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La Conquista



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Negros: sin derechos políticos, eran el sector más bajo de la sociedad,
víctimas del desprecio de los blancos. Un sector trabajaba como esclavos en
las haciendas de cacao y de caña de azúcar; otro lo constituían los
manumisos. 
Pardos: era el grupo más numeroso; pero sin derechos ni influencia política.
Trabajaban como artesanos, obreros, comerciantes al detal, pulperos,
quincalleros. En su mayoría eran descendientes de los negros.
Personalmente libres, vivían en las ciudades. Aspiraban igualarse con los
criollos en lo social y político; pero éstos los despreciaban por su
ascendencia negra. 
Luchas Sociales en la Colonia
Las luchas sociales de los criollos se orientaban en una doble dirección:
Antagonismo entre criollos y españoles: Los criollos se oponían a los
españoles por ser éstos quienes ejercían los cargos importantes de la
Colonia; y contra el gobierno metropolitano que los relegaba de la
administración y frenaba sus aspiraciones políticas. En este sentido ese
antagonismo tenía un carácter eminentemente político. La más genuina
representanta de esta clase criolla fue Simón Bolívar. 
Antagonismo entre criollos y pardos: En el orden interno, la lucha de los
criollos contra los pardos, tenía un carácter conservador y oligárquico. Los
criollos querían seguir siendo dueños de la riqueza, conservando intactos sus
privilegios sociales. Esto chocaba con las aspiraciones de los pardos y
demás grupos de color, que aspiraban a ascender en el plano de los
derechos sociales y políticos para mejorara sus situación de inferioridad.
Las leyes prohibían a los pardos contraer matrimonio con los blancos. No
podían ejercer cargos públicos, ni ser miembros de los Cabildos ni de los
Tribunales Eclesiásticos; no podían ingresar a ningún centro de enseñanza.
Se le prohibía el uso de pistolas, espadas y paraguas; y a sus mujeres les
estaba vedado el uso de prendas de oro, seda y piedras preciosas. No
podían usar alfombras para arrodillarse o sentarse en las iglesias. No podían
asistir sino a ciertas iglesias y las partidas de bautismo de sus hijos se
registraban en libros aparte.
Tales usos eran el distintivo exterior visible de la superioridad y distancia que
separaba a los criollos de los pardos. Pero éstos a su vez se burlaban de
ellos y ridiculizaban a los criollos, a quienes llamaban "Mantuanos", por el
uso privativo de mantos de seda de las mujeres blancas y "Grandes cacaos",
para indicar como la pretendida nobleza y los títulos de que presumían los
criollos, no era de abolengo, sino el producto de sus haciendas y del trabajo
de esclavos y peones, que les permitía disponer de dinero suficiente para
comprar tales títulos.
A medida que crecía su número e importancia económica, los pardos fueron
alcanzando posiciones dentro del orden social, a despecho de la oposición
de los criollos. En 1795, el rey dispuso, por medio de la Real Cédula de
Gracias Al Sacar, que los pardos podían tener el tratamiento de Don
mediante el pago de mil reales; y asimismo podían ser tenidos como blancos,
aptos para el ejercicio de los cargos municipales mediante el pago de
quinientos reales.
A fines del período colonial, los pardos pidieron y lograron que sus hijos
pudieran asistir a las escuelas, y que los preceptores de dichas escuelas
fueran pardos. Estas conquistas encontraron la firme oposición de los
criollos, quienes por medio del cabildo ofrecieron toda clase de obstáculos,
pues consideraban que los pardos no debían mezclarse ni igualarse con los
blancos y gentes principales, ni mucho menos formar parte del Cabildo sin
que tales cambios causaran conmociones violentas en la sociedad colonial.
La Corona mantuvo y reafirmó la Real Cédula, contribuyendo así a avivar el
antagonismo entre estos dos grupos e imprimiéndole su sello a la Guerra de
Independencia.
La religión en la época colonial.
En la sociedad colonial, la iglesia desempeña una función sobresaliente.
Subordinada al soberano en virtud del derecho de patronato, es la pieza
fundamental del sistema absolutista.
En la primera fase de la colonia (la
conquista), el fracaso de ensayo de evangelización pura no intimida a la
iglesia, la cual estará presente de todos modos en los capellanes de las
expediciones y en los curas de la comunidades establecidas.
En la segunda
fase, sobre la iglesia recae el proseguir la obra de afirmación hispánica
iniciada por el conquistador. 
España no podía permitir que un asunto tan vital importancia, como lo era las
conquista a un nuevo territorio quedara sin expreso cuidado. En función de
ello, se establece un programa de evangelización pura. Una vasta red de
Misiones alcanzará, buena parte del fin perseguido. Actuando dentro de la
efectividad del Real Patronato Eclesiástico, la Iglesia dependerá más del
Soberano que del Papa, y llegará a ser una maquinaria fundamental para los
propósitos Imperiales en el traslado de su cultura al Nuevo Mundo. 
La esclavitud en la época colonial.
Los historiadores afirman que los primeros esclavos llegaron a Venezuela
para trabajar en minas y plantaciones en las cercanías de Coro, alrededor de
l528. En la misma época 400 negros fueron traídos a la Península de Paria y
otro grupo más reducido a la Isla de Margarita, para buscar perlas. Según
Brito Figueroa (196l): “…no más de l0.000 africanos fueron importados en el
siglo XVI. En el siglo XVII, se calcula que 34.000 africanos llegaron a través
de licencias individuales y, más tarde, a través de los "asientos" otorgados
por la corona española a compañías extranjeras.” 
En Venezuela, la mayoría de los esclavos era mano de obra agropecuaria.
Para su sustento obtuvieron de sus amos un conuco para producir productos
para su propia alimentación. Sólo los sirvientes caseros y algunos empleados
diestros obtuvieron la comida y vestuario del propietario. La Iglesia también
poseía esclavos, que a menudo fueron regalados a los presbíteros como
pago de promesas.
La Iglesia fundó cofradías de negros y pardos, en las cuales las personas
libres tenían cargos importantes, mientras que los esclavos apenas podían
participar en las actividades.
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