8.1. Los conocimientos de la psicología serán eventualmente reducidos a los de otras
ciencias (fisiología, anatomía), que explicarán la forma en que un individuo responde
en una ocasión dada. Los eventos de un nivel se pueden explicar en términos de otro
nivel más básico.
8.2. No necesitamos una explicación fisiológica para describir la conducta, cómo la
conducta es modificada por la exposición a contingencias de reforzamiento durante la
vida y cómo, debido a esa historia de aprendizaje, el individuo se comporta de
determinada manera en una situación dada. Aún cuando la conducta sea
completamente comprendida en otros niveles, será necesaria la ciencia de la
conducta.
8.3. El análisis conductual es necesariamente histórico, establece relaciones
funcionales que tienen brechas temporales. Dos brechas se presentan en las
relaciones funcionales que establece el psicólogo: entre el estímulo y la respuesta, y
entre el efecto de la conducta y la probabilidad futura de la conducta. La explicación
de esas brechas no corresponde a la psicología sino a la fisiología. Si algo que ocurre
hoy afecta la conducta de mañana, no importa cuán claramente se establezca ese
hecho hay un paso está perdido, y corresponde al fisiólogo explicarlo. Esta visión
plantea más bien una complementariedad de los abordajes, y una relativa
independencia (la psicología no precisa de una explicación fisiológica de las brechas
para establecer relaciones funcionales). Lo que descubra el fisiólogo en el futuro no
puede invalidar las leyes de una ciencia de la conducta, pero sí puede completar
nuestra concepción de la acción humana.
8.4. Rechaza apelar a la fisiología para explicar la conducta sólo en términos
pragmáticos, porque la fisiología actual está menos avanzada que el análisis
conductual en cuanto a analizar las contingencias de reforzamiento que modifican la
conducta. El análisis conductual es usualmente preferible al análisis fisiológico por
razones pragmáticas (mayor predicción y control). Pero la posibilidad inversa no
queda excluida a priori (es un asunto empírico, y si ocurriera no habría razones para
oponerse).
·
9. El organismo es el locus de cambio biológico. El organismo cambia
a través de la historia evolutiva (filogenia) y la historia ambiental (ontogenia).
Los cambios son biológicos.
9.1. No hay un "almacenamiento de información", no se almacena la información de
las contingencias. Eso es sólo una metáfora. Las contingencias de reforzamiento
cambian a la persona, y como resultado el individuo se comporta de otra forma.
Cuando un organismo es expuesto a contingencias efectivas, lo que cambia es el
organismo, pero no en un sentido mentalista (cambio psíquico o cognitivo) sino
mediante cambios fisiológicos que posibilitan nuevas conductas. En la selección
natural el organismo cambia aspectos fisiológicos que hacen posible el
condicionamiento, en modo tal que lo que se selecciona es una susceptibilidad a
contingencias ontogénicas. En el condicionamiento operante, las contingencias de
refuerzo cambian al organismo durante su vida.