que esa joya de la
música pertenece al que más la pueda valorar, y poner al servicio de la humanidad, la violinista.
El rico coleccionista lo dejaría en la pared de su sala de estar como simple adorno.
140
La justicia es, sobre todo, una virtud, no se agota en la institución
Hace años, un sacerdote que conozco tuvo que aparcar su coche en un sitio, que aunque no
molestaba al tráfico estaba prohibido, por seguridad. Se le acercaron unos policías, y él les pidió
que le permitieran por media hora dejarlo allí. Uno de los agentes le dijo que ni de broma, y se
puso un poco tenso. El sacerdote le razonó, que para ellos no suponía especial peligro que su
coche quedara allí. El otro le dijo: -no insista, Vd. no deja el coche aquí porque yo soy la ley. El
sacerdote le respondió con respeto pero con claridad: -Vd. no es la ley, sino que la representa en
una de sus dimensiones: el orden público, pero Vd. no agota la ley. Como es lógico, aquel
sacerdote obedeció y siempre reconocía la autoridad de los agentes públicos, sólo estaba pidiendo
una epiqueia o excepción razonable para atender su servicio a otras personas en la celebración
de aquella Misa.
Durante el Curso 2001-2002, en TECNUN se comentó una carta aparecida en las páginas
de opinión de un diario local. Intervinieron en la narración del hecho Hibai, Joana, y Jon.
Este es el texto del Diario:
Municipal mal aparcado
Jaime Casla/(D.N.I: 15.112.252)
Día 25, poco después de las nueve de la mañana, frente al portal número veintidós del
paseo Baratzategi; la carretera es de doble dirección y en su centro tiene una zona de unos
dos metros de ancho, pintada con rayas blancas en diagonal.
Al llegar con mi coche a dicha altura, una moto de la policía municipal, con matrícula SS -
0776 AS, estaba aparcada en la zona pintada, aparcando junto a la misma. Rápidamente
viene el policía municipal, usuario de la moto, a decirme que en esa zona «no se puede
140
Durante el curso 200-2001 Mónica Mestre planteó la siguiente cuestión: En mi opinión, los fuertes
deben ayudar a los débiles de una forma muy concreta: ayudándoles a ser cada vez más fuertes. Los fuertes
no deben solucionar los problemas a los débiles sino enseñarles la forma de solucionarlos por ellos mismos.
Mónica puso este ejemplo: Una alumna de ISSA domina sobradamente la informática y otra que no sabe le
plantea una duda. La que sabe puede hacer dos cosas: 1) Hacer el ejercicio ella en un momento; 2) Tener la
paciencia de dedicar un poco más de tiempo a su compañera y explicarle cómo hay que proceder para
intente ella misma resolverlo. El profesor asintió a este planteamiento recordando el viejo refrán: es más
útil enseñar a pescar que repartir pescado.
124
aparcar». Al preguntarle la razón por la que él si puede dejar la moto en esa zona y yo no
puedo dejar mi coche, siendo los dos ciudadanos iguales, me dice que no, que hay una
diferencia: «Yo le puedo denunciar a usted y usted a mi no»; le contesto que me parece un
abuso de poder por su parte y que lo mismo que él puede proponer que me denuncien, yo
puedo proponer que le denuncien a él, diciéndome que estoy equivocado y que abandone
ese lugar; le digo que él lo que tiene que hacer es dar ejemplo por ser policía municipal y al
recibir la misma contestación opto por marcharme a aparcar en lugar permitido.
¿Puede la policía municipal, sin causa aparente que lo justifique y con sitio para aparcar
bien, dejar sus vehículos en lugar prohibido?
¿Puede un ciudadano de Donostia proponer una denuncia a un policía municipal por
aparcar mal su vehículo, en el supuesto de la pregunta anterior?
(Antes de entrar a la discusión conviene tener en cuenta que estamos analizando el texto
de una de las partes implicadas. Convendría escuchar también la versión del agente de la
policía municipal)
En la discusión suscitada dentro de la clase, la alumna afirmó que quien está constituido
en autoridad ha de dar siempre buen ejemplo. Otro alumno aludió al tono prepotente del policía
hacia el ciudadano. El profesor añadió, que convendría escuchar la versión del policía municipal
para contrastar los hechos, pero que tal como se recoge en la carta está de acuerdo con las
apreciaciones de los alumnos y añadiría que si el agente precisara aparcar en un lugar prohibido
ha de dar explicaciones al ciudadano. Por ejemplo: aparco aquí porque he recibido órdenes de
regular el tráfico en este punto O porque tenemos permiso en caso de necesidad para servir
mejor a la ciudadanía. Cualquiera de estas razones pueden justificar la asimetría, pero la
aducida por el agente en el texto nunca.
La justicia no nace por la existencia de las instituciones, tribunales, fisco, etc. es una
virtud, y las instituciones están para que se facilite o para que se dé su cumplimiento.
Entre los representantes del orden, a diario hay ejemplos de amabilidad, heroísmo,
profesionalidad, que no se recogen en los periódicos ni en las secciones cartas al director. Por
eso, una protesta aunque se escriba en un medio de comunicación no es motivo para descalificar
a quienes nos protegen y cuidan de nosotros. Siempre podremos mejorar todos en nuestros
ámbitos profesionales. Ocurre frecuentemente que se usan menos los libros de felicitaciones
que los de reclamaciones.
Nadie está obligado a ser policía, pero si lo es tiene la obligación de proteger a los
ciudadanos, y el ciudadano tiene la obligación de exigir esa protección, así como respetar a quien
esté proporcionándola. Un ciudadano, que no sea del equipo de seguridad o policía, no tiene la
obligación de acudir en defensa de la cajera de un banco en un asalto, pero si puede hacer algo
con posibilidades de éxito, y sin que maten con más rapidez a la cajera, o a él mismo en caso de
entrometerse, tendría la obligación de actuar. Imaginemos que sabe karate, o full contact, o
manejar una pistola que lleva en el bolsillo, etc. Debería actuar, ya que existe una obligación
innata, y un derecho innato también del género humano a proteger y a recibir protección por el
solo hecho de ser persona humana. Yo no tengo una estación de gasolina, pero si alguien me para
en la carretera pidiéndome que le acompañe a una gasolinera, porque se ha quedado con el
depósito vacío, mi obligación es ayudarle (siempre que no sea un estafador, ya que existe este
viejo truco: dame 3€, que me he quedado sin gasolina, y puede tener en el bolsillo 300.51€).
Una simetría total en la posesión de bienes haría innecesaria la justicia
Si hubiera una simetría total en la posesión de bienes de la tierra, ya no sería necesario
establecer mecanismos que corrijan la asimetría. Pero actualmente existen diferencias
escandalosas entre el Norte y el Sur, entre los países occidentales y los orientales, el mercado
125
mundial está establecido por la ley del más fuerte, por lo tanto se puede exigir en justicia, no por
caridad o misericordia a los países ricos que se ocupen de los pobres. Los países ricos no son
partes iguales frente a los pobres; se encuentran en posición de superioridad, por lo tanto tienen
una obligación grave de repartir, de distribuir, y de promover el desarrollo de los otros hasta que
sepan valerse los pobres por sí mismos y alcancen una nivel de vida aceptable, lo más semejante
posible a los ricos (en lo que a necesidades básicas, higiene educación, etc. se refiere, no en cuanto
a lo superfluo o al consumismo). Desde hace muchos años, el Papa ha pedido a los países ricos
que perdonen la deuda externa a los países pobres.
Hay algo más: dentro de esta situación. El que existan unos países o grupos especialmente
poderosos crea unas tensiones que nacen de que los pobres se encuentren a merced de los ricos,
dependen totalmente de ellos, habría que conseguir que la justicia fuera superflua, porque los
fuertes se dispusieran a limitar su poder con instituciones de derecho. La justicia, desde el punto
de vista institucional, ha de controlar la fuerza y la división de poderes. Lo ideal sería que los
fuertes limitasen su poder y fueran magnánimos promocionando bienes a los débiles, pero
mientras esto no se dé, son necesarias las medidas coercitivas o arbitrales por parte de las
instituciones.
A los países que se encuentran en superioridad de condiciones hay que exigirles que vivan
la justicia distributiva, no ya sólo la conmutativa, ya que no pueden considerarse partes iguales o
pares inter pares con los países o continentes pobres. (Recuerdo de los tres tipos de justicia:
conmutativa, distributiva y legal. Necesidad de ser ejemplares también en la justicia legal, sobre
todo en los países y culturas que la han descuidado por tradición).
El liberalismo radical no es cristiano
La escuela económica neoliberal defiende que no existe la justicia distributiva, que el
estado no debe intervenir, que lo importante es la libre competencia para que todo funcione, y
una discusión constante sobre los criterios de distribución por parte del estado. Los partidarios
del estatalismo, en los países totalitarios defienden que no son revisables los criterios de
distribución, por lo que terminan favoreciendo a una clase o grupo a la que privilegió en un
momento determinado, por ejemplo la clase de los funcionarios o de los militares.
No es coherente negar la justicia distributiva, en el fondo se está afirmando su necesidad
Quienes niegan la conveniencia de la justicia distributiva, porque los criterios de
distribución son opinables y revisables continuamente, en esa misma apuesta por la revisión
están defendiendo en el fondo una justicia distributiva, porque lo que discuten es el modo como
haya de ayudarse o distribuirse. A los neoliberales conviene recordarles que respecto a los
criterios de distribución de bienes o del establecimiento de derechos y deberes no basta con una
discusión en la que unos digan: yo quiero tanto, y otros: pues yo tanto; a mí me corresponde esto,
a mí lo otro. Se precisa un fundamento de las posturas que dé objetividad a la discusión. La
discusión es un buen método para argumentar, por ejemplo en los juicios se argumenta, se
presentan testimonios, pruebas y contrapruebas, la dialéctica hace que se clarifiquen los hechos
y pueda sentenciarse con equidad. Pero por encima de la discusión y los diversos puntos de vista
está un fundamento objetivo, justo.
Dos posturas contrapuestas respecto a la justicia distributiva
Ha habido dos posturas extremas para establecer un criterio de distribución:
a) la ley del más fuerte, la fuerza que se impone.
b) la distribución debe hacerse con criterios a gusto de cada uno
126
Para las dos posturas, la justicia sólo exige que se aplique la norma imparcialmente.
Frente a la primera postura que defendían los que enseñaban política en la época de
Platón:
a) La justicia es lo que hace el más fuerte, lo que le resulta más útil. Se imponen los
criterios de distribución desde la fuerza o preeminencia. El filósofo respondía que lo justo no
tiene porqué ser lo que le parece al fuerte, lo que él subjetivamente piensa que le conviene, sino
lo que de verdad le resulta provechoso, y para saber qué es lo que le conviene al hombre, lo
primero que necesitamos saber consiste en quién es el hombre (antes de una ética es preciso
fundamentar una antropología). El fuerte ha de reflexionar sobre lo que favorece o no favorece su
humanidad, hacerle justicia, contemplarla en su valioso contenido amarla, aprender a amarla. El
derecho del más fuerte sería el de prescindir de sus propios intereses y ejercitar la justicia, poder
ser justo. En las manadas de animales el más fuerte no sólo se aprovecha de su fuerza para
establecer su autoridad, sino que protege a los más débiles.
En la sociedad humana está de más hablar del derecho del más fuerte, porque por su
riqueza, fortaleza, inteligencia, capacidad verbal, etc., ya está en posesión de una preeminencia,
nadie ha de concederle derechos. Lo que interesa plantearse es qué hará con su poder: O se deja
llevar por sus caprichos o intereses subjetivos o subordina su actuación a un orden objetivo de
valores
En la postura b) (la justicia ha de establecerse con criterios subjetivos). Se imponen los
criterios de distribución desde la convención o el consenso pactado
141
.
Se puede poner el caso de
los seguidores del Dalai Lama. Eligen a su líder por descubrir una señal en su nacimiento. Es un
criterio absolutamente subjetivo susceptible de discusión en cuanto tal criterio: ¿cómo es que la
divinidad puede señalar de tal modo a un niño para que sea el jefe de una religión?. Pero si esas
personas aplican este criterio, al descubrir la señal, y no porque el niño sea el hijo del director de
un periódico o de una empresa, si el niño tiene esa marca están aplicando la justicia.
Superando los extremos (fuerza/establecimiento de criterios subjetivos, convencionales), en
la actualidad, con la cultura, desarrollo, etc., en el ámbito social en que nos movemos, contamos
con criterios de distribución de la riqueza que nos permiten juzgar cuáles son relevantes o
irrelevantes, adecuados, útiles, éticos, etc.
Si actualmente una persona quiere estudiar una carrera, no son criterios relevantes para
su aptitud a esos estudios el que sea miembro de un partido político, o que su padre sea
autoridad en el país o en el municipio ni el color de su pelo, su raza etc. Se le somete a un test de
aptitud, y según sus conocimientos y aptitudes se acepta o rechaza su pretensión de estudios. Sí
sería relevante que haya trabajado, si va a ser médico, y tiene capacidad suficiente en un
hospital y demuestre que trata bien a los enfermos, que se familiariza con el diagnóstico de las
enfermedades, hasta tal punto, por ejemplo que los doctores o doctoras hayan descubierto en él
una cualidad precoz para el diagnóstico. Incluso que sus padres sean médicos, y desde pequeño
haya acompañado a sus padres en las visitas a los enfermos aprendiendo la ciencia como por
ósmosis. Imaginemos que varios sometidos a un test hayan dado exactamente el mismo baremo,
y algunos sean más capaces para la medicina por alguno de los factores anteriormente dichos. No
sería injusticia dejar entrar al que es más apto. Pero esta variedad de criterios, válidos todos
ellos, pueden chocar entre sí.
Dos tipos de justicia: aritmética y proporcional
141
Un ejemplo sería el de las ordenanzas municipales que permitan el estacionamiento de vehículos
en las zonas de los números pares de una calle los días pares, y en los impares los otros, y para
redondear la organización, permitieran el aparcamiento en las dos zonas los domingos y festivos.
127
Los filósofos antiguos establecieron dos tipos de justicia:
-Una igualdad aritmética: cada uno recibe lo mismo. No el mismo salario por el mismo
trabajo, sino el mismo salario para todos, sin consideración del trabajo en sí mismo; y para todos
la misma oportunidad de desempeñar un oficio público sin atender a su cualificación. (No parece
justo). Es un fenómeno que ha producido muchos problemas de absentismo laboral y falta de
cultura de trabajo en los países post-comunistas. Termina produciéndose algo así como un
vivero de vagos.
-Igualdad proporcional: dar a cada uno según su capacidad y según su trabajo.
Este segundo criterio de justicia, ofrece la dificultad de cómo medir objetivamente el valor del
trabajo: ¿según el esfuerzo empleado, la cualificación necesaria?. En las tareas más preciadas o
valiosas trabajan personas que están allí como fruto de sus talentos, de su suerte, de una
oportunidad aprovechada en la vida. Y hay otras que no han podido desarrollar sus talentos por
una razón familiar, o por una discapacidad física. Platón defendía que sólo Dios puede juzgar el
valor de cada uno y sus circunstancias. Nosotros diríamos que sólo Dios puede evaluar porque es
el único que juzga nuestras conciencias, hasta los más ocultos pensamientos. En la teología
cristiana se afirma que no pueden conocer nuestros más ocultos pensamientos ni los ángeles ni
los demonios.
La igualdad aritmética ayuda a dar objetividad a la evaluación de las cualidades, aptitudes
y méritos de una persona (publicaciones, estudios, diplomas, etc.), templa los criterios subjetivos.
Para llegar a una justicia aceptable, en la sociedad es preciso compaginar los criterios de la
igualdad aritmética con la de proporcionalidad o sociedad del trabajo. Como hemos expuesto
antes: Las cargas han de repartirse según las capacidades de cada persona, y los bienes de
acuerdo con las necesidades. Siempre y al mismo tiempo habrá que tener en cuenta el bien de
todos o bien común.
La justicia perfeccionada por la caridad
Pero intuimos que hay un tercer factor no tenido en cuenta, y que mira a las necesidades
de la persona. Este principio lo introdujo el cristianismo en la cultura: Quien no pueda ayudarse
a sí mismo, debe ser ayudado por los demás en la medida de sus necesidades.
Es justo exigir a la mayoría que corra con esos gastos, y esto en todas las sociedades, no
sólo en las de la abundancia. Se puede decir que el concepto de justicia, tanto el aritmético como
el de proporcionalidad ha sido perfeccionado por el de amor al prójimo. Jesús expone la parábola
del buen samaritano, que en justicia no tenía la obligación de asistir al malherido. El mirar,
verlo, pararse, curarle, ponerlo en su montura, dejarlo en la venta pagando a sus expensas todos
los gastos, incluso los que hiciera de más, va más allá de la justicia, pero es la medida que el
Señor nos propone a los cristianos ¿quién es mi prójimo?
142
(Fue la pregunta de alguien a Jesús y
que motivó esta parábola). Ahí está el paradigma de prójimo. El levita, el sacerdote que pasaron
de largo actualmente hubieran sido denunciados precisamente por pasar de largo, por falta de
asistencia a herido grave. Se comprueba que el cristianismo, ha influido en nuestras leyes,
perfeccionando el concepto de justicia. Es una buena fuente de inspiración para continuar
perfeccionando el Estado de derecho. El Evangelio ha inspirado muchas de las líneas solidarias
que vertebran el estado social para asistir a los más débiles.
UN CASO PARA ANALIZAR:
142
Cf. Lc 10, 25-37
128
Irune trabaja en una empresa grande (con más de 500 empleados) que pertenece a una
multinacional (la llamaremos en adelante LITE). Es proveedora del sector del automóvil. Para
ser rentables en este mercado muy competitivo, se exige una gran flexibilidad, trabajar con unos
costos muy bajos. Actualmente la empresa atraviesa un periodo de adaptación a las nuevas
tecnologías sustituyendo parte de la mano de obra por robots. En esta empresa se fabrica el
producto. El diseño le viene dado por las oficinas centrales de la multinacional, ellos se limitan a
fabricarlo. No son la única fábrica capaz de producirlo, ya que en el resto del mundo (recordemos
que es una multinacional) hay otras fábricas capaces de producir lo mismo y con mano de obra
más barata.
LITE debe diferenciarse de las otras empresas de su misma compañía por la calidad con que
fabrica el producto y su flexibilidad. Otra posibilidad consistiría en bajar el coste de la mano de
obra reduciendo la plantilla.
Para no verse obligada a reducir el número de trabajadores, se encarga a un equipo de ingenieros
un proyecto de mejora que contemple todos los procesos relacionados con la producción. Estos
comprenden: la recepción del material en los almacenes, almacenaje, distribución por la planta,
distintas fases de fabricación del producto y su posterior adecuación para enviarlo al cliente.
Irune recibe el encargo de revisar y optimizar los procesos de una de las fases.
En el departamento que corresponde estudiar a Irune trabajan 11 personas que pueden
considerarse como mano de obra directa. Casi todas ellas presentan características especiales
(problemas de salud o de temperamento) por los que no conviene colocarlas en cualquier lugar de
la planta. Su edad ronda los 45 años y su formación es prácticamente nula.
Después de un exhaustivo estudio y varios quebraderos de cabeza, Irune llega a la conclusión de
que sobran 3 personas en el departamento estudiado. Ante este resultado Irune y su superior se
plantean el siguiente problema. Es evidente que la empresa se encuentra en una fase de
reestructuración. Así las cosas, el objetivo principal consiste en ser competitivos. Las decisiones a
tomar apuntan a la reducción de costos e incremento de la calidad de producto. Hay una
inversión muy fuerte en la automatización de los procesos productivos. Las posibles soluciones
que se les plantean son:
-
Eliminar esos puestos de trabajo y poner a los trabajadores en la calle.
-
Colocar a estas personas en otros lugares de trabajo (pese a sus limitaciones)
rescindiendo el contrato a trabajadores eventuales que realizaban esas tareas.
-
Hacer oídos sordos a la mejora de procesos que se ha realizado y seguir como hasta ahora,
con las posibles consecuencias negativas previsibles a medio-largo plazo.
-
Impartir la formación necesaria a esas personas para que puedan tener una mayor
polivalencia y ocupar puestos acordes a sus limitaciones. Esta última posibilidad implica
una inversión en dinero y tiempo por parte de la empresa y no asegura la reacción
positiva de los implicados ya que todo cambio suele acogerse mal en un primer momento.
Se tomó la decisión 4. Formar a las personas implicadas para que llegaran a ser polivalentes
dentro del departamento y de acuerdo a los nuevos procesos establecidos conseguir así que
pudieran desempeñar cualquier papel (es decir trabajar en cualquier puesto). Quien no aceptara
el cambio pasaría a la planta o al despido (no como castigo sino por necesidades de
competitividad de la empresa).
Nota: Irune tenía recién terminada la carrera y esta fue su primera experiencia profesional. Su
jefe sólo estuvo con ella en las decisiones finales. Irune dudó plantearle los resultados obtenidos
por las posibles consecuencias negativas hacia los trabajadores, y no lo hizo hasta tener una
solución factible que afectara lo mínimo al personal implicado (podría dejar en la calle a 3
familias). Planteó los resultados obtenidos (la mejora que se obtenía con el cambio de procesos
129
era más que notable), detallando el problema que se presentaba y las posibles soluciones.
(Este caso, muy reciente, ha sido redactado por la protagonista: Antigua alumna de TECNUN, a
la que el Profesor agradece su inestimable colaboración. El nombre de la autora es ficticio porque
prefiere no dar a conocer su identidad)
130
V. ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?
(ETICA DE LA CONVICCIÓN Y ETICA DE LA RESPONSABILIDAD)
BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA:
-
J.R. AYLLÓN: Ética razonada: Capítulo 2
-
RAFAEL HERNÁNDEZ URIGÜEN: Asociacionismo y secretariado. Nuevos retos éticos,
Grafite Ediciones, (Bilbao, 2005). (Capítulo III, pp. 186-222)
-
RAFAEL HERNÁNDEZ URIGÜEN: Una ética para secretarias y ayudantes de dirección:
Cap.: 7.4.3-7.4.3.4. (con sus casos).
-
RAFAEL HERNÁNDEZ URIGÜEN: Una ética para secretarias y ayudantes de dirección (II).
Casos prácticos. Capítulos 3 y 7 completos.
Resumen de lo tratado hasta ahora:
¿Qué entendemos por justicia?
-El proceder de quien está dispuesto a prescindir de sí mismo y de sus preferencias
personales cuando se trata de distribuir los bienes que son escasos, o cuando se trata de
exigencias de esa escasez.
-El proceder de quien está dispuesto a utilizar en su lugar una medida que puede
justificarse ante todos. Si ha de distribuir desigualmente, también ha de explicar en qué se basa
esa desigualdad en la distribución. Ha de fundamentarse esa aparente desigualdad en
cualidades relevantes, y no en discriminaciones de personas o de grupos.
-Justicia significa reconocer que todo hombre o mujer merece respeto por sí mismo (por el
hecho de ser hombre, persona humana).
Pero no basta la justicia para hacer justicia al hombre. (En el caso de las dos mujeres que
se presentan ante Salomón como presuntas madres de la criatura que vive. Uno de los niños ha
sido asfixiado por descuido de su madre al dormir con ella, la madre asfixiante ha secuestrado al
niño vivo y lo presenta como su hijo. Como las dos presentan argumentos iguales, Salomón no
sabe a qué atenerse y pide a un siervo que divida al niño vivo por la mitad con su espada)
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. La
que suplica que no lo maten se descubre como la auténtica madre. La aplicación de la mera
justicia, partir por la mitad, no es el tratamiento adecuado a la persona humana. Además es
inmoral preferir aniquilar los bienes cuya partición es imposible antes que darlos a uno de los
litigantes cualquiera de acuerdo con un criterio cualquiera. La madre que al grito de: -Pues
ahora para nadie, tira al mar el helado porque los niños se están pegando sobre quién es el
propietario, no es un acto de justicia. Ni el del profesor que suspende a toda una clase porque no
aparece quién ha copiado y no discierne quién ha copiado y quiénes sabían realmente.
En derecho suele explicarse que la cosa es del que la posee de buena fe, es un principio que
ayuda a objetivar un poco estos problemas, en el caso que no se dé ningún criterio relevante
cuando hay que repartir bienes cuya partición es imposible.
Conocimiento y amor permiten hacer justicia a las personas y a las cosas
Para hacer justicia al hombre y a la realidad se precisan dos actitudes básicas:
conocimiento y amor. No se puede hacer el bien al hombre sin saber quién es, qué es, y qué le
ayuda a mejorar. Un padre puede amar mucho a su hija y comprarle todo: una harley davison, a
los 18 años, la mejor ropa, ponerle un mueble-bar en la habitación con los mejores whiskies y
licores, y puede también no ayudarle a ser responsable y pasarle por alto que no estudie, que sea
antipática con su madre para no contrariarla, para que esté siempre alegre y sea ella misma...
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1 Re, 3, 16-28 (Libro de Los reyes, de la Biblia)