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Jean Paul Sartre



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resto de los enunciados. Pero el ser, tal como lo había encontrado Roquetín, es absolutamente
absurdo.
¿Puede la mente humana acoger la idea de un universo absoluto?
Sartre piensa que la que no puede hacerlo es la mente cobarde, y que esa mente postula a dios
para aliviar la angustia provocada por la idea de un universo sin sentido. Pero esta creencia se
postula ¨ de mala fe  ¨-según dice.
Esto es lo que descubrió Roquetín en el parque. El existencialismo sartriano procura poner de
manifiesto la fuerza y el coraje de la conciencia humana para aceptar el absurdo de la existencia, y
su capacidad de otorgar sentido en un mundo sin sentido. Sartre desarrollo estas ideas en su
voluminosa obra de 1943, EL SER Y LA NADA.   
La nada en el ser.
La fenomenología se formula esta pregunta ¿Como se sitúa el ser humano en relación con el
mundo?
A partir de lo dicho por el filosofo alemán Martín Heidegger, Sartre asegura que esta
pregunta contiene su propia respuesta; o sea, que la relación entre el ser humano y el mundo es una
pregunta.
En todos sus actos, la gente le plantea preguntas a la realidad y recibe como respuesta un “si”
o “no”.
Si me siento en una silla, es como si me preguntara: ¿Me sostendrá? Cuando la realidad
responde “si”, nos revela su ser. Cuando nos responde “no”, nos revela su “no- ser”, “su nada”
(recordemos que el titulo de la obra es el ser y la nada)
Sartre desarrolla esta idea mediante un relato fenomenológico de su tardía llegada a un café
donde había quedado en encontrarse  con su amigo Pierre.
Describe el café, tal como lo ve al entrar: “El café, por si mismo, con sus clientes, sus mesas,
sus rincones, su luz, su atmósfera llena de humo,  y el sonido de las voces, el resonar de los
platillos y las pisadas que lo llenan”  y comenta: “el café es una plenitud de ser... parece como que
hubiéramos encontrado la plenitud en todas partes”.
En la fenomenología, se establece una importante distinción entre la figura y el fondo. La
“figura” es la porción del campo perceptual en la cual enfocamos la atención. El “fondo” es lo que
queda detrás de la figura.
¿Cual es la figura? ¿Cual es el fondo?
Nada es naturalmente figura o fondo. Creamos algo como “figura” por ejemplo un vaso sobre
la mesa, centrando nuestra atención en ella y así también creamos el “fondo” (la mesa). Si luego
llevamos nuestra atención del vaso a una servilleta, esta salta al primer plano como figura y el vaso
se desplaza hacia el fondo. Mientras Sartre recorre el café en busca de Pierre, diversas personas y
objetos se le ofrecen como figura, pero como ninguno de ellos es Pierre, se deslizan hacia el fondo,
cuando el traslada su atención a otro sector del café.
Finalmente sus temores se confirman: “Pierre no esta aquí”. El café entero pasa a ser el fondo
de la ausencia de Pierre, que es la figura. Hay un “agujero” en el ser. Ante la interrogación de Sartre
la realidad ha revelado una ausencia, un “no ser” una “nada”. Esta ausencia no es meramente un
hecho gramatical o subjetivo. Es real. Estas Ausencias son los espacios vacíos donde es posible una
acción libre. (Si el mundo estuviera lleno, colmado   totalmente del ser sin agujeros, si fuésemos
como insectos atrapados en una gota de ámbar, la acción y la libertad seria imposible).
Tanto los seres de la realidad como sus nada  se vuelven motivos de la noción humana. Al
descubrir la ausencia de Pierre, debo actuar de acuerdo con ese descubrimiento y hacer algo, así
como habría tenido que actuar al descubrir su presencia. Pero en ultima instancia es el no ser el que
vuelve posible toda acción, porque revela las interrupciones, solo habría un determinismo universal
(todo suceso seria rígidamente causado por otro anterior, causado a su vez por otro anterior, y así
siguiendo hasta el infinito) y no podría existir ninguna acción autentica sino tan solo reflejos,
efectos.
Tiempo: pasado, presente y futuro.
Como vimos la epoché fenomenológica revela que, en cuanto al “tiempo vivido”, existimos
en un eterno presente. No obstante experimentamos el placer como si fluyera eternamente del
pasado y hacia  el futuro.
¿Cuál es, según Sartre, nuestra relación con estos lugares imposibles (el pasado y el futuro)?
Recordemos que para el determinista hay una continuidad de causalidad estricta entre el
pasado y el presente, y entre este y el futuro. El pasado necesariamente causa el presente, que a su
vez necesariamente causa el futuro. Así pues, para el determinista la libertad es imposible.
Por ejemplo, para Freud, un suceso de mi infancia, cuyo recuerdo esta escondido en mi
inconsciente, puede provocar un comportamiento neurótico. O para Skinner, todos nuestros actos
presentes son los efectos del condicionamiento del pasado.
Sartre niega todo esto. El ser-en-si esta separado del pasado por una nada. Es verdad que el
pasado tiene facticidad. O sea, ciertos hechos del pasado no se pueden modificar, (yo nací en
Argentina, no puedo hacer nada para evitarlo). Pero nada del pasado puede causar lo que yo haga
ahora. Ninguna acción que pueda considerarse humana (por oposición a los reflejos o a las
funciones corporales) derivan necesariamente del pasado.
Para entender que la facticidad no puede ser causa de ninguna acción, Sartre da este ejemplo:
Un grupo de amigos se van de excursión por un día a la montaña de los Alpes. A mitad de camino
hacia la misma, encuentran un gran peñasco que les cierra el paso. No  pueden circundarlo ni
moverlo. Uno de los excursionista exclama decepcionado: ¡Sonamos¡ ¡El paseo termino¡ y se hecha
al suelo a llorar desconsolado. Desde el punto de vista de Sartre, él, ha elegido la facticidad del
peñasco como un obstáculo insuperable; ha elegido su propia derrota. Otra integrante del grupo
empieza a fotografiar la roca, entusiasmada por sus sublimes formas y la belleza del panorama que
lo rodea. Ella ha elegido el peñasco como objeto estético, y así misma como documentadora de esa
belleza o sea, como artista. Un tercer excursionista se pone a analizar a una piedra de manera
científica, reparando en su composición mineral y e el efecto físico de su caída sobre el terreno.
Para este el peñasco es motivo de un estudio científico que decide emprender. El cuarto dice que
tiene que haber una forma de pasar y comienza a experimentar con el fin de superar el escollo. 
El determinista aduce que algo tiene que haber en el pasado de estas personas, que determino
su respuesta. Sartre lo niega y dice que no hay nada en loa facticidad del pasado de los
excursionistas o de la piedra que exige una respuesta forzosa , particular ante su presencia. Para
Sartre, la facticidad, de la roca es innegable, pero cada persona elige para si el sentido que ella
entraña. Dado que en si misma, la facticidad carece de sentido. El origen de este es la decisión
individual. Siempre existen diversas interpretaciones disponibles del sentido: nunca nos
enfrentamos a una sola elección posible. Y esta siempre la eleccion mas radical de todas: la elección
de morir. Tal vez uno de los excursionistas podría pensar que la presencia del peñasco es tan
deprimente, que no quiere seguir viviendo. Por supuesto seria una reacción absurda, pero su mera
posibilidad, le indica a Sartre que todas las demás respuestas fueron elegidas como opción ante  la
muerte. Si tu no te has pegado un tiro esta mañana (y aparentemente no lo has hecho), es porque
elegiste otra alternativa frente a la muerte, y eres responsable de dicha elección y de sus
consecuencias.
Volvamos ahora a la posición humana ante el pasado. Como dijimos, esta la facticidad de
nuestro pasado (como la del peñasco), pero como entre nosotros y el pasado hay una nada, el
pasado no puede causar el presente; tenemos que determinar cual es su sentido actual para nosotros.
Si nací con pie grande, petiso, alto o rengo, seré yo quien decida el sentido que eso ( mi estatura, mi
nariz, o mi discapacidad) tendrá para mi. Los pies grandes pueden impedirme convertirme en un
bailarín, o mi renguera convertirme en modelo, pero el sentido de estos hechos también lo decido yo
solo.
El yo se relaciona con su pasado, mas o menos como se relacionan los países. Ciertos sucesos
(reales o ficticios) se eligen a modo de caracterización de un país y se los llama su historia,
incorporándolos al presente.
¿Por qué la gente actúa en formas tan previsibles? ¿Por qué el excursionista que se sintió
derrotado, tira la toalla antes de tiempo? ¿Por qué su amigo “heroico”  considera todos los
obstáculos como un desafió?. 
Según Sartre la mayoría de las personas eligen un aspecto de su pasado, lo proyectan al
futuro como parte de si y luego sostiene que, dado que es un rasgo de su personalidad, no tiene otra
opción que conducirse como lo ase. Sin embargo, es verdad que de algún modo el pasado nos
compete. Sartre alude al jugador que ha resuelto sincera y libremente no jugar mas, pero cuando se
acerca a la mesa de juego ve como su decisión se diluye. De acuerdo con Sartre, no es que el pasado
lo fuerce a jugar: por el contrario, el jugador enfrenta una ruptura con su pasado (con las decisiones
que tomo en el pasado y con el “yo” que él era cuando las tomo). Entre él y su pasado se ha
interpuesto una “nada”, y la siente como angustia.
La angustia que sentimos con respecto al futuro es mas profunda que la que sentimos con
respecto al pasado, precisamente por que ahí no hay ninguna facticidad. El futuro hay que
construirlo, y soy yo quien debo hacerlo. Parte de la angustia procede de advertir que no soy ahora
el yo que voy a ser. Como dice Sartre; “me espero a mi mismo en el futuro, donde me he citado del
otro lado del lado de esa hora, día o mes. La angustia es el temor de no encontrarme en esa cita, de
no querer ni si quiera estar ahí”. La formula de Sartre para nuestra relación con el futuro es: “Yo
soy el ser que seré, en la modalidad de no serlo”. Esta formula incluye la nada que me separa de mi
yo futuro. Nada de lo que pueda hacer ahora garantiza que mi ser futuro obedecerá las decisiones
que hoy tome acatara los valores que hoy tengo, La “buena fe” (y el coraje existencial) debe
implicar de algún modo el reconocimiento de que todo esto es cierto y la voluntad de abrazar ese
futuro con la angustia que entraña.
Angustia
Sartre definió la libertad como una ''estructura permanente del ser humano'', y sostuvo que la
angustia es lo que pone de manifiesto la libertad.
Si esto es así, ¿porqué no sentimos una angustia permanente?
Sartre admite que la experiencia real de la angustia es poco frecuente, y responde relatando la
actividad típica de un individuo al despertar por la mañana debido a la campanilla de su
despertador. Ese campanilleo es una invitación a iniciar la jornada. Anuncia la posibilidad de que
yo vaya a trabajar; pero no la percibo como posibilidad, sino como una necesidad.  Debo
levantarme, vestirme, desayunar, porque debo ganar dinero para pagar la comida que me permita ir
a trabajar. 
Atrapado en estas ''necesidades'' me distraigo y no veo la verdad: nada de esto es realmente
necesario, salvo en relación con los objetivos que elegí para mí. Eso me permite ignorar la
posibilidad de negarme a trabajar, a actuar, incluso a vivir. ''En suma -dice Sartre- es la medida en
que capto el sentido de la campanilla, soy despertado cuando me convoca; esta percepción me salva
de la angustiada intuición de que soy yo, y sólo yo, el que le confiere al despertador su exigencia''.
Detengámonos para preguntarnos: ¿qué es un despertador?.
Recordemos ese cuento del antropólogo que había arreglado para viajar  con una tribu de
pigmeos por la selva del congo. Debía ir con poca carga, pero le pide permiso al jefe de la tribu para
llevar con él su cámara de fotos. El jefe nunca había visto una cámara, de modo que el antropólogo
debe explicarle en que consiste. Decide mostrarle lo que hace tomándole una foto, y le pide al jefe
que ''se ponga ahí''. Esto fue un error. El pigmeo se ofendió después de todo es el jefe; él puede
decirle a los demás donde se tienen que poner, pero no al jefe. El antropólogo le pide disculpas y
luego comete un segundo error: le pide al jefe que sonría. Los pigmeos sólo sonríen cuando están
felices o cuando pasa algo divertido; no sonríen a pedido. Por cierto el jefe no lo hará.
Por último el antropólogo se las ingenia para sacarle la foto y se la muestra triunfalmente,
pero el pigmeo no queda impresionado. ¿Qué es eso?, le pregunta. ''Ese es usted'', le contesta el
antropólogo. Nuevamente el jefe se ofende. Él no es un ser bidimensional, de cuatro pulgadas, ajeno
a su cuerpo rodeado por un marco blanco, con olor a sustancias químicas. Pero el antropólogo
insiste, '' usted tiene nariz y aquí está... tiene dos ojos, y aquí están. Tiene un mentón, y aquí está''.
Finalmente, el jefe se convence: logra ver la foto como una representación de sí mismo. Entonces sí
sonríe. Luego pregunta: ¿Para qué sirve?. El antropólogo nos cuenta:'' Durante un instante no lo
pude recordar''.
Es verdad; estamos tan habituados al papel que cumplen las fotografías en nuestra cultura que
nunca las cuestionamos. Muchas personas, cuando se les pregunta que tratarían de salvar durante un
incendio, responden que salvarían sus álbunes de fotos. Para explicarle al jefe el valor de una foto,
el antropólogo no puede recurrir a su pasaporte, ni a su registro, ya que esas cosas no existen entre
los pigmeos. Le dice: '' Las fotos lo ayudan a uno a recordar a los seres queridos''. El jefe otra vez se
ofende: ''Yo nunca me olvido de nadie'', le dice. 
La historia termina así: el antropólogo resuelve no llevar la cámara. Escribe: '' No existen las
cámaras fotográficas entre los pigmeos''. Análogamente entre los pigmeos no existen los
despertadores, así que podemos retomar la pregunta: ¿Qué es un despertador?.
Es un aparato para la gente que cree que habitualmente no puede levantarse sola en el
momento que necesite. Pero los pigmeos si pueden levantarse cuando lo necesitan. Sólo la gente de
clase media necesita despertadores. 
Ése es el asunto. Cuando uno prepara el despertador, pone en marcha toda una serie de
valores de la clase media. Un despertador es lo que es en virtud de formar parte de un sistema de
valores que sustenta su ser sólo por nuestra elección de sustentarlo.
La angustia es el reconocimiento de que dicho sistema no es necesario. Sustentamos su ser
por nuestras constantes elecciones. Dice Sartre: '' Existen despertadores, letreros, agentes de
policía... son barandas para aferrarse y no caer en la angustia. Pero tan pronto pongo distancia con
lo que emprendo, tan pronto quedo referido a mí mismo porque debo esperarme en el futuro,
descubro que soy yo quien le da sentido al despertador... quien da existencia a esos valores, que con
sus demandas determinan mi acción''. En este momento ''todas las barandas se derrumban'',
destruidas por la conciencia de mi libertad, y siento la angustia de ser el origen de mis propios
valores.
Valor
¿Qué es el valor?. Tiene valor lo que es deseable, lo que contiene un mérito. Podemos otorgar
valor a objetos, personas, movimientos(políticos o de los instintos), ideas o ideales, los valores son
motivadores. Si valoro la sinceridad, trataré de ser sincero.
Platón sostenía que el ser es valioso en sí mismo. (es lo opuesto de lo que afirma Sartre, para
quienes, como vimos, el ser en si no tiene sentido alguno y por ende no tiene valor). Además decía
que cuanto mas puro es el ser mas valioso es.
Platón creía en una jerarquía del ser, en la que lo mas real ocupaba el puesto mas alto.
También en la tradición Trísta occidental, el ser, que es creación de d10s, tiene el valor
intrínseco(“ y dios vio que era bueno”), aunque dios da cabida en su creación al menos a la
posibilidad de un valor negativo. Según esto, los valores positivos derivan en esencia de dios y los
negativos son el repudio de aquello a lo cual d10s le concedió un valor positivo. Este repudió en si
mismo pecaminoso o maligno, procede de la obra de Satán, obra de la libertad humana o bien de
alguna combinación de ambos.
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