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Ingeniería Concurrente



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La ingeniería concurrente, una filosofía actual con
plenas perspectivas de futuro
Este artículo analiza en detalle la aplicabilidad real en la industria de la ingeniería
concurrente, sus costes y aplicaciones. Para los autores, esta forma de trabajar empieza
a ser imprescindible cuando se trabaja de forma simultánea con grandes cantidades de
información y acaba añadiendo que la mejor forma de sacar partido a estos sistemas es
utilizarlos en toda su potencialidad.
Investigación desarrollada y enviada por:
María del Mar Espinosa 
mespinosa@ind.uned.es
Domínguez, M. 
Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales – UNED - Madrid
Es interesante observar cómo una filosofía de trabajo que lleva ya varios años en entornos productivos no
sólo no se ha pasado de moda sino que, gracias a la evolución observada en los sistemas informáticos, sigue
siendo actual y se centra como idónea en los planes estructurales de la empresa de vanguardia. Es habitual
oír conceptos como ingeniería simultánea, diseño concurrente, ingeniería corporativa..., en este artículo se
entra de lleno en estos conceptos y se analiza su verdadero campo de aplicabilidad.
Figura 1. Concepto de ingeniería concurrente 
Figura 1. Concepto de ingeniería concurrente 
Figura 2. Concepto de ingeniería simultánea
Concepto de Ingeniería Concurrente
La ingeniería concurrente, también llamada por muchos autores ingeniería simultánea, es un fenómeno que
aparece a principios de la década de los ochenta en el Japón y que llega a Europa a través de América,
fundamentalmente Estados Unidos, a finales de esa misma década. 
El objetivo de una empresa industrial es, en pocas palabras: 
"Diseñar productos funcionales y estéticamente agradables en un plazo de lanzamiento lo más corto posible,
con el mínimo coste, con el objetivo de mejorar la calidad de vida del usuario final". 
Evidentemente, este objetivo se debe alcanzar dentro de la filosofía del libre mercado, donde la industria
debe vivir de sus propios recursos. 
La ingeniería concurrente que ahora se aborda es una filosofía basada en sistemas informáticos y, como la
gran mayoría de estos sistemas, su aportación fundamental consiste en una muy evolucionada forma de
tratar la información disponible. 
Bajo esta idea se han planteado diversas posibles definiciones pero quizá la que mejor responde a esta idea
es: 
"Filosofía de trabajo basada en sistemas de información y fundamentada en la idea de convergencia,
simultaneidad o concurrencia de la información contenida en todo el ciclo de vida de un producto sobre el
diseño del mismo". 
Englobando en el diseño del producto tanto el propio producto como el sistema productivo que lo hace
posible. 
Esta filosofía de trabajo involucra, dentro de una compañía, a todas las personas y entes que participan de
cualquier manera en el ciclo de vida de un producto en la responsabilidad del diseño del mismo. 
Evidentemente, el diseño ya no es una tarea unipersonal, es una tarea de equipo. Es responsabilidad del
equipo y, por tanto, las decisiones importantes deben ser tomadas en función de la información aportada por
cada una de las personas afectadas, haciendo referencia directa a proveedores y subcontratistas.
Diseño tradicional frente a diseño concurrente
Con objeto de aclarar algunas ideas relativas a la concurrencia, convergencia o simultaneidad de la
información necesaria para la elaboración de un proyecto de diseño, se puede analizar, aunque sea
superficialmente, el diseño de algún producto de los que se encuentran en el mercado. 
Analicemos el caso concreto del diseño, por ejemplo, del sistema de aire acondicionado que va a llevar un
edificio: 
"Un arquitecto proyecta un edificio, nave, vivienda u oficina y, normalmente, debe prever la instalación de
algún tipo de acondicionamiento de aire. Para dimensionar su edificio, necesita datos de volumen relativos al
sistema de aire acondicionado, volúmenes que ha de prever en sus planos. Pero el instalador del sistema no
le dará las dimensiones de los equipos que necesita si no ve previamente los planos del edificio a
acondicionar. No se puede definir el sistema de aire acondicionado si no se ha dimensionado previamente el
edificio. No se puede dimensionar el edificio si no se hacen las previsiones oportunas para habilitar los
espacios necesarios que habrá de ocupar el sistema de aire acondicionado que todavía no se ha definido.
Hace falta una concurrencia en el diseño. 
No hace falta entrar en la complejidad de los elementos que se han de tener en cuenta para poder levantar
cualquier construcción. Se da por supuesto que, tras no pocas idas y venidas, el edificio se construye. 
El edificio es ocupado por una empresa que desea ubicar sus oficinas. La distribución es aparentemente
válida, pero no ha pasado un mes y ya se han levantado cuatro mamparas, se ha tirado un tabique y se ha
ampliado el despacho del director general, que no era suficientemente grande. Como consecuencia de ello,
aquella persona que debería tener una ventana a la izquierda para recibir luz indirecta, tiene que situar su
mesa de espaldas a la misma con lo que la luz del día se refleja permanentemente en su pantalla y le obliga
a cerrar las persianas para poder trabajar. Además, no se sabe por qué extraña razón, se le ha colocado su
mesa debajo de la salida de un chorro de aire frío que le provoca un resfriado permanente." 
Evidentemente, en este esquema hay algo que falla. Y lo que falla no es nada especialmente complejo, es
falta de información. La solución a éste y cualquier problema de diseño pasa por que se coordinen las
herramientas necesarias para hacer que la información relativa al producto, teniendo en cuenta todo su ciclo
de vida, esté a disposición del equipo de diseño. 
Ante un proyecto de diseño, por sencillo que parezca, el volumen de información que se maneja y se hace
necesario es tal que obliga a la concurrencia de varias personas, cada una de ellas aportando su "algo" al
diseño. Y la mejor forma de coordinar este flujo de información es mediante herramientas informáticas. Se
está entrando ya en el diseño concurrente. 
La aplicación de las nuevas tecnologías a cualquier fase del desarrollo de nuevos productos tiene que
perseguir como objetivos fundamentales la innovación en los productos y la reducción del tiempo de
desarrollo y por ende el tiempo de ‘puesta en el mercado’.
Diseño concurrente e ingeniería simultánea
Como se ha indicado al principio, la ingeniería concurrente es también denominada, quizá no muy
correctamente, ingeniería simultánea y, hoy en día, también ingeniería corporativa. Aun cuando los
conceptos se aplican indistintamente, existe una pequeña diferencia de matiz que es necesario apuntar. La
ingeniería concurrente propiamente dicha nace de la concurrencia o retroalimentación de información desde
áreas de fabricación hacia diseño al objeto de diseñar al mismo tiempo el producto y el sistema de
fabricación del producto. Esta idea evoluciona rápidamente y obtiene una concurrencia de información no
sólo de fabricación hacia diseño, sino de todos los demás elementos implicados (figura 1). 
Desde el punto de vista de planificación, la filosofía de concurrencia implica una idea de simultaneidad de
tareas al abordarse en paralelo tanto el diseño del producto como el diseño del sistema de fabricación, los
esquemas de montaje y embalaje, el plan de lanzamiento e incluso la obsolescencia. Este hecho hace que en
sectores de planificación y organización no se hable de ingeniería concurrente sino de ingeniería simultanea
(figura 2). 
Figura 3. Coste comprometido frente a coste incurrido 
Figura 4. Coste de la modificación
Ingeniería corporativa
La evolución de los sistemas de diseño asistido es ciertamente muy rápida. Una compañía puede tener hoy
día dos profesionales trabajando en paralelo uno en las oficinas centrales en España y otro en fábrica en el
sudeste asiático. Estas dos personas pueden estar comunicadas trabajando en el mismo proyecto,
manejando los mismos planos y las mismas aplicaciones informáticas de cálculo y además hablando y
"viéndose la cara" a través de la pantalla del ordenador. 
Esta tecnología es la misma que la que se ha utilizado siempre cuando dos técnicos hablan a través del
teléfono mientras analizan unos planos que previamente se han enviado por un sistema tradicional como el
correo postal o el fax. Gracias al correo electrónico el envío de información y la comunicación se hizo en su
momento mucho más ágil, pero esta situación ha llegado a su punto de máxima utilidad con la incorporación
de sistemas basados en Internet. 
La aparición de Internet ha marcado un hito en las comunicaciones en general, pero también ha entrado de
lleno en las utilidades de los sistemas de diseño asistido. Bajo este planteamiento, cuando son varias las
personas de una misma compañía las que trabajan bajo esta filosofía, ya no se habla sólo de ingeniería
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