Signos y síntomas de la adicción a químicos inhalables
Estos pueden ser muy variados, dependiendo del tipo de sustancia química y de la
cantidad inhalada o aspirada. Frecuentemente hay olor o aliento a sustancias
químicas, irritación de nariz, labios, boca o piel, manchas de sustancias químicas o
pintura en la nariz, boca, manos y/o en la ropa. Los ojos suelen estar enrojecidos,
algunas veces con movimientos oculares laterales rápidos involuntarios (nistagmus).
Los efectos inmediatos son: mareos, somnolencia, pérdida del equilibrio, falta de
coordinación, embriaguez, temblores, alteración de la memoria, falta de concentración,
lentitud de movimientos, lenguaje lento e incoherente. Puede seguir un estado de
excitación, tensión muscular, aprensión, agitación, irritabilidad, cambios en la presión
arterial y ritmo cardiaco. Se presentan cambios de conducta y personalidad, pudiendo
presentarse casos de furia histérica y violencia verbal y/o física.
Debido a que el efecto dura de 15 a 45 minutos, el adicto tiende a inhalar nuevamente
la sustancia tóxica. Pueden presentarse nauseas, vómitos y anorexia. Inmediatamente
después del uso pueden presentarse convulsiones, estado de coma, y muerte súbita
por arritmia, fallas cardíacas, asfixia, o accidente vascular cerebral. Luego de algunas
horas, pueden desarrollarse acumulación de líquido e inflamación de los pulmones
(edema pulmonar), hipoxia o anoxia, neumonías, convulsiones. El uso repetido o
crónico deja daño permanente en el organismo: temblores, falta de coordinación,
pérdida del sentido del equilibrio, reducción de la memoria e inteligencia, estados de
depresión o psicosis, infartos cerebrales, trastornos del lenguaje y la memoria,
epilepsia, trastornos en la sensibilidad y movimiento de las extremidades, daño al
hígado y riñones, leucemia, bronquitis crónica, ceguera, sordera, daño cerebral
permanente, problemas respiratorios crónicos.
Daños fisicos que causan los quimicos inhalables
·
Cerebelo: es el centro de la mayoría de las funciones involuntarias del cuerpo.
El abuso severo de inhalantes daña los nervios que controlan los movimientos
motores, lo que resulta en pérdida de coordinación general. Los adictos
crónicos experimentan temblores y agitación incontrolable.
·
Cerebro: las sustancias inhalables afectan diferentes partes del cerebro,
provocando alteraciones sensoriales y psicológicas. Los estudios indican que
estas sustancias disuelven la capa protectora de mielina que envuelve a las
neuronas, dañando la corteza cerebral y pudiendo derivar en muerte celular
(irreversible). Esto acarrea cambios permanentes de personalidad, pérdida de
la memoria, alucinaciones y problemas de aprendizaje.
·
Corazón: el abuso de inhalantes puede resultar en "Síndrome de Muerte
Súbita por Inhalantes". Las dos sustancias que más frecuentemente han
causado estas muertes son el tolueno y el gas butano. El gas freón interfiere
en el ritmo natural del corazón, causando paro cardíaco. Los nitratos de amilo
y butilo también afectan el ritmo cardíaco.
·
Hígado: los compuestos halogenados, como el tricloroetileno (presente en
pinturas en aerosol y correctores escolares líquidos) causan daño permanente
a los tejidos hepáticos.
·
Médula osea: se ha probado que el benzeno, componente de las naftas y
gasolinas, causa leucemia.
·
Músculos: el abuso crónico de inhalantes causa desgaste de músculos,
reduciendo el tono y su fuerza.
·
Nervios craneales, ópticos y acústicos: el tolueno atrofia estos nervios,
causando problemas visuales y pobre coordinación de los ojos. Además,
destruye las células que envían el sonido al cerebro. Ello deriva en graves
posibilidades de cegueras y sorderas.
·
Nervios periféricos: Inhalación crónica de oxido nitroso (propelente) y el
hexano (presente en algunos pegamentos y combustibles) resulta en daño a
los nervios periféricos. Los síntomas incluyen: adormecimiento de
extremidades, calambres y parálisis total.
·
Riñones: el tolueno altera la capacidad de los riñones para controlar la
cantidad de ácido en la sangre. Este problema es reversible cuando el
consumidor no es crónico y el tolueno deja el cuerpo, pero con el uso repetido
puede derivar en litiasis e insuficiencia renal.
·
Sangre: Algunas sustancias como los nitritos y el cloruro de metileno (thinner
de pintura), bloquean químicamente la capacidad de transportar el oxigeno en
la sangre.
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Sistema respiratorio: la inhalación repetida de pinturas en aerosol resulta en
daño pulmonar. Casos de asfixia se han reportado cuando la concentración de
solvente desplaza totalmente el oxigeno en los pulmones. Además se
presentan graves irritaciones en las mucosas nasales y tracto respiratorio.
Muchos químicos inhalables son potentes agentes causantes de cáncer.
4. Alcoholismo
La producción de bebidas alcohólicas existe desde que el hombre conoce el fenómeno
de la fermentación. Hay evidencia de su uso y consumo por pueblos prehistóricos. En
el neolítico se comienza a fabricar cerveza. Hay citas en documentos egipcios sobre
su consumo (3.700-2.700 a.C.), y los hebreos dejaron constancia de su uso en la
Biblia. Ya el Código de Hammurabi fijaba normas represivas contra su consumo,
llegando a establecer la pena de muerte . Entre los griegos eran conocidos sus
efectos, y aparece citado en innumerables obras, entre ellas la Ilíada, la Odisea, y la
Historia de Herodoto. Los romanos lo consumían habitualmente, y se conoce el
descontrol reinante en las orgías de los emperadores. La fermentación y destilación
natural de los productos agrícolas cedió su espacio a la destilación artificial (S. XIV), y
posteriormente a la industrial, que produjo una explosión en el consumo (S. XIX).
Durante el primer tercio del S. XX se produjo en los Estados Unidos el fenómeno
prohibicionista, con la llamada "Ley Seca" que proscribió la fabricación y venta de
alcoholes; tan solo el vinagre, la sidra y el vino destinado a misa quedaron exentos de
ella. Estas medidas fueron no sólo ineficaces sino además provocaron un fenómeno
criminal sin precedentes. Por estar culturalmente arraigado y por la pésima
experiencia norteamericana, ningún Estado occidental optó la vía prohibicionista; las
campañas de prevención tuvieron resultados desiguales. En EE.UU. las normas sobre
venta de alcohol a menores es estrictamente limitativa, siendo su cumplimiento mucho
más efectivo que en el resto de Occidente. Los países árabes poseen una legislación
restrictiva del consumo de alcohol, que tan sólo puede efectuarse en locales
específicos, siendo prohibido en otros. El consumo del mismo está extendido, aunque
el factor religioso frena su influencia.
Etiología del alcoholismo
Las causas son muy variadas, no habiendo acuerdo científico sobre este aspecto. Los
factores cultural y biológico - genético explican gran parte de la patología. Esta
adicción afecta a todas las clases sociales, por lo que no es aceptable una teoría que
atienda al carácter sociocultural bajo como factor predisponente a la adicción, dado
que en las clases altas el consumo es extensivo. En cuanto al nivel de estudios es
evidente que la falta de escolarización y cultura condiciona la adicción, pero no es
específico del alcohol, sino de todas las drogas. No se puede atribuir una explicación
única de las toxicomanías, ya que influyen problemas sociales tan variados como el
delito, los problemas familiares, la anomia, el desempleo o la salud. La adicción al
alcohol posee aspectos culturales importantes desde el momento en que el consumo