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Adicciones



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LSD – 25 (ácido lisérgico)
El LSD es una sustancia semisintética, derivado del ergot, extracto éste del
cornezuelo del centeno, usado en medicina al final de la Edad Media. También fue
muy utilizado en obstetricia para evitar hemorragias puerperales y promover la
contracción del útero. En un principio fue utilizado con fines terapéuticos en
alcohólicos, cancerosos y otros enfermos terminales para ayudarles a superar el
trance. Posteriormente fue abandonada la práctica al comprobarse los resultados
adversos, tales como suicidios a causa de las engañosas imágenes y terroríficas
visualizaciones. También se comprobó que podía desencadenar esquizofrenia y
deterioros mentales variados.
La relación entre drogas alucinógenas y movimientos místico-religiosos, es un hecho
comprobable históricamente, como podrá verse al estudiar otras drogas de este tipo
en muchas culturas indígenas del Centro y Sur de América, donde el consumo de
drogas y las prácticas religiosas siguen siendo algo inseparable.
Descubierto en 1938, se considera al ácido lisérgico como el alucinógeno más
poderoso, aunque no el más nocivo. Como fenómenos físicos hay que citar la
midriasis, temblores, e hiperreflexia, también pueden aparecer náuseas, palidez,
sudoración, taquicardia y lipotimia. Los fenómenos psíquicos se caracterizan en lo
referente al estado de ánimo por fluctuaciones del humor, variando entre distimias
displacenteras, euforias expansivas tales como verborrea y risa irrefrenable. La
exaltación mística es tal que algunos autores denominan estas drogas como
místicomiméticos. Se consideran productos psicodélicos que inhiben los mecanismos
de defensa del yo, y facilitan la distribución de la sensibilidad así como la aparición de
imágenes desconcertantes.
Cannabis Sativa – Hachis – Marihuana
El cannabis sativa es un arbusto silvestre que crece en zonas templadas y tropicales,
pudiendo llegar una altura de seis metros, extrayéndose de su resina el hachís. Su
componente psicoactivo más relevante es el delta–9-tetrahidrocannabinol (delta-9-
THC), conteniendo la planta más de sesenta componentes relacionados. Se consume
preferentemente fumada, aunque pueden realizarse infusiones, con efectos distintos.
Un cigarrillo de marihuana puede contener 150 mg. de THC, y llegar hasta el doble si
contiene aceite de hachís, lo cual según algunos autores puede llevar al síndrome de
abstinencia si se consume entre 10 y 20 días. La tolerancia está acreditada, siendo
cruzada cuando se consume conjuntamente con opiáceos y alcohol. Respecto a la
dependencia, se considera primordialmente psíquica. Los síntomas característicos de
la intoxicación son: ansiedad, irritabilidad, temblores, insomnios, muy similares a los
de las benzodiacepinas.
Puede presentarse en distintas modalidades de consumo, sea en hojas que se fuman
directamente, en resina del arbusto o en aceite desprendido de éste último. El color de
la hoja va del verde amarillento al marrón oscuro según el lugar de procedencia. De la
modalidad en que se presente la droga dependerá su denominación: "marihuana" es
el nombre de las hojas del cáñamo desmenuzadas, que después de secarse y ser
tratadas pueden fumarse (también es conocida como "hierba", "marijuana",
mariguana", "mota", "mafú", "pasto", "maría", "monte", "moy", "café", "chocolate",
"chala", etc.; en inglés se la conoce como: "pot", "herb", "grass", "weed", "Mary Jane",
"reefer", "skunk", "boom", "gangster", "kif", "ganja", etc.); su efecto es
aproximadamente cinco veces menor que el del hachís. El nombre hachís (también
conocido como "hashis") deriva de los terribles asesinos (hashiscins) árabes, que
combatieran en las cruzadas entre los años 1090 y 1256. El hachís se obtiene de la
inflorescencia del cáñamo hembra, sustancia resinosa que se presenta en forma de
láminas compactas con un característico olor. La marihuana es la forma más
frecuente, conteniendo de 0,3 a 3,5 % de THC; la concentración de THC llega al 10 %
en el hachís, siendo su efecto diverso según factores como la velocidad con la que se
fuma, la duración de la inhalación, cantidad inhalada, tiempo que el consumidor
retiene la respiración después de inhalar y el estado anímico del sujeto. El consumo
oral, tanto de marihuana como de hachís, implica efectos psicológicos similares a los
expresados en la forma fumada pero de mayor intensidad y duración y con efectos
nocivos potenciados.
Terapéuticamente se aconsejó para tratamientos de insomnio y como sedante para el
dolor. También se prescribió para terapias de patologías nerviosas, así como para el
tratamiento de la tos, temblores en parálisis compulsivas, espasmos de vejiga e
impotencia sexual que no provenga de enfermedad orgánica. Así mismo se
recomendó como afrodisiaco, antineurálgico, tranquilizante para maníaco-depresivos,
antihistérico, tónico cerebral, remedio para el vómito nervioso, epilepsia y
enfermedades nerviosas. Estas recomendaciones fueron posteriormente
desaconsejadas unánimemente por la medicina, estando en la actualidad en estudio
sólo la legalización de un fármaco derivado de esta sustancia para mitigar los dolores
en enfermos cancerosos. Este empleo terapéutico ha creado profundas polémicas. En
la actualidad, los científicos sostienen que la marihuana no puede considerarse
medicamento en ninguna de las formas en que es consumida por los adictos. Al tratar
su posible uso como medicamento, se distingue entre la marihuana y el THC puro y
otros químicos específicos derivados del cánnabis. La marihuana pura contiene
cientos de químicos, algunos de ellos sumamente dañinos a la salud. El THC en forma
de píldora para consumo oral (no se fuma) podría utilizarse en el tratamiento de los
efectos colaterales (nauseas y vómito) en algunos tratamientos contra el cáncer. Otro
químico relacionado con el THC (nabilone) ha sido autorizado por la "Food and Drug
Administration" de Estados Unidos para el tratamiento de los enfermos de cáncer que
sufren náuseas. En su forma oral, el THC también se usa en enfermos de SIDA,
porque les ayuda a comer mejor y mantener su peso. Los científicos estudian la
posibilidad de que el THC y otros químicos relacionados con la marihuana tengan
ciertos valores medicinales. Algunos piensan que estos químicos se podrían usar en el
tratamiento del dolor severo, pero es necesario tener más evidencia antes de usarlos
para el tratamiento de problemas médicos.
Durante los años sesenta comienza el consumo casi masivo de esta sustancia así
como de otros alucinógenos como LSD, peyote, etc. En el mundo de la música y luego
entre la burguesía intelectual norteamericana cundió la moda de fumar marihuana y
hachís, extendiéndose a Europa Occidental. El cánnabis fue un signo más del
movimiento contracultural pretendiendo una nueva ideología dentro de la burguesía,
basada en el pacifismo, el orientalismo, el amor libre y la vida en la naturaleza. Al
principio el consumo afectó a estudiantes y clases altas y medias, para después
extenderse por todos los estratos sociales, consumiéndose junto con alcohol y
comenzando a crear problemas sanitarios. A pesar de ser una sustancia ilegal, su
consumo continúa en aumento. Está probada la relación entre el consumo de esta
droga y otras como alcohol, LSD, cocaína, anfetaminas y opiáceos, habiéndose
probado su función en la escalada a drogas más peligrosas.
Las modalidades de marihuana disponibles a los jóvenes son más potentes que las
que existían en la década del '60. Ello se debe a que los laboratorios clandestinos de
los traficantes han conseguido realizar cambios a nivel genético en el cánnabis
mediante sofisticados métodos de biotecnología, resultando en una mayor
concentración de THC. La potencia de la droga se mide de acuerdo a la cantidad
promedio de THC que se encuentra en las muestras de marihuana que confiscan las
agencias policíacas. La marihuana común contiene un promedio de 3,5 % de THC. El
hachís (resina gomosa de las flores de las plantas hembras) puede tener hasta 28 %
de THC. El aceite de hachís, un líquido resinoso y espeso que se destila del hachís,
tiene un promedio de 16 % de THC, pero puede llegar a tener hasta 43 %.
El THC afecta a las células del cerebro encargadas de la memoria. Eso hace que la
persona tenga dificultad en recordar eventos recientes (como lo que sucedió hace
algunos minutos), y dificulta el aprendizaje bajo influencia de la droga. Para que una
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