1. Introducción
Frente al implacable ataque de la competencia mundial, la industria no debe decidir si
debe cambiar, sino cómo debe ser ese cambio. Dejar las cosas como están es una
opción fatal, pudiendo sólo elegir entre controlar el propio cambio o permitir que lo
controle la competencia. Naturalmente que el sistema Just-in-Time no es lo único que
necesita una empresa para competir, pero es ya evidente que nadie seguirá siendo
competitivo por mucho tiempo sin las posibilidades de avance que dicho sistema
ofrece. No importa cuán elevado sea el desempeño actual, cualquier disminución en el
esfuerzo dará como resultado pérdida en la posición, por tal motivo la mejora continua
es un imperativo presente en los negocios, y debe ser buscado con vigor.
Empresas líderes de todo el mundo han adoptado ésta nueva filosofía de gestión,
dando lugar a unos avances extraordinarios en materia de calidad, agilidad en las
entregas y costes.
Una excelente forma de comprender las posibilidades del sistema Just-in-Time es
imaginar un oleoducto que recorra toda la fábrica. En un de los extremos pagamos a
nuestros proveedores el material que entra en el oleoducto. En el otro extremo,
nuestros clientes nos pagan los productos que les enviamos. Nuestro objetivo es
reducir el plazo entre el pago, en un extremo, y el cobro, en el otro. Por tanto,
necesitamos mover el material a lo largo del oleoducto con mayor rapidez. Un
oleoducto grueso nos permitirá hacer envíos, pero lentamente. Con un oleoducto más
delgado podemos conseguir la misma tasa de envíos si aceleramos la velocidad de
flujo en su interior. Si nuestro plazo de producción es menor, podremos además
responder mejor a los cambios que se originen en el mercado.
La manufactura Just-in-Time es una extensión del concepto original de la
administración del flujo de materiales para reducir los niveles de inventario. Sin
embargo, existen muchas más cosas involucradas en una empresa de manufactura,
además de reducir los inventarios para obtener el control de los costos. La
manufactura tiene que ver con otros asuntos, como la regulación del proceso, el nivel
de automatización, la manufactura flexible, el establecimiento de tiempos de arranque
para maquinaria, la productividad de la mano de obra directa, los gastos de
administración, la administración de los proveedores, el soporte de ingeniería y la
calidad del producto que debe ser entregado a los clientes.
La empresa moderna de manufactura debe manejar eficientemente estas cuestiones
con el objeto de operar los departamentos de una manera ligera, productiva y con
orientación hacia la calidad.
La manufactura ya no es una cuestión de carácter local. Los adelantos en la
comunicación y el transporte han disminuido enormemente las distancias de nuestro
mundo, y la manufactura debe considerarse ahora como un asunto de índole mundial.
Así pues, para mantener su ventaja competitiva, las empresas comprometidas deben
hacer frente a la dificultad de abatir los costos y mejorar sus niveles de calidad. Una
manera de hacer ello factible es reduciendo los desembolsos en cuanto a los
materiales y la mano de obra requeridos para generar el producto. Éstos son los
factores evidentes que , en general, se consideran, pero no reflejan la totalidad de la
situación. Incluidos en la ecuación de los costos deberían estar los de administración
asociados con el proceso de integración de un producto, ya que inclinan la balanza
hacia un lado particular de la implantación.
Es sumamente importante utilizar en la manufactura la estrategia adecuada. La
mayoría de las empresas cuentan con una estrategia de producto y con varias
estrategias de ventas y mercadotecnia, pero son demasiado pobres en lo que
respecta a la estrategia de manufactura. Fracasan cuando desarrollan un producto, lo
introducen al mercado y enfrentan a la competencia, porque su costo es muy elevado,
porque no pueden producir el volumen requerido o porque sus niveles de calidad no
son aceptables.
Los productos elaborados en una empresa de manufactura llevan implícitas tres
variables de costos: materiales, mano de obra y costos administrativos. La de
materiales está integrada por los costos de la materiales utilizados en la elaboración
del producto. La mano de obra son las horas invertidas en el ensamble y prueba del
producto. La de administración incluye el costo de la elaboración, los pagos a los
bancos por concepto de intereses por los equipos adquiridos para elaborar el
producto, y los costos del dinero invertido en el inventario. Con unas cuantas
excepciones, el contenido de materiales en el producto es la parte más importante del
costo del mismo. El siguiente es el administrativo, y el menor de los tres, el de la mano
de obra. En la manufactura, las tres variables deben ser administradas con objeto de
obtener el costo más bajo sin comprometer la calidad de los productos entregados a
los consumidores. El Just-in-Time da un enfoque semejante a las tres variables: las
entiende y disminuye los costos al utilizar el sentido común, y procedimientos
sencillos; de esta suerte, corta de tajo todo aquello que no es necesario.
2. Ventaja competitiva
La elaboración de una estrategia competitiva a nivel de negocio supone definir aquella
o aquellas variables en que se quiere ser superior a la competencia y que hacen que
los clientes compren nuestros productos y no los de aquélla. Podemos enumerar cinco
variables que servirán de base para conseguir esa ventaja competitiva: coste, calidad,
servicio, flexibilidad e innovación.
·
Coste: consiguiendo colocar en el mercado productos de bajo
coste unitario fabricándolos, por ejemplo, con sistemas de
producción y distribución altamente productivos, invirtiendo en
equipos especializados que permitan la producción en masa.
·
Calidad: mediante el diseño de productos fiables y fabricando
artículos sin defectos. Llegando a conseguir el binomio marca-
calidad. (Toyota en automóviles, Minolta en máquinas
fotográficas, Seiko en relojes).
·
Servicio: asegurando los compromisos de entrega de los
productos tanto en cantidad como en fecha y precio. Dando
unos niveles de asistencia post-venta adecuados.
·
Flexibilidad: siendo capaces de adaptarse a las variaciones de
la demanda, a los cambios en el mercado, en la tecnología,
modificando los productos o los volúmenes de producción.
·
Innovación: desarrollando nuevos productos, nuevas
tecnologías de producción, nuevos sistemas de gestión.