Enfoque didáctico.
La Didáctica es una ciencia en desarrollo constante, de ahí que los autores más reconocidos
en el campo de la Pedagogía no hayan podido aunar sus criterios, incluso sobre si es una
ciencia o no. Lo cierto es que existe, con objeto de estudio, leyes, principios y categorías
propias; lo que desde ya deja entrever la opinión del autor de este trabajo.
La formación de habilidades en el campo de nuestra ciencia se desarrolla fundamentalmente
en los componentes académico y laboral, es decir en el aula y en la llamada práctica
preprofesional, práctica laboral o disciplina principal integradora.
De esta forma, y haciendo un análisis de los componentes del proceso de enseñanza
aprendizaje, como los rasgos y expresiones dinámicas del proceso, que al relacionarse e
interactuar dialécticamente con otras de la misma naturaleza se integran formando un todo,
tenemos que toda investigación o aporte en este campo, tributará a todas las formas posibles
de relación alumno - alumno, profesor - alumno, grupo - profesor, profesor - profesor y grupo
alumno. Valga la aclaración que cuando se habla en este caso de profesor nos referimos
también a los profesionales que atienden a nuestros educandos en las unidades docentes,
cuestión que será ampliada más adelante.
Analicemos entonces los componentes no personales del proceso: problema, objeto,
objetivo, contenido, método, forma, medios y evaluación.
Problema: es la necesidad social y punto de partida del proceso didáctico. Por supuesto, en
el caso se parte de problemas profesionales, que llevados a términos didácticos se precisan
entonces: el problema de la carrera, el problema de la disciplina y en el ámbito de
asignaturas los problemas docentes, mas los problemas propios que se precisan al nivel de
temas.
Objeto: es allí en donde se halla el problema en cuestión, en este caso el desarrollo de
habilidades profesionales y su búsqueda a través del componente laboral en una disciplina
específica. Este objeto necesita ser transformado. Como bien es sabido, los ámbitos de
acción del futuro jurista, lo son los órganos de justicia. A los mismos llegan egresados sin el
apropiado desarrollo de habilidades profesionales, cuestión esta que dificulta su efectiva y
rápida incorporación al sector.
Objetivo: expresa el resultado final que se aspira alcanzar y que de lograrse satisface la
necesidad social. Es el propósito. Además este componente es la categoría rectora pues
delimita el nivel de profundidad del estudio a realizar. Contenido: Es el componente mediante
el cual se expresa el objeto transformado en el propio proceso. En él se sintetizan de forma
dinámica los conocimientos sobre los objetos y sujetos de estudio, sobre los métodos para
actuar sobre el objeto, su lógica, las habilidades y los valores. Hablamos entonces del
contenido específico de las disciplinas de la carrera y de las habilidades a formar en el futuro
jurista.
Método: es la estructura, el orden de pasos que desarrolla el sujeto activo y transformador de
la realidad que necesita ser transformada. Es la vía o camino que se adopta para alcanzar
el objetivo.
El método es el elemento más dinámico del proceso. Imprime a la enseñanza y al
aprendizaje su naturaleza cambiante, activa y contradictoria. Según I. Álvarez V. todo
empeño por perfeccionar la dinámica del proceso debe partir por perfeccionar los métodos y
estrategias con que éste se desarrolla.
Forma: orden desde el punto de vista temporal y organizacional, es en el modesto modo de
ver del autor, un componente más, en este tipo de investigación adquiere aún más relevancia
pues define y caracteriza la organización práctica de todo el proceso.
Medios: el proceso de enseñanza - aprendizaje se desarrolla con ayuda de algunos objetos,
como son, de manera general pizarra, tiza, retroproyector, computadoras, etc., y más
específicamente expedientes de casos archivados, documentos oficiales de orientación, etc.
La evaluación: es el componente regulador. Su aplicación ofrece información sobre la
calidad y efectividad del resto de los componentes. También se le suele llamar resultado, lo
que pudiera traer alguna disquisición conceptual, por lo que le llamaremos en todo momento
evaluación. En el caso concreto que nos ocupa, la evaluación juega un rol determinante pues
es una de las cuestiones a modificar: la forma en que desarrolla este componente en la
actualidad en la mayoría de las prácticas preprofesionales de la Educación Superior.
Además de todo lo anteriormente dicho cabe destacar que el conjunto de habilidades no
tienen una fuente única, es decir, no se pueden crear solo desde el aula o solo desde la
práctica. Existen habilidades que solo se forman en la práctica (La clasificación de
expedientes en los tribunales por ejemplo) pero a la que le precede un conocimiento previo, a
adquirir como parte del componente académico.
En el libro, Hacia un curriculum integral y contextualizado, la Dr. Rita Álvarez de Zayas, al
hablar de la naturaleza y clasificación de los contenidos del proceso de enseñanza
aprendizaje, define a las habilidades como uno de los tipos de contenido, junto con los
conocimientos y las actitudes.
Por tanto podemos catalogar entonces a las habilidades profesionales como aquellas
habilidades propias del ejercicio de la profesión.
Análisis psicopedagógico de las habilidades.
Antes de entrar en que se entiende, desde el punto de vista psicológico, como habilidades y
formación de las mismas, se analizará uno de los problemas que pudieran dar pie a una
investigación en el campo de la pedagogía.
El problema está ubicado en el insuficiente desarrollo de las habilidades profesionales que
presentan los estudiantes de la carrera de Derecho; y es quizás ahí donde radica su
principal deficiencia, generalmente cuando se quiere que los educandos posean habilidades
profesionales para una disciplina en particular, se realiza un estudio para determinar qué
necesitan ellos para su futuro desempeño laboral, qué habilidades deben tener, pero no se
piensa en cuáles son sus intereses profesionales. Aquí se encuentra una de las causas que
contribuye a la existencia del problema en cuestión. No existe, para la elaboración de las
guías para la práctica laboral o disciplina principal integradora, un enfoque personológico, tan
necesario a la hora de crear motivaciones, interés en la labor que se desempeñará en el
futuro.
Al analizar los principios de la Psicopedagogía en el problema planteado se pueden derivar
algunas conclusiones, que en ningún momento tienen visos de definitivas. Del estudio del
principio de la Personalidad se infiere que en este proceso no se debe obviar la personalidad
de los educandos y de los educadores, más cuando, en el caso que nos ocupa, los
educadores no son los propios profesores universitarios con un nivel de preparación
pedagógica imprescindible para cumplir con esta tarea. En la ejecución de la disciplina
principal integradora, si bien es la Universidad la máxima responsable y específicamente, los
profesores de las disciplinas, son los distintos profesionales de los respectivos municipios y
órganos de justicia los encargados de hacer llegar el conocimiento y el desarrollo de
habilidades al alumno, cuestión para la que no están 100 % capacitados. Sería necesario
entonces proponer en un posible modelo pedagógico, además del diseño para la disciplina