Cada empresa debe decidir con que variable quiere competir en el mercado, en que
quiere ser superior a la competencia. En base a esta decisión se deberán articular las
demás decisiones que se tomen en el área de producción, y que constituirán la
estrategia de producción de la empresa.
Se debe tener en cuenta además, que las variables elegidas para conseguir la ventaja
competitiva van ligadas al ciclo de vida del producto, es decir, la forma de competir
dependerá de cual sea la fase en que se encuentre el producto en su evolución. Así,
mientras que en la fase de crecimiento son claves para adquirir ventaja competitiva la
calidad y el servicio, en la fase de declive es clave el precio del producto.
Una vez establecidas las variables con las que una empresa puede competir en el
mercado para conseguir que sus productos sean los preferidos por los consumidores,
todas las decisiones que se tomen en producción tal como ya hemos dicho, deberán
estar de acuerdo con ellas. Este conjunto de decisiones constituye lo que se
denomina estrategia de producción.
3. La filosofía Just-in-Time (JIT)
En un sistema Just-in-Time, el despilfarro se define como cualquier actividad que no
aporta valor añadido para el cliente. Es el uso de recursos por encima del mínimo
teórico necesario (mano de obra, equipos, tiempo, espacio, energía). Pueden ser
despilfarros el exceso de existencias, los plazos de preparación, la inspección, el
movimiento de materiales, las transacciones o los rechazos. En esencia, cualquier
recurso que no intervenga activamente en un proceso que añada valor se encuentra
en estado de despilfarros (muda en japonés).
El método JIT no es simplemente otro proyecto más para eliminar despilfarros o
desperdicios. No es simplemente otro programa más para motivar al personal o para
reducir defectos. No es simplemente otro proyecto más de reducción de existencias.
No es simplemente otro método más para reducir los plazos de producción, el espacio
o los plazos de preparación. No es simplemente un proyecto de producción o de
compras. No es en absoluto un proyecto, sino un proceso. No es una lista de cosas
que hacer, sino un proceso que ayuda a establecer un orden de prioridades en lo que
se hace. La finalidad del método JIT es mejorar la capacidad de una empresa para
responder económicamente al cambio. Así, a medida que se reduzca el grosos del
oleoducto, el método JIT señalará y dará prioridad a los estrechamientos que impidan
el flujo y bloqueen la capacidad de la compañía para responder al cambio rápida y
económicamente. Además, una vez que se hacen visibles todos y cada uno de los
estrechamientos, el método JIT fuerza a emprender acciones para eliminarlos,
estimulando con ello el uso del control de calidad total.
La descripción convencional del JIT como un sistema para fabricar y suministrar
mercancías que se necesiten, cuando se necesiten y en las cantidades exactamente
necesitadas, solamente define el JIT intelectualmente. La gente que en las áreas de
trabajo, utilizando sus mentes y ganando experiencia, se esfuerza en las mejoras, no
define el JIT de ese modo. Para ellos el JIT significa podar implacablemente las
pérdidas. Cuando el JIT se interna en las empresas, el despilfarro de las fábricas se
elimina sistemáticamente. Para hacer esto, las ideas tradicionales y fijas ya no son
útiles.
El sistema Just-in-Time tiene cuatro objetivos esenciales que son:
·
Atacar los problemas fundamentales.
·
Eliminar despilfarros.
·
Buscar la simplicidad.
·
Diseñar sistemas para identificar problemas.
Atacar los problemas fundamentales. Una manera de ver ello es a través de la
analogía del río de las existencias. El nivel del río representa las existencias y las
operaciones de la empresa se visualizan como un barco que navega por el mismo.
Cuando una empresa intenta bajar el nivel del río (o sea reducir el nivel de sus
existencias) descubre rocas, es decir, problemas. Hasta hace poco, cuando estos
problemas surgían en las empresas tradicionales, la respuesta era aumentar las
existencias para tapar el problema. Un ejemplo típico de problemas sería el de una
planta que tuviera una máquina poco fiable que suministrara piezas a otra, más fiable,
y la respuesta típica de la dirección tradicional sería mantener un stock de seguridad
grande entre las dos máquinas para asegurar que a la segunda máquina no le faltara
trabajo. En cambio, la filosofía del JIT indica que cuando aparecen problemas
debemos enfrentarnos a ellos y resolverlos (las rocas deben eliminarse del lecho del
río). El nivel de las existencias puede reducirse entonces gradualmente hasta
descubrir otro problema; este problema también se resolvería, y así sucesivamente.
En el caso de la máquina poco fiable, la filosofía del JIT nos indicaría que había que
resolver el problema, y a fuera con un programa de mantenimiento preventivo que
mejorara la fiabilidad de la máquina o, si éste fallara, comprando una máquina más
fiable.
PROBLEMAS (ROCAS)
SOLUCION JIT
Máquina poco fiable
Mejorar la fiabilidad
Zonas con cuellos de botella
Aumentar la capacidad
Tamaños de lote grandes
Reducir el tiempo de preparación
Plazos de fabricación largos
Reducir colas, etc., mediante un
sistema de arrastre
Calidad deficiente
Mejorar los procesos y/o proveedores
En la anterior tabla se muestran algunos de los problemas (escollos) y las respectivas
soluciones Just-in-Time. Así el enfoque JIT ante una máquina o un proceso que
constituye un cuello de botella consiste en reducir el tiempo de preparación para
conseguir una mayor capacidad, buscar máquinas o procesos alternativos, comprar
capacidad adicional o incluso subcontratar el trabajo en exceso. Un directivo JIT
reconoce que ni un aumento del stock de seguridad ni una programación más
compleja logrará resolver el problema fundamental; lo único que hace es tapar
temporalmente las rocas.
Eliminar despilfarros. En este contexto significa eliminar todo aquello que no añada
valor al producto. Ejemplos de operaciones que añaden valor son los procesos como
cortar metal, soldar, insertar componentes electrónicos, etc. Ejemplos de operaciones
que no añaden valor son la inspección, el transporte, el almacenaje, la preparación,
entre otros.