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Adicciones



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persona pueda aprender y desempeñar tareas que requieren de más de dos pasos, es
necesario que tenga una capacidad normal de memoria a corto plazo. Estudios
recientes demuestran que la marihuana crea disfunciones mentales y disminución de
la capacidad intelectual en las personas que la fuman mucho y por muchos años. En
un grupo de fumadores crónicos en Costa Rica, se encontró que los sujetos tenían
mucha dificultad en recordar una corta lista de palabras (que es una prueba básica de
memoria). Las personas en el estudio también tuvieron gran dificultad en prestar
atención a las pruebas que se les presentaron.
Es posible que la marihuana destruya las células de ciertas regiones especializadas
del cerebro. En estudios científicos se observó que al someter a las ratas de
laboratorio jóvenes al THC, presentaron pérdida de células cerebrales similares a las
que se encuentran entre los animales viejos.
Existen serias preocupaciones por sus efectos a largo plazo sobre la salud. Exámenes
hechos sobre 450 fumadores diarios de marihuana (que no fumaban tabaco) indican
que en comparación con otras personas no fumadoras, dichas personas tenían más
ausencias de trabajo por enfermedad y más visitas médicas por problemas
respiratorios y otras enfermedades. Los resultados muestran que el uso regular de la
marihuana o del THC son factores que provocan cáncer y problemas en los sistemas
respiratorio, inmunológico y reproductivo:
·
cáncer: la marihuana contiene químicos cancerígenos que también se
encuentran en los cigarrillos, pero en mayores concentraciones. Los estudios
muestran que quien fuma cinco cigarrillos de marihuana a la semana consume
la misma cantidad de químicos cancerígenos que una persona que fuma un
paquete de cigarrillos al día. El humo de la marihuana y del tabaco cambian
los tejidos del sistema respiratorio. Hay evidencias de que el humo de la
marihuana contribuye al desarrollo temprano del cáncer de cabeza y de
cuello. 
·
trastornos reproductivos: la marihuana afecta las características y función
sexual masculinas y femeninas. Se ha comprobado una estrecha relación
entre su consumo y esterilidad. Las dosis altas de la droga pueden posponer
la pubertad en los varones y tener efectos adversos en la producción de
esperma. Entre las mujeres, puede cambiar el ciclo menstrual normal e inhibir
la producción de óvulos. La supresión del consumo tanto de marihuana como
de alcohol y otras drogas es fundamental para los tratamientos de fertilidad. 
·
trastornos inmunológicos: los estudios muestran que la droga impide la
función normal de las células T, cuando se trata de defender al sistema
respiratorio de ciertos tipos de infecciones. Las personas que tienen el virus
HIV, o cuyos sistemas inmunes no funcionan adecuadamente deben evitar su
uso. 
·
trastornos respiratorios: quienes fuman marihuana regularmente suelen tener
los mismos problemas respiratorios que quienes fuman tabaco. Tienen
síntomas como tos crónica y flemas (bronquitis crónica) y tienen más
resfriados. El uso continuo de la marihuana puede resultar en función anormal
de los pulmones y las vías respiratorias. Se ha encontrado evidencia de que el
humo de la marihuana puede destruir o dañar el tejido pulmonar. 
Barbitúricos y sedantes
Son los fármacos más utilizados en los países desarrollados. En 1887 se describieron
los primeros cuadros de dependencias a tranquilizantes como el paraldehído,
habiéndose extendido posteriormente a sustancias como cloral, barbitúricos,
bromureído, diacepan, meprobanato, matacuolona, etc. El consumo de estas
sustancias está extendido en toda la población sin haberse detectado grupos sociales
o de edad determinados, aunque están más predispuestas las mujeres. En pequeñas
dosis se utilizan como ansiolíticos, es decir, como fármaco que mitigan la angustia e
intranquilidad, y en grandes cantidades sus efectos son embriagadores, similares a los
que puede producir el alcohol.
La síntesis del primer barbitúrico se sitúa en 1863, habiendo en la actualidad más de
2.500 derivados de esta sustancia. El barbital o dietil-barbitúrico fue comercializado en
1903, teniendo gran difusión años después. Estas sustancias provocan una
dependencia física y psíquica, así como tendencia a aumentar el consumo por el
grado de tolerancia que poseen. Los sujetos con base neurótica son los más
predispuestos a la dependencia de esta sustancia, al desear aliviar la ansiedad que
sufren. La mortalidad por sobredosis es elevada, siendo el tipo de fármaco más usado
para el suicidio. El consumo simultáneo con alcohol es frecuente, creando
interacciones potenciadoras de los efectos de ambas drogas, caracterizadas por
trastornos en la coordinación psicomotriz y por el descenso del nivel de conciencia. A
grandes dosis pueden presentarse cuadros comparables al "delirium tremens" del
alcohol.
Determinados toxicómanos consumen esta sustancia en unión de otras como alcohol,
café o anfetaminas, llegando a situaciones de perturbación psíquica y física muy
importantes y afectando muy notoriamente el autocontrol. La dependencia aparece
después de varios meses de haber ingerido dosis diarias, aunque depende del tipo de
barbitúrico. El consumo continuado durante años llega a cambiar la personalidad,
transformándola en más irritable, depresiva, y comporta pérdida de memoria y
concentración. Con el tiempo los síntomas van instalándose en el sujeto pudiendo
quedar una obnubilación mental permanente. En fases muy avanzadas aparecen
crisis crepusculares, desorientación y alucinaciones que remiten en varios días tras
disminuir o abandonar el consumo pero que pueden extenderse hasta dos meses.
Benzodiacepinas
El cerebro regula normalmente las emociones, pero cuando se desbordan finalizan en
sensaciones de angustia incontrolables. Mediante las benzodiacepinas se aminora e
incluso se anula esta sensación, provocando una situación de bienestar. Estas
sustancias provocan, como otras drogas, el fenómeno de la tolerancia y en especial la
"tolerancia cruzada", que es un efecto por el cual un consumidor de varias drogas se
hace tolerante a otras, a pesar de no haber tenido con éstas ningún encuentro previo.
De esta forma un sujeto que fue tratado con un barbitúrico puede volverse tolerante al
mismo, necesitando tomar cada vez más cantidad para obtener la misma sensación.
Ese mismo individuo precisará mayores dosis de benzodiacepinas que las que habría
necesitado si nunca se hubiese hecho tolerante al barbitúrico.
Flunitrazepan – Rohypnol
Rohypnol es el principal nombre comercial del Flunitrazepam, fármaco perteneciente
al grupo de las benzodiacepinas que se usa en el tratamiento a corto plazo de
insomnio y como un sedante hipnótico y preanestésico (entre sus consumidores es
conocido como "Rophy", "circle", "R-2", "roach-2", "roofies", "roopies", "Valium
mexicano", "costilla", "cucaracha" "soga", etc.
Tiene efectos fisiológicos similares al diazepam (cuyo nombre comercial es Valium),
aunque el flunitrazepam es aproximadamente 10 veces más potente. Este fármaco es
producido y vendido legalmente en Europa y América Latina bajo prescripción y
control médico, pero en Estados Unidos de América su comercialización y consumo es
ilegal. El modo de ingreso a este país es mediante contrabando, generalmente
asociado al tráfico de otras substancias ilegales, principalmente cocaína y marihuana.
Las estadísticas indican que su distribución y abuso están aumentando, sobre todo en
Estados del sur y del sudoeste debido a su muy bajo costo, por lo que su consumo
está difundido entre las personas jóvenes. Informes epidemiológicos muestran el
marcado crecimiento de su consumo por parte de jóvenes, que toman la droga con
alcohol o lo usan después de la ingestión de cocaína. La gran difusión de esta
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Inicio Última Actualización 3/19/2010 Sugerencias
 
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