El sujeto (el que realiza la acción).
El objeto (el que recibe la acción del sujeto).
Un sistema de operaciones (estructura técnica de la habilidad)
El objetivo (aspiración consciente del sujeto).
Las habilidades, formando parte del contenido de una disciplina, caracterizan en el plano
didáctico a las acciones que el estudiante realiza al interactuar con el objeto de estudio o de
trabajo. Partiendo de estas consideraciones se clasifican en [Fuentes, H. y Álvarez, I., 1998,
p. 15]:
1.
Habilidades Específicas (vinculadas a una rama de la cultura o profesión): son el tipo de
habilidad que el sujeto desarrolla en su interacción con el objeto de estudio o trabajo
concreto y que en el proceso de Enseñanza - Aprendizaje, una vez que son
suficientemente sistematizadas y generalizadas, se concretan en métodos propios de los
diferentes objetos de la cultura que se configuran como contenido.
2.
Habilidades Lógicas: son las que permiten asimilar, comprender y construir el
conocimiento, guardan una estrecha relación con los procesos fundamentales del
pensamiento como son análisis, síntesis, abstracción, concreción y generalización. Se
desarrollan a través de habilidades específicas. Están en la base del desarrollo del resto
de las habilidades y en general de toda actividad cognoscitiva del hombre.
3.
Habilidades del procesamiento de la información y comunicación: son las que le
permiten procesar la información, donde se incluyen aquellas que permiten obtener la
información y reelaborar la información. Aquí se incluyen aquellas habilidades del proceso
docente como: tomar notas, hacer resúmenes, así como exponer los conocimientos tanto
de forma escrita como oral.
En el contexto de la Didáctica de la Educación Superior, se precisa de un tipo específico de
habilidad que se forma en dicho contexto y que forman la base de la actuación profesional,
en este caso se trata de las habilidades profesionales que constituyen el contenido de
aquellas acciones del sujeto orientadas a las transformaciones del objeto de la profesión.
Este el tipo de habilidad que deberá sistematizarse hasta generalizarse con un grado tal que
le permita aplicar los conocimientos, actuar y transformar su objeto de trabajo y resolver los
problemas más generales y frecuentes que se presenten en las diferentes esferas de
actuación. Constituyen por consiguiente la esencia de la actuación del profesional y punto de
partida del modelo del profesional.
De tal forma, y toda vez que las habilidades profesionales son el campo de estas líneas, la
Dr. Rita Marina define las que, a su entender son habilidades profesionales comunes de
obligada formación, a saber:
integrar los conocimientos y elevarlos al nivel de aplicación profesional.
dominar las técnicas para mantener información actualizada.
investigar
saber establecer los vínculos con el contexto social
gerenciar - administrar los recursos humanos y materiales.
Quedarían por definir las habilidades profesionales propias de la carrera de Derecho. Queda
claro que el análisis debe hacerse sin obviar que no en todos los países el profesional del
derecho cumple las mismas funciones sociales. Por ejemplo si comparamos las habilidades
profesionales que la Universidad de Columbia y las que se declaran en el modelo del
profesional de nuestras universidades, notaremos semejanzas y diferencias.
Las habilidades susceptibles de ser adquiridas por los egresados de la licenciatura en
Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia son las siguientes:
Diseñar y dirigir estrategias legales corporativas para una mejor y más eficaz actividad
empresarial, tanto en el ámbito mercantil como administrativo, fiscal o laboral.
Representar en juicio a las dependencias y entidades del sector público, a las empresas
privadas o a los particulares, diseñando, dirigiendo, asesorando y participando directamente
en todas las fases de litigio. Lo anterior significa, formular demandas, contestaciones,
preparar y ofrecer todo tipo de pruebas, formular excepciones y alegatos, así como
interponer recursos, juicios de amparo y otros medios de defensa legal de sus clientes.
Sugerir la celebración de transacciones que pongan fin a un conflicto y en su caso, intervenir
directamente en las negociaciones que al efecto se lleven a cabo.
Atender y encargarse directamente de los negocios y contratos internacionales en los que
sean parte dependencias y entidades públicas, empresas privadas y particulares.
Realizar tareas de consultor y asesor en negocios y contratos internacionales.
Diseñar y, en su caso asesorar como consultor, la expedición de normas jurídicas que en un
momento determinado y previos los requisitos formales que al efecto se necesiten, sirvan
para normar la vida institucional de la nación, de las dependencias y entidades del sector
público, de la empresa privada o de los particulares.
Por otra parte nuestros planes de estudio declaran lo siguiente:
Desempeñarse exitosamente en el campo del ejercicio jurisdiccional de la profesión
(abogado, juez, fiscal, asesor jurídico y notario) dominando adecuadamente el sistema
jurídico y su aplicación en cada caso; al hacerlo ser capaz de elaborar y tramitar los
documentos que correspondan a la substanciación procesal.
Ser capaz de no solo aplicar normatológicamente el derecho positivo, sino mejorarlo y
adecuarlo a las nuevas situaciones, con absoluto dominio de los métodos esenciales de
investigación social, el dominio de una lengua extranjera, la aplicación de las TIC y sólida
formación político ideológica.
¿Qué sería entonces formación de habilidades?, los doctores Rita Marina y Carlos Córdoba
nos dan sus versiones:
El proceso de formación de las habilidades consiste en apropiarse de la estructura del objeto
y convertirlo en un modo de actuar, en un método para el estudio del objeto.
La formación de habilidades comprende la etapa de adquisición consciente de los modos de
actuar. Bajo la dirección del docente los alumnos reciben las orientaciones adecuadas sobre
las formas de proceder. Una vez adquiridos los modos de actuación, se inicia el desarrollo
de la habilidad, a través del proceso de ejercitación, es decir el uso de la habilidad recién
formada, de modo que vayan siendo cada vez más fáciles de reproducir los modos de
actuación, eliminándose los posibles errores. Son indicadores de desarrollo la rapidez y la
corrección con que la acción se ejecuta.
En esencia, el docente no se debe contentar con declarar en un diseño curricular las
habilidades que creará su asignatura, sino que debe emprender acciones conscientes para
su formación. En todos los diseños de las carreras universitarias está declarado el modo de
actuación del profesional, que coincide, en gran parte, con las habilidades que se deben
crear en el alumno, pero ese proceso formativo debe tener una planificación y concreción
que instrumente el uso de la habilidad recién formada.